domingo, 6 de diciembre de 2015

Ordenación Presbiteral

El martes 1º de diciembre pasado, S. E. R. Mons. Juan Alberto Penner, Arzobispo Primado de la Iglesia Católica Apostólica Anglicana de Argentina, en la Capilla Catedral "San Esteban", en la ciudad de Córdoba (Argentina), en una emotiva ceremonia, ordenó Presbítero al Diácono Pablo Claudio Salvato quién, ya desde el 1º de octubre del corriente año 2015, se desempeña como Vicario Apostólico para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.















































































































sábado, 5 de diciembre de 2015

El anhelo de Dios


“Y mis delicias son con los hijos de los hombres”. Proverbios 8: 31.

Hermano/a:
¿Sabes cuál es el mayor anhelo de Dios?
Es muy simple. Es tan simple, que a muchos les parece imposible… ¡y no creen!, que Dios, el Creador del Universo, desea caminar junto a ti, junto a mí y junto a cada ser humano que le dice SÍ. Aunque seamos pequeñitos como un granito de arena, Él quiere que como Amigos, andemos juntos y a la par.
Es hermoso leer su Palabra, orar a Él… Pero Dios quiere más. ¡Quiere nuestra Amistad! ¡Anhela nuestra Amistad!
Pero al leer su Palabra, vemos que son muy pocos los que alcanzan ese grado de relación con Dios. Él anhela regresar al primer estado de la Creación, antes de la caída de Adán y Eva. Nos cuenta Génesis 3, que Dios se paseaba en el huerto, al aire del día… y llamaba a Adán y Eva, para dialogar con ellos, para disfrutar de su compañía y amistad, para estar juntos, ¡para Bendecirlos!
Dios quiere tener una relación íntima con nosotros. Desde el principio, desde Génesis hasta Apocalipsis, continúa realizando la misma invitación:
¿Quieres ser mi Amigo/a para andar juntos a la par?
Invita a cada persona: sea niño, anciano, adulto, joven, y sin importarle la situación en la que se encuentra: enfermo, privado de su libertad, desempleado, solo, etc.
Veamos qué nos dice Dios en su Palabra, la Biblia, si aceptamos su invitación de ser Amigos y andar juntos a la par.
Santiago 2:23. Abraham CREYÓ a Dios y fue llamado AMIGO de DIOS.
Dios mismo en Isaías 41:8 lo llama: “ABRAHAM, MI AMIGO”.
Jehová le dijo a Abram: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré…”


Y Abram dejó sus caminos. Creyó y obedeció a Dios y caminaron a la par como Amigos, por el Camino que Dios le mostraba.
¿Y qué nos cuenta de Enoc, Génesis 5: 23-24?
Y fueron todos los días de Enoc 365 años. CAMINÓ pues ENOC CON DIOS y desapareció, porque le llevó Dios.

¿Cuántos días de nuestra breve vida CAMINAMOS a la par con Dios?
¿QUÉ DICE Jesús al respecto?
Juan 15: 13-14, no dice nada diferente de lo que leemos en el Antiguo Testamento:
La clave de la Amistad con Dios es CREER y OBEDECER.
Jesús, hablándoles a sus discípulos les dijo:
“Ya no los llamaré siervos. Ustedes son mis Amigos si hacen lo que yo les mando. Nadie tiene mayor Amor que éste que uno ponga su Vida por sus Amigos”
¡Y Jesús lo hizo!
Proverbios 5:31, se refiere al Señor Jesús que dice:
“Y mis delicias son con los hijos de los hombres”.
Delicia: Deleite, placer vivo e intenso, alegría. Placer del ánimo o de los sentidos.
Sí, Jesús quiere tener amigos.
¿Cómo ser amigo de Jesús?
Creyendo en Él y obedeciendo su Palabra. Él se deleita con estar con esta clase de Amigos. ¡Estos Amigos son su Delicia!

¿ERES TÚ AMIGO DE JESÚS?
Aceptar ser Amigo de Jesús y caminar a su lado, juntos, implica un cambio de vida, dejar nuestros caminos para ir juntos por “EL CAMINO” por donde Él ande, escuchar su Voz, dialogar… Ir a la par, juntos pero no forzados, en “REPOSO”. Debemos depositar nuestra confianza en Él, obedecerle y caminar a su lado, dejando que Él sea nuestro GUÍA.
Mira lo que dice Dios en Isaías 55:8:
“Porque mis Pensamientos no son vuestros Pensamientos, ni vuestros caminos mis Caminos”.
Mmmmm… ¿Por qué Camino me llevará? No, mejor sigo sola, no me gustan las sorpresas.
Pero qué hermosa la respuesta de Dios:
“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis Caminos más altos que vuestros caminos y mis Pensamientos más altos que vuestros pensamientos”.
¡Por eso nos pide FE y OBEDIENCIA!
Porque sólo de esa manera Dios puede llevarnos por un CAMINO más alto que la tierra, y además, porque sus Pensamientos son tan altos que no los podemos conocer. Pero Dios tiene pensadas y preparadas cosas hermosas si aceptamos ser sus Amigos.
En Isaías 35: 8, nos dice cómo se llama el Camino por donde nos quiere llevar y que en la tierra no existe. Es el Camino de Dios. Dice así:
“Y habrá allí calzada y Camino y será llamado Camino de Santidad, no pasará inmundo por Él, sino que Dios mismo estará con ellos…”


Dios mismo quiere llevarnos por el Camino de Santidad, pero la única manera es ejerciendo Fe en Él, Obedeciéndole y aceptando su Amistad”.
Esto implica de nuestra parte Aceptación de la Invitación Celestial, pero también “renuncia” .Renunciar a nuestros caminos terrenales. Pero debe ser una renuncia con Gozo, pues Dios es especialista en hacer nuevas todas las cosas.
En el libro de Job 22: 21-30 hay un consejo para Salvación:
“Vuelve ahora en Amistad con Él y tendrás Paz. Y por ello te vendrá Bien.
Toma ahora la Ley de su Boca y pon sus Palabras en tu corazón.
Si te volvieras al Omnipotente serás edificado. Alejarás de tu tienda la aflicción.
El Todopoderoso será tu Defensa.
Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente. Y alzarás a Dios, tu rostro. Orarás a Él y Él te oirá.
Determinarás asimismo una cosa y te será firme.
Y sobre tus caminos resplandecerá LUZ”.

*     *     *     *     *
“Vuelve ahora en Amistad con Él y tendrás PAZ. Y por ello te vendrá BIEN”. Job 22.

¡Qué BIEN tiene planeado Dios en sus Pensamientos para sus Amigos!
Para el que ejerce FE en Jesús. Le OBEDECE y ACEPTA su INVITACIÓN DE AMISTAD, Dios mismo lo guía por el Camino de Santidad. Éste es el punto de partida.
Pero, ¿hasta dónde? ¿Cuál es el punto de llegada?
Apocalipsis 21-22. ¡La Nueva Jerusalén! Ése es el punto de llegada.
El Tabernáculo donde Dios habita con su Pueblo.
Tabernáculo: Casa, enramada, Templo, tienda.
¡Dios mora con SU pueblo!
¿Y quiénes conforman este Pueblo?
¡Sus Amigos! Los que ejercieron Fe en Jesús y le obedecieron y anduvieron a la par con Él dejando que los guíe por el Camino de Santidad.
Ése es el Único Camino para llegar a la Nueva Jerusalén.
Y así se cumple el anhelo de Dios: MORAR CON LOS QUE AMA, CON SUS AMIGOS.
Y dice que: Dios va a secar las lágrimas de los ojos de ellos. Y de la muerte, el clamor, el dolor afirma: ¡Nunca más!
¿Por qué? Porque las primeras cosas pasaron.
¿DESEAS SER PARTE DEL PUEBLO DE DIOS EN LA NUEVA JERUSALEN?
EJERCE FE EN JESÚS, OBEDECE SU PALABRA, ACEPTA SU AMISTAD, CAMINA A LA PAR CON ÉL Y DEJA QUE TE GUÍE POR EL CAMINO DE SANTIDAD.


Hermano/a:
Desearía con todo mi corazón conocerte caminando a la par del Señor Jesús
Y siendo guiados por Él.
Si así no lo dispone el Señor, ¡nos vemos en la Nueva Jerusalen!
¡Hasta pronto!!







(Elena Sanfilippo Ceraso
    martes 01/12/2015)

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Ordenación Presbiteral de Pablo Claudio Salvato

ORDENACIÓN PRESBITERAL DE PABLO CLAUDIO SALVATO


Por Mons. Juan Carlos Urquhart de Barros
Arzobispo Primado de la Iglesia Episcopal Antigua en Argentina



Fieles al espíritu ecuménico e inclusivo de Cristo, y respetando el valor de las sagradas escrituras, nuestra denominación Católica Episcopal, como siempre, abre los brazos para ir al encuentro con los hermanos y hermanas de buena voluntad. Con la esperanza en la Unidad de la Iglesia Una de Cristo,

Los Obispos de la Iglesia Episcopal Antigua al frente a la Capilla Catedral San Esteban.

El día primero de diciembre del corriente, en la ciudad de Córdoba, Argentina, visitamos al Reverendísimo Juan Alberto Penner Arzobispo Primado de la "Iglesia Católica Apostólica Anglicana de Argentina" en la Capilla Catedral San Esteban, y participamos de la Ordenación Presbiteral del Diácono Pablo Claudio Salvato.



Los Obispos Leandro Suárez y Néstor Fabián Terragni junto al Arzobispo Juan Alberto Penner.




Ceremonia de Ordenación Presbiteral del Diacono Pablo Claudio Salvato.










Vivimos un hermoso encuentro religioso y participamos de la cena de agasajo del novel presbítero Pablo Salvato.


Que Dios Padre Todopoderoso bendiga esta hermosa amistad ecuménica y nos permita seguir construyendo la Iglesia UNA de CRISTO: "Oh Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro único Salvador, el Príncipe de Paz: Danos gracia para que de corazón consideremos seriamente los grandes peligros en que nos hallamos por nuestras desdichadas divisiones. Aparta de nosotros todo odio y prejuicio, y cuanto pudiere impedir una santa unión y concordia; para que así como no hay más que un Cuerpo y un Espíritu, una esperanza de nuestra vocación, un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos, así seamos todos de un corazón y una alma, unidos en vínculo sagrado de verdad y paz, de fe y caridad, y con una mente y una voz te glorifiquemos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén."

http://iglesiaepiscopalantiguaar.blogspot.com.ar/2015/12/visita-la-comunidad-del-arzobispo-juan.html

domingo, 29 de noviembre de 2015

Las dos venidas de Cristo


Anunciamos la venida de Cristo, pero no una sola, sino también una segunda, mucho más magnífica que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del reino divino.
Pues casi todas las cosas son dobles en nuestro Señor Jesucristo. Doble es su nacimiento: uno, de Dios, desde toda la eternidad; otro, de la Virgen, en la plenitud de los tiempos. Es doble también su descenso: el primero, silencioso, como la lluvia sobre el vellón; el otro, manifiesto, todavía futuro.
En la primera venida fue envuelto con fajas en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz como vestidura. En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia; en la otra vendrá glorificado, y escoltado por un ejército de ángeles.
No pensamos, pues, tan sólo en la venida pasada; esperamos también la futura. Y, habiendo proclamado en la primera: Bendito el que viene en nombre del Señor, diremos eso mismo en la segunda; y saliendo al encuentro del Señor con los ángeles, aclamaremos, adorándolo: Bendito el que viene en nombre del Señor.
El Salvador vendrá, no para ser de nuevo juzgado, sino para llamar a su tribunal a aquellos por quienes fue llevado a juicio. Aquel que antes, mientras era juzgado, guardó silencio refrescará la memoria de los malhechores que osaron insultarle cuando estaba en la cruz, y les dirá: Esto hicisteis y yo callé.
Entonces, por razones de su clemente providencia, vino a enseñar a los hombres con suave persuasión; en esa otra ocasión, futura, lo quieran o no, los hombres tendrán que someterse necesariamente a su reinado.
De ambas venidas habla el profeta Malaquías: De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis. He ahí la primera venida.
Respecto a la otra, dice así: El mensajero de la alianza que vosotros deseáis: miradlo entrar —dice el Señor de los ejércitos—. Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata.
Escribiendo a Tito, también Pablo habla de esas dos venidas, en estos términos: Ha aparecido la gracia de Dios que trae la salvación para todos los hombres; enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Ahí expresa su primera venida, dando gracias por ella; pero también la segunda, la que esperamos.
Por esa razón, en nuestra profesión de fe, tal como la hemos recibido por tradición, decimos que creemos en aquel que subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.


Vendrá, pues, desde los cielos, nuestro Señor Jesucristo. Vendrá ciertamente hacia el fin de este mundo, en el último día, con gloria. Se realizará entonces la consumación de este mundo, y este mundo, que fue creado al principio, será otra vez renovado.

De las catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo
(Catequesis 15,1-3: PG 33, 870-874)