domingo, 10 de abril de 2016

Libro de Oración Común de 1662 y de 1928

Este libro es el alma y espíritu anglicano. Es la obra que aglutina y da unidad a toda la confesión anglicana pues, aunque el libro no sea uniforme mundialmente, las diferencias de unos libros a otros son minúsculas, y lo esencial se encuentra en todos ellos.
El Libro de Oración Común se consideró una obra necesaria para abreviar la proliferación que, de libros litúrgicos, se daba en el siglo XVI. Por orden del rey Eduardo VI se debía crear uno que se pudiera usar en todo el reino inglés y que diera unidad a la práctica litúrgica. Se formó la Comisión Windsor, integrada por Tomás Cranmer, seis obispos y seis teólogos, teniendo presente que entre ellos los hubiera de la antigua y de la nueva tendencia teológica. Se sabe que la mayor parte del libro fue creación y redacción de Cranmer, pero todos participaron en la discusión crítica de la nueva obra. Cranmer, deseando seguir en el espíritu católico de la Iglesia, recogió material de las liturgias gálicas y orientales, así como del uso medieval romano. Además lo fundamentó en la Biblia, en la doctrina de los Padres de la Iglesia, pero también incluyó ideas nuevas, algunas provenientes de Alemania, y sobre todo, una de las obras más influyentes fue el breviario propuesto por el cardenal español Francisco Quiñones y la liturgia mozárabe, como veremos en breve. Todas estas fuentes crearon el manantial de agua viva que fue el primer Libro de Oración Común aprobado el 14 de marzo de l549.
La obra apareció con este título: El Libro de Oración Común y administración de los sacramentos y otros ritos y ceremonias de la Iglesia, para el uso de la Iglesia Anglicana. El título manifestaba a las claras que los autores deseaban mantenerse dentro de las directrices católicas de adoración. Más que una innovación se trataba de una reforma. Estos fueron los logros obtenidos: el nuevo libro eliminaba prácticas y devociones ya caídas en desuso, consolidaba varios libros en uno, los servicios litúrgicos se realizaban en la lengua del pueblo y se le pedía más participación litúrgica, estaba fundamentado en la Sagrada Escritura, y de acuerdo con la práctica primitiva de la Iglesia.
Como los tiempos cambian, y con ellos las circunstancias, nuevas ediciones han surgido,adaptadas a la época y motivadas siempre por el deseo de producir lo más apropiado para la oración. Se pueden recordar las siguientes fechas: 1549, 1552,1559, 1662, 1785, 1789, 1892,1928, correspondientes a los libros publicados, los cuatro primeros en Inglaterra, los últimos en Estados Unidos.
El actualmente en uso, y publicado en l979, es el más innovador, el más enriquecido y el mejor de todos. Es también el más ecuménico. El movimiento litúrgico del siglo diecinueve, que afectó profundamente a nuestro libro, nos acercó litúrgicamente, no sólo a la Iglesia Católica Romana, sino también a otras confesiones cristianas. Se escribió con el fin de lograr una adaptación litúrgica y teológica a los tiempos modernos, más flexibilidad en las rúbricas litúrgicas, y un uso más amplio de lecturas bíblicas.
De sumo interés para nuestro caso es el hecho de que el Libro de Oración Común tiene profundas raíces en la liturgia "que a veces se llama mozárabe y a veces toledana, y visigótica, o bien isidoriana, y que sin duda tiene orígenes antiquísimos, aunque no sea precisamente la misma que trajeron los primeros evangelizadores -a España -, sino más bien una derivación de aquélla y fruto de paulatina evolución, que recibió su forma típica de mano de los padres visigodos". Esta liturgia difiere bastante de la romana, tiene afinidades con la antigua galicana y presenta también reminiscencias orientales. Distínguese por la abundancia de su estilo, en contraposición a la romana, tan concisa. Sus oraciones tienden a lo ampuloso, complaciéndose en cierto realismo minucioso, en las antítesis, en cierto conceptismo barroco; pero es siempre notable por la brillantez, el vigor y afecto cálido de la expresión, así como por la riqueza de fórmulas de profundo sentido teológico.
Tomás Cranmer andaba enamorado de esa liturgia e incorporó grandes porciones de ella en el Libro de Oración Común. En el libro actual, podemos contar las siguientes: "colecta por la renovación de la vida", página 62; "orden de adoración para el anochecer: liturgia de la luz" páginas 73-79; también influyó en la última parte de la plegaria eucarística C, páginas 292-295; en las oraciones de los fieles toda la fórmula V, páginas 312-313; las oraciones del rito matrimonial, páginas 351-52; oraciones para el rito del entierro, páginas 398-99; la letanía para las ordenaciones, páginas 450-53; una oración antes de comulgar, "¡Hazte presente!", página 725.
La liturgia mozárabe, como es más comúnmente conocida, es una de las más estudiadas por los expertos, y se admite que de ella proviene la costumbre de tener tres lecturas en el servicio dominical, así como el leer los Hechos de los Apóstoles en la época pascual, y el Apocalipsis en uno de los tres ciclos del Leccionario. Todo esto y más, ha influido el Libro de Oración Común. Para mayores detalles sobre este tema aconsejamos la lectura del excelente artículo de H. Boone Porter: Hispanic Roots of Episcopal Worship. 




sábado, 9 de abril de 2016

El Creacionismo



Es la teoría biológica, según la cual, Dios ha creado cada especie en particular, y no únicamente una sóla especie (o un ser viviente), origen de todas las que han ido apareciendo en el transcurso de las edades. El creacionismo es compatible con la evolución dentro de las especies pero rechaza el transformismo.
El concordismo, el cual trata de conciliar los relatos bíblicos con los hechos científicos, es un error de interpretación que nada tiene que ver con el creacionismo.
En la Sagrada Escritura hay conceptos esenciales, incluso datos históricos, que pertenecen a la Revelación y otros que, por el contrario, son tangenciales. Es cierto que el autor del Génesis, al decir que Dios creó todos los seres según su especie, está dando un concepto revelado, al igual que con la concepción lineal de la historia; pero también es cierto que no intenta hacer una relación histórica de la Creación, por el contrario el relato puede ser catalogado como de tipo"litúrgico"; esto significa que no es una interpretación mítica de los orígenes del Cielo y de la Tierra de acuerdo a sus rudimentarios conocimientos científicos, sino que, más bien, respondiendo a un plan preestablecido, sin intentar mostrar de que modo realizó Dios la creación del universo, hace entrar este hecho en el marco de una semana de días para resaltar de modo especial al día sábado.
Basta dar una mirada a las interpretaciones rabínicas de diferentes pasajes bíblicos (*) para darse cuenta que, cualquier opinión simplista, está equivocada subestimando a los hombres del pasado.
El Plan, por tanto, de los primeros versículos del Génesis es el siguiente: En seís días están repartidas ocho obras. Las cuatro primeras consisten en separar y delimitar las zonas o regiones que serán pobladas con las cuatro restantes; es decir que, presentar la creación en el marco de una semana con un objetivo litúrgico no significa que el autor esté diciendo que la creación se relizó en una semana. Miremos el siguiente esquema  que resulta de confrontar los tres primeros días con los tres últimos y el sábado como en un trono.

OBRAS DE DIOS

 DÍA PRIMERO - Luz / Tinieblas (Día / Noche)Sol, Luna, Estrellas - DÍA CUARTO                
 DÍA SEGUNDO - Cielo / MaresPájaros, Peces - DÍA QUINTO  
DÍA TERCERO - Tierra Seca / VegetaciónAnimales, Hombre - DÍA SEXTO

SÉPTIMO DÍA


Para comprender los capítulos siguientes de este precioso libro bíblico no debemos ignorar otros elementos: La significación de la serpiente en el Oriente antiguo como símbolo de la Magia, aquella que otorga el conocimiento "oculto" (u ocultista). Los conflictos entre los pastores y los agricultores representantes de religiosidades opuestas, en particular  los cultos de la fertilidad de las culturas agrícolas y el papel destacado de la mujer en ellos. Esto es lo que intenta mostrar el autor con el conflicto entre Caín y Abel; el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, etc.; advertir a los pastores hebreos que las mujeres paganas pueden conducirlos a pecar bajo los árboles de Astarté.
No seamos tan ingenuos para pensar que solamente nosotros vivimos en la era de la razón y, las grandes culturas del pasado, sumergidas en la oscuridad de las fábulas.

(Pablo Claudio Salvato
   sábado 25/03/2000)

(*) Comparemos el esquema anterior de los Días de la Creación con esta interpretación rabínica del Decálogo.
 Mandamiento: Yo Soy el Eterno tu Dios  Mandamiento: No matarásPorque el que mata destruye la imagen de Dios.
 Mandamiento: No adorarás a otros dioses  Mandamiento: No adulterarásPorque la idolatría es infidelidad.
 Mandamiento: No invocarás el Nombre del Señor en vano Mandamiento: No robarásPues la blasfemia es un robo a Dios y el robo lleva a la blasfemia.
 Mandamiento: Acuérdate de santificar el sábado Mandamiento: No atestigues en falso contra tu prójimoPues quien viola el sábado, olvidando que Dios ha creado al mundo, es un falso testigo contra Dios.
 Mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre10º Mandamiento: No codiciesPues quien codicia no se alegra de lo que posee y no honra a aquellos que le dieron lo que tiene.

viernes, 8 de abril de 2016

DESPIERTA...DESPIERTA. VÍSTETE DE PODER (Sequía - Parte 2)


El profeta Hageo nos cuenta cómo Dios reprende la infidelidad de su pueblo y le envía maldición y castigo por medio de la sequía, las langostas y pestilencias, para que despierten y se arrepientan de sus malos caminos y se vuelvan a Él.
¿Y para qué más?
¡Dios quería Bendecirlos y darles su Paz!
Dios no hace acepción de personas. Este castigo alcanza a todos por igual, ricos y pobres, tampoco hace distinción de clases sociales. Dios llama al arrepentimiento a todos por igual.
Pestilencias: Peste, mal olor. Enfermedades infecciosas y contagiosas que se transmiten al hombre, ya sea por animales domésticos, insectos, agua, aire, etc.

Pero veamos qué nos cuenta Jeremías, cap. 14, porque Dios también le habló a él por motivo de la sequía que le envió a su pueblo por la misma causa.
Duelo: Era costumbre de los Hebreos hacer una gran exhibición de duelo para expresar su dolor por la muerte de un ser querido, o una calamidad pública o privada, golpeaban el pecho, se cubrían la cabeza, ayunaban, echaban polvo o cenizas sobre sus cabezas, descuidaban su cabello, llevaban vestidos de colores apagados, rasgaban sus vestiduras, etc.
¡Qué tremenda descripción de la sequía realiza Jeremías!
Logra que el lector participe de la cruda realidad que describe en su relato.

Sequía. Luto en el pueblo.
Las puertas de la ciudad donde compraban y vendían se despoblaron. ¡No más comercio!
Se sentaron tristes en tierra. Subió su clamor a Dios.
¿Y porqué clamaron a Dios, enlutados, tristes y hambrientos?
¡Por la sequía! La terrible sequía.
Y continúa Jeremías:
Los nobles enviaron a sus criados por agua a las lagunas y no hallaron agua. Volvieron con sus vasijas vacías. Los nobles se avergonzaron, se confundieron, cubrieron sus cabezas.
Los poderosos ahora eran igual que el pueblo. Eran uno más del pueblo.
¿De qué les servía la distinción social? Ricos, pobres, esclavos, siervos… morirían sin agua. La sequía, una de las caras de la muerte, atrapaba a todos por igual.
La tierra se resquebrajó por falta de lluvia. Los labradores se confundieron. Cubrieron sus cabezas.
Personas, animales, plantas, todos gimiendo por falta de agua, por la terrible sequía.
Las ciervas parían en los campos y dejaban la cría, por falta de hierba. Los asnos monteses iban a las alturas, aspiraban el viento para olfatear si venía lluvia. Sus ojos se ofuscaron porque no había hierba.
Luego, Jeremías oró a Dios. Se humilló ante su Presencia, reconoció su Poder, su Soberanía. Le declara que Él es para el Pueblo: su Esperanza y su Guardador.
Invoca su Nombre y su Presencia entre ellos. Confiesa los pecados de todos incluidos los suyos. Reconoce que sus pecados lo llevaron a una sequía espiritual y material.
Y como quien va ante un Juez a pedir un Recurso de Amparo, Jeremías le pide a Dios su Amparo para todo su Pueblo.


Pero Dios fue duro al responderle. No le dio la misma respuesta que al Profeta Hageo.
No ruegues por este Pueblo para bien. Yo no oiré su clamor… Los consumiré con espada, hambre y pestilencia.
¡No! ¡Más sequía aún! Sequía. Hambre. Pestes. Guerras.
Pero Jeremías no se dio por vencido e Intentó justificar al Pueblo delante de Dios.
¡Los Profetas los engañan! Les dicen que vivirán en Paz y Prosperidad enviadas de parte de Ti.
¿Notas alguna semejanza con la realidad?
Yo no mandé Profetas ni les hablé por medio de ellos. ¿Qué profetizan estos hombres? Visión mentirosa, vanidad y engaño de sus corazones, le profetizan. ¡Espada y hambre consumirán al pueblo y a los Profetas!
Luego le dio su mensaje a Jeremías para el Pueblo:
Que derramen lágrimas de día y de noche sin cesar, porque viene quebrantamiento y una plaga muy dolorosa. En el campo: muertos a espada. En la ciudad: enfermos ¡de hambre!
¿Por qué? ¿Por qué? ¡¿Por qué Dios?!
Porque tanto los Profetas como los Sacerdotes anduvieron VAGANDO en la tierra y NO ENTENDIERON.


Vagar: Andar de una parte a otra sin detenerse en ninguna y sin destino fijo, sin encontrar lo que buscan.

¿Qué andaban buscando mientras vagaban por ahí los Profetas y Sacerdotes del Pueblo? ¿No eran ellos que debían guiar al Pueblo en el temor de Dios? ¿No debían transmitirles sólo la Palabra de Dios? ¿Cómo que los Profetas y Sacerdotes no entendían la Palabra de Dios?
Jesús dijo de los líderes religiosos:
Son ciegos guías de ciegos… ambos caerán en el hoyo. (Mateo 15: 14.)
Jeremías nuevamente confiesa pecados de todos y confiesa también la iniquidad de los padres de cada uno de ellos: Porque contra Ti hemos pecado, haciéndose parte de ellos. Luego le ruega que por Amor de su Nombre no los desheche ni deshonre su Glorioso Trono, que recuerde el Pacto con ellos y no lo invalide. Le declara su Grandeza Divina y que ningún ídolo de las naciones puede hacer llover, que Él es el Dios de este Pueblo y que todos esperan en Él, pues Él es el Creador.
Pero Dios no le contestó como a Hageo: Si confiesan sus pecados y se arrepienten los Bendeciré y les daré mi Paz.
¡No! Dios no le contestó así a Jeremías. Severamente le dijo:
CONVIÉRTANSE ELLOS A TI Y TÚ NO TE CONVIERTAS A ELLOS.

*     *     *     *     *

Despierta. Despierta. Vístete de Poder. Vístete tu ropa hermosa. Sacúdete del polvo (del pecado). Suelta tus ataduras. Canten alabanzas y alégrense, apártense del mal e iré delante de ustedes. (Isaías 52)

Hermano/a: No seamos como este Pueblo que vagaba por la tierra sin entendimiento de la Palabra de Dios. Tenemos Identidad, conocemos a la Verdad que es Jesús, que somos Salvos por Gracia y cuál es su Santa Voluntad para nuestras vidas por la Biblia, la Palabra de Dios. Demos a conocer el mensaje Kerygmático del Señor Jesús, nuestro Salvador y Señor, el Rey de Reyes y Señor de Señores. Él es nuestra Esperanza, nuestro Guardador. ¡Pidamos YA su pronto Amparo!
Comencemos a clamar, a suplicar, a interceder ante Dios en el Nombre de Jesús, reconociendo su Sabiduría y Poder. Confesemos pecados, humillémonos. (2° Crónicas 7:14). Oremos, busquemos su Rostro y Él oirá nuestras oraciones, nos perdonará y SANARÁ la tierra.
Oremos para que Dios DESPIERTE el espíritu de la Iglesia, para que cumpla la Misión que le ha sido encomendada, de dar a conocer la multiforme Sabiduría de Dios en los lugares celestiales y dé a conocer las Buenas Nuevas del Señor Jesús a cada persona, predicando un mensaje del Amor de Dios revelado en Jesucristo.
Oremos para que Dios despierte el espíritu de los líderes cristianos y conduzcan a la Iglesia en el Temor de Dios, Obediencia a su Palabra, Santidad y Amor. Que se sometan al Señor Jesús como Cabeza de la Iglesia y que el Señor Jesús y la Biblia ocupen el Primer Lugar en la Iglesia y en cada Cristiano.
Te ruego, oh, Dios, ¡no más sequía!
Te ruego que derrames lluvia de Bendiciones sobre tu Pueblo…¡y en mi vida!
¡No hay Dios como Tú!
Derrama Sanidad sobre tu Pueblo, para que sea tierra fértil donde corra el Espíritu Santo como Ríos de Agua Viva y dé Fruto y Fruto en abundancia para Ti, Señor.


Derrama sobre nosotros el Espíritu Santo como en estos Hermanos, que aún estando perseguidos, sin temor a lo que el hombre les pueda hacer, se arrepienten y buscan tu Rostro.
Dios; Despierta tu Iglesia. Despierta a cada Cristiano, para que se sacuda del polvo del pecado, y suelte sus ataduras. Se vista de Poder y se ponga su Ropa Hermosa. Cante alabanzas y se alegre. Se aparte del mal, para que Tú vayas delante de ellos.







(Elena Sanfilippo Ceraso
     viernes 04/03/2016)

jueves, 7 de abril de 2016

La Cueva de Adulam


Adulam era un pueblito en el desierto de Judá. Las grutas del desierto de Judá fueron en todo tiempo refugio de los perseguidos y de todos los que estaban fuera de la ley. Etimológicamente significaría "Lugar secreto". Llegó a ser el cuartel general de David y el lugar donde halló refugio cuando huía de Saúl. Nos dice el relato bíblico que toda la familia de David descendió de los montes de Belén a él, uniéndose además de sus parientes "todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu" (según la RVR).
David era el rey ungido de Dios (Mesías), juntándose a él otro ungido, el sacerdote Abiatar y también el profeta Gad. Aconteciendo que el favor de Dios pasaba por Adulam y no por Jerusalén, la sede del gobierno y el lugar oficial de adoración. Este suceso es un tipo del Señor Jesús Profeta, Sacerdote y Rey a la vez y del actual tiempo de la Iglesia, su pueblo, constituido por todos aquellos que respondieron a su llamado expresado en Mt. 11:28: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar".
La Jerusalén sobre la cual ha de reinar el Mesías todavía no ha descendido de los Cielos; Jesús reinará junto a sus fieles en su Segunda Venida, los cuales serán constituídos en reyes y sacerdotes por mil años; algo similar a lo ocurrido con esos cuatrocientos marginados que siguieron a David. Y si todavía no estamos en Jerusalén, debemos por tanto estar en la Cueva de Adulam. En este momento reina el príncipe de este mundo; las formas externas que rechazaron a Jesús continúan haciéndolo con sus seguidores de todos los tiempos. Pero ocurre que el Rey Mesías no está muerto ¡VIVE!, aguarda el momento establecido por su Padre para tomar el control total de este mundo y dar el castigo merecido a sus enemigos. Mientras tanto sus discípulos pueden encontrar refugio bajo la sombra de sus alas del "presente siglo malo", y luego, cuando la "Gran Tribulación" haya llegado, los conducirá a un "lugar secreto" hasta que satanás haya sido encadenado (cf. Salmos 57 y 142).
Los pobres en espíritu, futuros habitantes de la Nueva Jerusalén, deben por lo tanto meditar en el significado de vivir en Adulam, el cual se halla en las palabras del Señor en Jn. 18:36: "Mi Reino no es de este mundo", lo que implica en palabras de Stgo. 1: 27: "guardarse sin mancha del mundo", esto es, vivir en una perspectiva escatológica, sabiendo que este es el tiempo del Peregrinar y del reinado de las tinieblas; tinieblas estas que no se hallan solamente fuera de la Iglesia sino, lamentablemente, también dentro de ella, infiltradas para poder destruirla mejor, extraviando a los elegidos (Mt. 24: 24).
Es una falsa ilusión querer cambiar este mundo actual mediante la acción política parlamentaria o revolucionaria, cuando la Escritura inspirada es clara: Sólo la intervención directa de Dios en la historia detendrá el abrupto deterioro de la sociedad adámica.
Que todos los que se hallen vacíos interiormente, sean concientes que nada en este mundo puede plenificarlos. Que todos los que se hallen cargados de deudas (pecados), se acerquen a la nueva Adulam y se pongan al servicio y al cuidado del Rey Jesús, el Único capaz de satisfacer plenamente los anhelos del corazón humano.


(Pablo Claudio Salvato
   martes 22/04/1997)

viernes, 1 de abril de 2016

El viento los ató en sus alas



Conoce a Jesús tu Dios: LEE los Evangelios.

MI PUEBLO FUE DESTRUIDO PORQUE LE FALTÓ CONOCIMIENTO. (Oseas 4:6).
Oseas nos cuenta que Dios contiende, (debate, disputa, lucha, pelea), con los moradores de la tierra, porque no hay VERDAD, ni MISERICORDIA ni CONOCIMIENTO de DIOS en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual, dice Dios, se enlutará la tierra, (estará de duelo) y se estremecerá todo morador de ella, con las bestias del campo, las aves del cielo y aún los peces del mar morirán.
¿A quién le había encomendado Dios, la Misión en el mundo, de Vivir de acuerdo a la Verdad Divina, dar de la Misericordia recibida, esto es, del Amor inmerecido de Dios y difundir el conocimiento de su Existencia? ¡A Su Pueblo!
¿Y qué había ocurrido?
MI pueblo ha dejado de SERVIRME, dice Dios.
¡Por eso reinaba el CAOS en el mundo!
¿Cómo es esto?
Mi Pueblo a su ídolo de madera le pregunta y el ídolo le responde, porque ESPÍRITU de FORNICACIONES lo hizo errar.
Por tanto, el pueblo SIN ENTENDIMIENTO CAERÁ.
Jura con su boca: VIVE JEHOVÁ. Pero como novilla indómita, de Mí se apartó mi Pueblo. ¿Los apacentaré ahora como a corderos en lugar espacioso? 
¡EL VIENTO LOS ATÓ EN SUS ALAS!
Con sus ovejas y vacas andarán buscando a Dios y no le hallarán. Se apartó de ellos, (dice Dios), hasta:
Que reconozcan su pecado y busquen mi Rostro. En su angustia me buscarán. Porque MISERICORDIA quiero y CONOCIMIENTO de Mí.


¡Qué semejanza con la realidad! ¿No te parece?
La Iglesia de Dios está siendo DESTRUIDA porque le faltó CONOCIMIENTO de Dios y NO ENTIENDE la Palabra de Dios, por lo tanto, CAERÁ. Espíritu de fornicaciones la está haciendo errar.
¡EL VIENTO LA ATÓ EN SUS ALAS! 
Con su boca habla mucho de Dios pero se apartó de Él y Dios ya no la puede apacentar en lugar espacioso. Las fornicaciones del Pueblo de Dios provocan no sólo su propia destrucción y caída SINO el CAOS en el mundo: perjurar, mentir, robar, matar, adulterar, etc.
¿Qué quiere Dios?
Que su Pueblo, que cada cristiano, se humille ante Él, invoque el Nombre de Jesús, ore, busque su Rostro, se arrepienta de sus pecados y reciba el perdón en el Nombre de Jesús, se convierta de los malos caminos.
¿Para qué?
Para que sean la LUZ y la SAL del mundo y al ser pastoreados por el BUEN PASTOR deje de reinar el caos y el mundo crea.

*     *     *     *     *

ASIDOS DE LA PALABRA DE VIDA. (Filipenses 2:16)

MEDITA en ORACIÓN:
-¿Estás asido del BUEN PASTOR y de su Palabra de Vida, la Biblia?
O,
-¿El viento te ató en sus alas?

Mira el siguiente video de cómo las ovejitas actúan ante el llamado: click aquí => LLamando ovejas

¿Tú formas parte de un rebaño similar, que CONOCE y RECONOCE la Voz de su Buen Pastor Jesús, le obedece y sigue sólo a Él y NO hace caso ni se da por enterado cuando otros pastores lo llaman?

Hermano/a:
¿Quieres CONOCER y RECONOCER la Voz de tu Buen Pastor Jesús? ¡LEE LOS EVANGELIOS! Jesús mismo te habla a través de ellos.




Lectura: click aquí => ¿Carceleros de la Palabra de Dios? 








(Elena Sanfilippo Ceraso
   domingo 20/03/2016)

sábado, 26 de marzo de 2016

Renuncia al diablo

 Las tentaciones de san Antonio, c. 1646, de Salvatore Rosa.
Pinacoteca Estefano Rambaldi, San Remo


Renuncia al diablo en el rito bautismal es una ceremonia que, según una antigua costumbre, en muchos rituales precede a la aplicación del agua en el bautismo.
En el Libro de Oración Común de la comunión anglicana, los oficios para el bautismo público y privado de niños y de adultos contienen la pregunta: "¿Renuncias al diablo y a todas sus obras, la vana pompa y gloria del mundo...?" La pregunta va dirigida a los padrinos en el oficio por el bautismo de niños y a los candidatos en el oficio para adultos. Similarmente los catecismosanglicanos de 1549 y 1662 en respuesta a la tercera pregunta: "¿Qué hicieron tus padrinos entonces (es decir, en el bautismo) por ti?" La respuesta es: "Prometieron... que yo renunciaba al diablo y a todas sus obras, a las pompas y vanidad de este mundo malo y a todos los deseos pecaminosos de la carne", lo cual se retiene en el catecismo en el uso actual. Esta renuncia tiene una larga historia y una amplia aplicación, habiendo sólo unas pocas notables excepciones que prohíben la afirmación de la universalidad de su uso en la Iglesia en todas sus ramas desde el siglo segundo. De hecho se hicieron intentos de trazar evidencias al Nuevo Testamento sobre el uso de esta renuncia en la Iglesia apostólica. Esos intentos estaban basados parcialmente sobre 1 Timoteo 6:2, "Habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos." Ejemplos de este tipo se dan en los comentarios sobre el pasaje en las obras de Jerónimo y Ambrosio, atribuidas a Hilario Diácono y Pelagio, explicándose las palabras: "Has profesado una buena confesión en el bautismo, al renunciar al mundo y sus pompas, ante muchos testigos ("mundo y sus pompas" es el equivalente a "el diablo y sus pompas", encontrado en muchas de las fórmulas). Un segundo testimonio alegado al uso apostólico para esta fórmula se halla en 1 Pedro 3:21, "La aspiración de una buena conciencia hacia Dios", que es interpretada como rememorando la pregunta y respuesta en el servicio del bautismo. Tertuliano deriva la práctica "si no de la Escritura" de una costumbre apoyada en una tradición duradera (De corona, iii) y Basilio directamente de los apóstoles ("Sobre el Espíritu Santo", 27). El primer testimonio explícito para el uso de una forma definitiva es de Tertuliano (De corona, iii), donde dice: "Cuando vamos a entrar al agua, pero un poco antes, en presencia de la congregación y bajo la mano del presidente, solemnemente profesamos que renunciamos al diablo y su pompa y sus ángeles"; y en De spectaculis iv, emplea casi las mismas palabras y procede a explicarlas con referencia a las tentaciones del tiempo actual. En el uso del tercer siglo, mostrado por los cánones de Hipólito (canon xix), el catecúmeno se gira hacia occidente (simbólicamente la región de la oscuridad) y repite: "Renuncio a ti, Satanás, con toda tu pompa." Cirilo de Jerusalén ("Lecciones catequéticas" xix. 2–9) prolonga la fórmula: "Renuncio a ti, Satanás, y a todas sus obras y a todos tus servicios", mirando el candidato al oeste y extendiendo su brazo. Cirilo añade un comentario en el que el significado del gesto en sus diversas partes se da con referencia a la vida de aquellos tiempos.
El establecimiento de la fórmula se demuestra por su entrada en las órdenes eclesiásticas del siglo IV, variando en ocasiones ligeramente, como la fórmula: "Renuncio a ti, Satanás, y a todo tu servicio y todas tus obras." El "Testamento del Señor" (2:8) hace que el candidato se gire hacia el oeste y recite: "Renuncio a ti, Satanás, y a todo tu servicio (literalmente, "voluntades") y a tus espectáculos (literalmente, "teatro") y tus placeres y todas tus obras". Las Constituciones Apostólicas (7:41) tienen una fórmula más larga: "Renuncio a Satanás, a sus obras, a sus pompas, a sus adoraciones, a sus ángeles, a sus invenciones y a todas las cosas que están bajo él." Aunque es abundantemente evidente que lo anterior es primordialmente la proclamación de adultos en sus propias personas, es también claro que los padrinos hacen suyas esas promesas en favor de los niños (Tertuliano, De baptismate, xviii). Tertuliano está discutiendo en este lugar contra la admisión de niños al bautismo; "Cánones de Hipólito", "Testamento de nuestro Señor" 2:8). La forma en uso en Roma al menos ya en el siglo octavo consistía de una simple pregunta y respuesta: "¿Renuncias a Satanás? Renuncio. ¿Y a todas sus obras? Renuncio. ¿Y a todas sus pompas? Renuncio." En la forma original inglesa había también tres preguntas y respuestas: "¿Renuncias al diablo y todas sus obras? Renuncio a todo ello. ¿Renuncias a la pompa vana... y deseos de lo mismo? Renuncio a todo ello. ¿Renuncias a los deseos carnales... y a ser guiado por ellos? Renuncio a ellos." (J. H. Blunt, Annotated Book of Common Prayer, p. 413, Nueva York, 1908).
Este uso está confirmado por el Missale Gallicanum y el misal de Sarum, ocurriendo la fórmula en el oficio de la Iglesia ortodoxa para un catecúmeno. La forma armenia es: "Renuncio a ti, Satanás, y a todos tus engaños y a tus trampas y a tu servicio y a tus sendas y a tus ángeles." La uniformidad está también preservada en los ritos jacobita, copto y etíope.
Bingham (Origines), XI., vii. 4–5) llama la atención sobre estos hechos: (1) Los bautisterios contenían dos salas, haciéndose en la antesala la renuncia; (2) la dirección en la que el catecúmeno miraba era invariablemente hacia el oeste; (3) la renuncia era subrayada por el gesto, extendiendo las manos (probablemente con un triple gesto de rechazo) e incluso escupiendo tres veces (Gregorio de Nacianzo, Oratio, xl., De baptismate; Dionisio, De hierarchia ecclesiastica, ii. 3).
El siguiente pasaje recoge el formulario para el bautismo de los sajones:
'¿Renuncias al demonio? Renuncio.
¿Renuncias a las obras y a la voluntad del demonio? Renuncio.
¿Renuncias a los sacrificios sangrientos, a los ídolos y a los dioses que los paganos tienen por ídolos y dioses y a sus sacrificios? Renuncio.
¿Crees en Dios Padre todopoderoso? Creo.
¿Crees en Cristo, Hijo de Dios, Salvador? Creo.
¿Crees en el Espíritu Santo? Creo.
¿Crees en Dios todopoderoso, en su trinidad y en su unidad? Creo.
¿Crees en la santa Iglesia de Dios? Creo.
¿Crees en la remisión de los pecados por el bautismo? Creo.
¿Crees en la vida después de la muerte? Creo.'
(E. von Steinmeyer, Die kleineren althochdeutschen Sprachdenkmdler, Berlín, 1916, p. 23)
Del rito bautismal medieval la renuncia entró en el Taufbüchlein de Lutero y de ahí en el ritual luterano del bautismo. Sin embargo, la validez del bautismo no se hizo dependiente de la renuncia; desaparece en algunas formas del siglo XVI, como en el orden eclesiástico de Württemberg de 1536. Falta en la forma del bautismo de Zwinglio, del cual todas las adiciones no halladas en las Escrituras son omitidas y en las ordenanzas de Ginebra, pero es recibido en la liturgia bautismal anglicana. Desde el surgimiento del racionalismo se ha hecho un esfuerzo entre los luteranos para abolir la renuncia, a causa de la negación de la existencia del diablo y a la ofensa que a los cultos puede provocarles la práctica y al temor de promover la superstición. Más aún, ha sido contemplado como una especie de exorcismo. Hacia finales del siglo XVIII los clérigos comenzaron a relajar su observancia estricta de las ordenanzas eclesiásticas y la renuncia desapareció en muchas congregaciones de Alemania, aunque fue generalmente más retenida en el campo. Muchas de las liturgias modernas la omiten totalmente o la retienen en forma modificada.


PASCUA 2016