martes, 31 de mayo de 2016

Nombramiento de Sub-Diaconisa

El martes 12 de abril pasado, S.E.R. Mons. Juan Alberto Penner, Arzobispo Primado de la Iglesia Católica Apostólica Anglicana de Argentina, confirió el santo ministerio del Sub-Diaconado a la Hna. Elena Sanfilippo Ceraso; la cual desarrollará sus funciones en la congregación del Oratorio "Verbo Redentor" en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El orden de los subdiáconos se remonta a la Iglesia primitiva. En la >Tradición apostólica, del siglo III, se dice que el subdiácono no recibe la >imposición de manos, pero es elegido para colaborar con el diácono (13/ 14). Este pasaje de la Tradición apostólica falta en el manuscrito latino y es difícil determinar a qué período pertenece (¿la Iglesia egipcia posterior al 500?). Los subdiáconos figuran en una lista de órdenes contenida en una carta del papa Cornelio a Fabiano, obispo de Antioquía (251). El subdiácono se ocupaba generalmente de los vasos sagrados y estaba al servicio de los diáconos en las >Constituciones apostólicas, del siglo IV, donde se dice que se trata de una orden de institución apostólica.

sábado, 14 de mayo de 2016

Fiesta de Pentecostés: Domingo 15 de Mayo de 2016



















Pentecostés (ó Domingo de Pentecostés) tiene lugar el 15 de mayo de 2016. En esta fecha se celebra el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la actividad de la Iglesia, por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo.

Siete semanas son cincuenta días, de ahí el nombre de “Pentecostés” (= cincuenta) que recibió más tarde. La fiesta de Pentecostés es uno de los Domingos más importantes del año, después de la Pascua. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha y, posteriormente, los israelitas, la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.

En el calendario cristiano con Pentecostés termina el tiempo pascual de los 50 días. Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio.

Aunque durante mucho tiempo, debido a su importancia, esta fiesta fue llamada por el pueblo segunda Pascua, la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas, muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio.

La fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tienen la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo. 

http://www.cuandopasa.com/index.php?v=v6352i

viernes, 22 de abril de 2016

Heriré al Pastor (Segunda Parte)


 (escribe tu nombre) …….. VEN, COME.

Seleccioné esta figura que representa el pasaje de Juan 21 y que denominé “Encuentro”. Mi deseo es que al verla semanalmente, recuerdes que Jesús te está esperando y te invita a que te acerques, pues quiere compartir una rica comida que preparó especialmente para ti, servirte y sanar tus heridas. Jesús desea honrarte como Invitado Especial.
Escúchalo. Te está llamando y te dice: VEN, COME.

Hermano: Si estás sirviendo al Señor como Obispo, Pastor, Diácono, etc. debes saber que el diablo te está acechando porque quiere herirte. O, lo que es peor, tal vez, ya te hirió. Recuerda que vino para robar, matar y destruir. Él busca destruir tu relación con el Señor, con tu familia, que tu Ministerio no sea fructífero, que tus ovejitas se dispersen y que tus heridas físicas, emocionales y espirituales no sean sanadas, para que al hacerse profundas y crónicas, se conviertan en úlceras que hiedan, se agusanen, etc.
Te ruego que leas en tu Biblia:
Salmo 147:3: Dios SANA a los quebrantados de corazón y VENDA sus HERIDAS.  
Salmo 103:3: Él es quien perdona TODAS tus iniquidades quien sana TODAS tus dolencias.
Jeremías 33:3: He aquí, Yo te traeré Sanidad y Medicina. Los curaré y les revelaré abundancia de Paz y de Verdad.


Hermano/a: El Buen Pastor salió a buscarte, allí donde estés y como estés: internado, preso, en situación de calle, intentando predicar el Evangelio, desempleado, desamparado, incomprendido, deprimido, sin fe…, Jesús quiere DISFRUTAR comiendo contigo. No gastes tiempo, esfuerzos ni más dinero en profesionales de la salud y en tratamientos costosos. Tal vez, desilusionado, herido con Dios, estás buscando sanidad fuera de Él, por ejemplo, en otras religiones, en falsos sanadores, etc.
Sólo Dios tiene la Sanidad y la Medicina que tú necesitas. Sólo Él puede curarte, revelarte la Verdad y darte Paz en abundancia.


María, la ovejita herida.

Veamos qué nos dice la Biblia acerca de María, la madre de Jesús: una ovejita herida. Así es, porque el diablo también hiere a las ovejas, aunque su daño es mayor cuando hiere al Pastor de las ovejas.
María era una ovejita muy amada por Dios. Al conocer que estaba embarazada de Jesús alabó a Dios cantando: Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios Mi Salvador… Porque ha mirado la bajeza de su sierva…
María era una ovejita que servía humildemente a Dios.
Y el diablo también lo sabía.
Lucas 2:35 nos cuenta que cuando María acudió al Templo a presentar al niño Jesús, Simeón le dijo:
“… una espada traspasará tu misma alma”.
Y llegó el día en que esa espada traspasó su alma.
Al ver a su Hijo crucificado, el corazón de María fue traspasado por una espada. ¡Tremendo dolor! Se podría decir que ese día María moría junto a Jesús. Tan profunda era la herida mortal que recibió. Aunque Jesús no la dejó sola y la encomendó a Juan, su discípulo amado, pues ella había quedado desamparada. Recordemos que los hermanos del Señor no creían en Él.
María, la ovejita herida, ¡fue sanada por Jesús Resucitado!

Hermano/a, si tienes heridas:
Dile SÍ al llamado de Jesús y corre a su Encuentro. El resultado será Sanidad Divina, Amor, Medicina, Paz, Verdad, Restauración, Aptitud para el Ministerio…
No permitas que la herida que el diablo te causó te impida reconocer al Señor Jesús y escuchar su Voz que te llama y te dice: VEN, COME.


Dos ovejitas desorientadas, confundidas, abandonan el Redil.
Dos discípulos iban camino a Emaús, hablando y discutiendo lo sucedido en esos trágicos días con su buen Pastor.
Jesús se acercó y caminaba con ellos, pero NO LO RECONOCIERON. Sabía que ambos eran dos ovejitas heridas, perdiéndose, alejándose del Redil. Extrañados de que Él no supiera las últimas novedades, ellos le abrieron su corazón y le contaron cómo entregaron y crucificaron a Jesús Nazareno y cómo perdieron toda Esperanza, aunque habían escuchado que Jesús no estaba en la tumba y de que las mujeres habían visto ángeles. Ambos habían decidido abandonar el Redil, Ya no sabían qué creer ni a quién creer.
Luego, como era tarde ya, invitaron al extraño a pasar la noche con ellos. Se sentaron a la mesa, Jesús tomó el pan, lo Bendijo y al partirlo… ¡LO RECONOCIERON!


Y Jesús desapareció ante sus ojos.
Jesús Resucitado había compartido con ellos, los había escuchado y Bendecido los alimentos. En la COMUNIÓN, en la cena, recibieron Sanidad, recuperaron la Esperanza y la Fe en Él, fueron restaurados y en ese mismo momento, regresaron al Redil, junto a los Discípulos que habían quedado en Jerusalén.

MEDITA: ¿En qué situación te encuentras tú?
- ¿Escuchas la Voz de Jesús que te llama y corres a su Encuentro para contarle acerca de tus Heridas y recibir su Sanidad?
- O las HERIDAS no te permiten reconocer al Señor Jesús cuando te llama?

La Biblia nos deja una Palabra preciosa acerca del tema:
Santiago 5:16: Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados.
Gálatas 6:2: Sobrellevad los unos las cargas de los otros y cumplid así la Ley de Cristo.

Hermano/a:
Vuelve AHORA al PASTOR y OBISPO de tu alma. (1° Pedro 2:25).

Hay una Promesa:
Cuando aparezca el PRÍNCIPE de los PASTORES, RECIBIRÁS la Corona Incorruptible de Gloria. (1° Pedro 5:4).
Hebreos 13:20: Jesús el Gran Pastor de las ovejas, que Dios Resucitó de los muertos.
Isaías 40:11: Como Pastor apacentará su Rebaño, en su brazo llevará a los corderos y en su seno los llevará, pastoreará suavemente a las recién paridas.

Apocalipsis 7:17:
Porque el Cordero que está en medio del Trono los pastoreará
y los guiará a Fuentes de Agua de Vida
y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.


Padre Amado: 
Te doy gracias porque al realizar este Estudio, me has permitido conocer, por medio de tu Espíritu Santo, al Señor Jesús, como una Persona: Amistosa, Hospedadora, Servidora, Amante de disfrutar tiempo con sus Amigos, Familiera, Generosa, con un Amor incondicional por el otro, Feliz, que le gusta compartir su mesa, que anhela extender sus Misericordias a toda persona y que nadie se pierda. Que enseña que el Reino de los Cielos pertenece a los niños y a los que tienen Fe de niños, otorgando el Título de Rey y Sacerdote a quien lo reciba como Salvador Personal y Señor de su vida.
¡Oh, Dios del Universo! ¿Quién es el hombre para que tengas de él memoria y lo visites? ¿Quién es el hombre, para darle el Título de Amigo de Jesús, si obedece a tu Palabra? ¿Quién es el hombre, para darle la Potestad de ser hecho Hijo de Dios, si CREE en el Nombre del Señor Jesucristo?
En el Nombre del Señor Jesús. Amén.



¡Alabemos juntos a Dios! ¡Todo lo que respira alabe a Dios!

Decile SÍ a Jesús. Decile SÍ a CENAR con Él. Jesús quiere sorprenderte.




(Elena Sanfilippo Ceraso
     martes 12/04/2016)

martes, 19 de abril de 2016

¿Cooperar con la Iglesia Católica Romana? La lección de Francis Schaeffer





















Una cosa es ocuparse juntos en las áreas de interés común en la comunidad, pero es una cuestión totalmente diferente participar en la misión común y el evangelismo.

En nuestro mundo global, un conjunto de preguntas están delante de los evangélicos: ¿Debemos colaborar con los católicos? ¿En qué temas o áreas? ¿Hasta dónde debemos llegar? ¿Es posible hacer misión juntos? Naturalmente, depende mucho de los diferentes contextos y de aquellos que están implicados en los mismos. Por ejemplo, una cosa es trabajar con católicos individualmente o grupos de laicos; otra cosa es aunar los esfuerzos con la Iglesia de Roma institucional. Una cosa es ocuparse juntos en las áreas de interés común en la comunidad, p.e. la promoción de los valores judeo-cristianos en la sociedad; pero es una cuestión totalmente diferente participar en la misión común y el evangelismo  


La Alianza y la Cobeligerancia

Para empezar a desembalar las cuestiones implicadas, puede ser útil recordar la lección del apologista evangélico del siglo XX, Francis Schaeffer (1912-1984). Schaeffer fue un líder cristiano que introdujo la expresión cobeligerancia en el vocabulario cristiano actual. En medio de las transiciones culturales de los años setenta, alentó a los evangélicos a ponerse al lado de otras convicciones religiosas en aras de promover unos temas específicos que fueran compartidos por una sección transversal de la sociedad y que estuvieran amenazados por las tendencias seculares, especialmente en el ámbito de los valores morales. La llamada de Schaeffer a comprometerse en la esfera pública, trabajando juntos con los no cristianos, ha sido uno de los factores de motivación de la participación evangélica reciente en la sociedad. Al sugerir una razón fundamental para la cobeligerancia, Schaeffer hizo una distinción entre formar alianzas y comprometerse en la cobeligerancia. Por una parte, una alianza es una clase de unidad basada en la verdad y, por consiguiente, tiene que ver únicamente con los cristianos nacidos de nuevo que reciben la Escritura como el estándar de sus vidas. Por otra parte, la cobeligerancia se centra en una cuestión determinada y está abierta a todos los que la comparten, sean cuales sean sus antecedentes y los objetivos que los motivan. Así es como Schaeffer lo define: “El cobeligerante es una persona con quien no estoy de acuerdo con toda la clase de los temas vitales, pero que, por las razones que sean, está en el mismo lado en una lucha por la misma cuestión concreta de justicia pública”.i Para Schaeffer esta distinción refleja los principios bíblicos sobre la unidad entre los creyentes y la cooperación entre personas de diferentes fes. La cobeligerancia no es otra forma de hablar de ecumenismo. El último tiene que ver con la unidad de los creyentes según la Biblia; el primero está relacionado con los posibles esfuerzos cooperativos entre gentes diferentes y más allá del acuerdo en las verdades centrales del Evangelio.  


Los Fundamentos Bíblicos

La distinción entre alianza y cobeligerancia refleja la enseñanza de las Escrituras. Existe profunda unidad dentro del pueblo de Dios sobre la base de una fe común en Jesucristo (Efesios 4:1-16). Esta unidad autoriza alianzas en términos de la adoración, la oración, el evangelismo y el testimonio del Evangelio. Esta unidad permite a la iglesia elaborar la Gran Comisión que Jesús dispuso, que consiste en ir por todo el mundo y discipular a las naciones (Mateo 28:16-20). Este tipo de alianza muestra el poder del Evangelio para reconciliar diferentes gentes alrededor del mismo Señor Jesús, quien envía a Su pueblo adelante para llevar el mensaje de reconciliación al mundo (2 Corintios 5:17-20). Esta unidad no es en absoluto lo que es la cobeligerancia. Las Escrituras distinguen claramente la unidad de los creyentes en Cristo de otras clases de relaciones sin separarlas. La Biblia manda a todos los hombres y mujeres (cristianos incluidos) habitar la tierra de forma responsable, teniendo cuidado del mundo y conviviendo en paz al máximo posible. Después, la Palabra de Dios anima a la iglesia a desarrollar y mantener buenas relaciones con sus vecinos y a estar comprometida con el bien de los demás (Génesis 1:27-31; Jeremías 29:5-7; Tito 3:1-2). Al hacer lo que la Biblia exige, estaremos siempre en contacto con personas diferentes que mantienen una pluralidad de visiones del mundo y de estilos de vida. Los miembros de nuestra familia, los colegas, los compañeros de habitación y los amigos puede que no sean creyentes, pero, no obstante, estamos llamados a vivir con ellos para el bien de la comunidad. En este sentido, la cobeligerancia es necesaria, útil e… inevitable. Es una tarea de la humanidad que Dios nos ha dado. Forma parte de nuestro llamado común de vivir en este mundo sin ser del mundo (Juan 17:14-18). Para los cristianos, ni el total retraimiento ni la exclusión autoimpuesta del mundo es una opción viable. La vida cristiana requiere que cada persona desarrolle y alimente una múltiple red de relaciones sociales. Una fe madura es capaz de mantener distintas relaciones con gente diferente, sin perder su identidad cristiana y su compromiso con el Evangelio. Lo importante es practicar la distinción entre alianza y cobeligerancia.  


La Alianza o la Cobeligerancia

Volviendo a la pregunta que hicimos al principio. En cuanto a nuestra relación con la Iglesia Católico Romana, ¿deberían comprometerse los evangélicos en alianzas o actos de cobeligerancia? Schaeffer alentó la cobeligerancia con personas de todas las convicciones, pero quería limitar las alianzas a los creyentes en la Biblia y a los cristianos nacidos de nuevo; por consiguiente, excluyendo a la Iglesia de Roma como institución. El tema fundamental a abordar es si el Evangelio Católico sostenido por la Iglesia de Roma es o no el Evangelio bíblico en sus contornos básicos. La respuesta a esta pregunta nos lleva a contestar la anterior. Si la contestación es “sí”, o sea, el Evangelio Católico Romano es el Evangelio bíblico, se deduce que ninguna restricción teológica tiene que ponerse en marcha. Si la contestación es “no”, o sea, el Evangelio Católico Romano no es el Evangelio bíblico en las formas significativas, entonces es necesario que haya un cuidadoso discernimiento para no difuminar la distinción entre colaborar en asuntos sociales y la participación en la misión común. Lo primero es posible, lo último no.


i Plan for Action (Old Tappan, NJ: Fleming H. Revell, 1980, p.68). Schaeffer habló sobre la cobeligerancia en el Segundo capítulo de su libro “The Church at the End of the Twentieth Century” [La Iglesia al Final del Siglo XX] (1970) varias ediciones. 

Lutero en la Dieta de Worms - 18 de abril de 1521


viernes, 15 de abril de 2016

Heriré al Pastor


Hermosa escena.
Ovejitas que siguen a su Buen Pastor. ¡Qué tranquilas, confiadas y seguras están!
Me llena de Gozo mirar al Pastor guiando su Rebaño. ¿Hacia dónde lo conduce? Hacia lugares de delicados pastos, junto a aguas de reposo, donde serán pastoreadas. ¡Ningún peligro! La vara y el cayado están en su Mano. Ha ungido, una por una, cada cabeza con aceite. ¡Su Copa está rebozando! Cada día confiesan:
-¡Siempre moraremos en la Casa de nuestro Buen Pastor, nuevas son sus Misericordias cada mañana!
Pero… No sólo yo estoy observando con detenimiento esta hermosísima escena de Amor. Hay alguien más que observa y… acecha…acecha…acecha…
¡Un enemigo! ¿Qué está haciendo? ¿Qué planea?
Está buscando… ¡Oh, no! ¡HERIR AL PASTOR!


Dios permite que las personas reciban heridas por distintos motivos: para conducirlas hacia Jesús y que se conviertan a Él, con el fin de que se arrepientan de sus pecados y poder bendecirlas, etc. Pero también permite que los Cristianos reciban HERIDAS.
Estoy muy, pero muy preocupada por los Buenos Pastores que están sufriendo por Heridas, que afectan su vida familiar y Ministerial. Y por supuesto, cómo no preocuparme, también, por las ovejitas que andan por ahí, heridas y hasta sin Pastor.
El tema es, ¿qué hacen los cristianos con sus HERIDAS?
Decidí escribir sobre este tema, ya que Jesús es especialista en Sanar las Heridas de cualquier persona que acuda a Él. Nunca va a permitir que ovejitas le sigan, arrastrándose y sangrantes. El Buen Pastor sabe bien, que las heridas pueden hacerse crónicas, se ulceren y lleven a las ovejitas a desconocer su Rostro y su Voz y también a desconocerlo cuando Él camina a su lado.
La Primera parte de este Estudio la denominé “Heriré al Pastor”. He decidido dejar para la semana que viene la segunda parte que denomino Encuentro: VEN, COME, para un mejor aprovechamiento del tema.

¿Qué nos cuenta la Biblia acerca de las Heridas que el Señor Jesús sufrió?
¿Por qué Nuestro Buen Pastor es Especialista en Sanar HERIDAS?
Leemos en Marcos 14:27:
Todos se escandalizarán de Mí esta noche, porque escrito está: “Heriré al Pastor y las ovejas serán dispersadas. Pero después que haya Resucitado iré delante de Ustedes”. Señor Jesús.
Escándalo: Alboroto, tumulto, indignación, horror.

¿Qué ocurrió con nuestro Buen Pastor Jesús? Dice Isaías 53:
Él HERIDO fue por nuestras rebeliones, MOLIDO por nuestros pecados… llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores y nosotros le tuvimos por AZOTADO, por HERIDO de Dios y ABATIDO.
Jesús fue herido de muerte en la Cruz del Calvario.

¿Qué ocurrió con su Rebaño? Ezequiel 34:5.


Las ovejas no son apacentadas. Las débiles no son fortalecidas, las enfermas no son curadas, la perniquebrada no es vendada, la descarriada no es vuelta al redil, la perdida no es buscada. Se enseñorean de ella con rudeza y con violencia. Y andan errantes por falta de Pastor y son presa de todas las fieras del campo y se han dispersado. Andan perdidas por los montes, en los collados altos… No hubo quien las buscase ni quien pregunte por ellas.
En Marcos 14:27, dice Jesús:
Heriré al Pastor y las ovejas serán dispersadas. Pero después que haya Resucitado iré delante de ustedes.
Jesús recibió herida de muerte. Sus ovejas, escandalizadas, fueron dispersadas.
Pero al tercer día: ¡RESUCITÓ!
Lo primero que hizo fue juntar al pequeño Rebaño amado de sus discípulos, para cumplir así su Promesa de ir delante de ellos nuevamente.

¿Y cómo fue su “reaparición”?
¡Los sorprendió!
Jesús los sorprendió porque estaba feliz de volver a verlos. Ya no tenía HERIDAS abiertas: físicas, emocionales y espirituales. Había sido molido, torturado, crucificado y exclamado: “Padre, Padre, por qué me has desamparado”. Sus discípulos también lo abandonaron. TODOS LO HABÍAN DEJADO SOLO.
“Pero después que haya Resucitado, iré delante de ustedes”, les había prometido antes de ir a la Cruz. Para ir delante de ellos nuevamente, tenía que estar ¡SANO! Sin ningún tipo de heridas.
Un Pastor no puede pastorear a sus ovejas, mientras se desangra por El Camino siguiendo a su Señor. Al Pastor herido no le es suficiente un APTO de un profesional de la salud. El Pastor herido sólo puede recibir Sanidad de Dios. Una enfermedad a nivel físico, emocional o espiritual, que no es llevada ante el Altar de la Gracia de nuestro Padre Celestial, puede dar origen a heridas. La esterilidad, la muerte de un ser amado, la culpa, los sufrimientos en el Ministerio, por ejemplo en 1° Corintios 4: 1, 2, 10 a 13, etc, pueden ser utilizadas por el enemigo, para causar una gran Herida al Pastor y a su familia.
De esta manera sus ovejas serán dispersadas. Sólo Jesús, el Buen Pastor, puede darle Sanidad Divina y la Aptitud para ir nuevamente delante de sus ovejas.

¿Sabes cómo sanó las heridas de sus discípulos el Señor Jesús?
Buscándolos, escuchándolos y disfrutando tiempo con ellos.

Leemos en Juan 21: Al amanecer Jesús fue junto al mar. Los discípulos habían pasado la noche sin pescar nada. Los llamó “Hijitos” y les preguntó si tenían algo para comer. Ellos no lo reconocieron y le respondieron que no tenían nada. Los mandó que echen la red a la derecha de la barca, ¡y hallaron gran cantidad de peces! Fue en ese momento que Juan reconoció al Señor y Pedro se arrojó al agua para ir a su Encuentro. 


Cuando todos descendieron a tierra, vieron brasas puestas, un pez por encima de ellas y pan.
El Señor los invitó: VENID, COMED.
¡Los sorprendió!
Luego de toda una noche de trabajo infructífero, Jesús les había preparado una deliciosa comida, los reunió a su alrededor y comieron juntos. Nadie se atrevió a preguntarle: ¿Tú, quién eres?, sabiendo que era el Señor.


Cuando terminaron de comer, le habló a Pedro, porque sabía que tenía heridas grandes y profundas, como resultado de haber sido zarandeado por el diablo esa trágica noche de su arresto. Heridas que no habían sanado. Heridas que se hicieron, al negar a Su Señor, al abandonarlo en su peor momento, al no cumplir su palabra de dar su vida por Él, al dejar el Ministerio que Jesús le había encomendado de ser “Pescador de hombres”, a los remordimientos, a la culpa por el abandono del Rebaño, por haberle fallado a su Señor, etc .
El Buen Pastor venía a buscar a su oveja herida, no a pedirle cuentas por el Ministerio. Sabía que Pedro ya no se consideraba Apto para ejercerlo y había regresado a su antiguo trabajo de pescador.
Jesús luego de compartir la deliciosa comida con ellos, le preguntó por su Relación Personal: PEDRO, ¿ME AMAS? ¿Qué pasó con el Amor que me tenías por el que renunciaste a todo por Mí para seguirme?
Pedro le respondió: -Sí, Señor, Tú sabes que te amo.

La Sanidad Divina comienza: 
1- Al aceptar la invitación del Señor de ir a su Encuentro y compartir una comida con Él. ¿Por qué? Porque la comida era expresión de una relación amistosa o comunitaria que NO debía ser perturbada. La comida es uno de los símbolos usados para expresar la comunión con Dios y representar el Reino de Dios. Por ejemplo, Mateo 22, Parábola de la Fiesta de Bodas. El jefe de familia honraba a los huéspedes ofreciéndoles lo mejor. Durante las comidas y de sobremesa había entretenimientos, adivinanzas, narraciones, etc.
Jesús honró, atendió, cocinó y sirvió a sus Discípulos. DISFRUTA al compartir comidas con los suyos y servirlos. SU DELICIA ES ESTAR CON LOS SUYOS.

2 - Al confesarle al Señor nuestro Amor por Él y decirle Te Amo, Jesús sana nuestras heridas y restaura nuestra relación íntima con Él.

3 - Encomendación de un nuevo Ministerio. En el caso de Pedro, le encomendó, no ya, que sea Pescador de hombres, sino, que le dijo: Pedro, APACIENTA mis corderos, APACIENTA y PASTOREA mis ovejas. ¿Qué significa esto? Apacentar a los corderos significa alimentarlos, pero también instruirlos y enseñarles. ¿Y por qué apacentar y pastorear a sus ovejas? Pastorear significa cuidar el ganado y llevarlos a los pastos y aguas, Pero como estas ovejas se habían dispersado, cada una por su lado, debían ser apacentadas nuevamente, esto es, instruidas y enseñadas.

4 - Da Mandamiento de OBEDECER a su Palabra: SÍGUEME.


En este estudio, vemos cómo Jesús invita a los heridos a comer. ¿Por qué?
Dice Isaías 1:6: Mi corazón está herido y seco como hierba, por lo cual me OLVIDO de comer mi pan. Y el salmista confiesa en Salmo 102: 4-9: Mi bebida mezclo con lágrimas.

¿Por dónde comienza Jesús para sanar tus heridas? Primero te invita a cenar con Él y luego que tú aceptas, ¡DISFRUTA comiendo junto a ti! Luego, prepárate para responder a la pregunta: ¿………….me Amas?
Pero Jesús no invita solamente a los heridos.
JESÚS INVITA A TODAS LAS PERSONAS A COMER CON ÉL.


Dice en Apocalipsis 3:20, que Jesús golpea a la puerta del corazón de cada persona y con quien le abra: ¡CENARÁN JUNTOS!
¡Alabemos a Dios por esto!   







(Elena Sanfilippo Ceraso
     martes 12/04/2016)

domingo, 10 de abril de 2016

Libro de Oración Común de 1662 y de 1928

Este libro es el alma y espíritu anglicano. Es la obra que aglutina y da unidad a toda la confesión anglicana pues, aunque el libro no sea uniforme mundialmente, las diferencias de unos libros a otros son minúsculas, y lo esencial se encuentra en todos ellos.
El Libro de Oración Común se consideró una obra necesaria para abreviar la proliferación que, de libros litúrgicos, se daba en el siglo XVI. Por orden del rey Eduardo VI se debía crear uno que se pudiera usar en todo el reino inglés y que diera unidad a la práctica litúrgica. Se formó la Comisión Windsor, integrada por Tomás Cranmer, seis obispos y seis teólogos, teniendo presente que entre ellos los hubiera de la antigua y de la nueva tendencia teológica. Se sabe que la mayor parte del libro fue creación y redacción de Cranmer, pero todos participaron en la discusión crítica de la nueva obra. Cranmer, deseando seguir en el espíritu católico de la Iglesia, recogió material de las liturgias gálicas y orientales, así como del uso medieval romano. Además lo fundamentó en la Biblia, en la doctrina de los Padres de la Iglesia, pero también incluyó ideas nuevas, algunas provenientes de Alemania, y sobre todo, una de las obras más influyentes fue el breviario propuesto por el cardenal español Francisco Quiñones y la liturgia mozárabe, como veremos en breve. Todas estas fuentes crearon el manantial de agua viva que fue el primer Libro de Oración Común aprobado el 14 de marzo de l549.
La obra apareció con este título: El Libro de Oración Común y administración de los sacramentos y otros ritos y ceremonias de la Iglesia, para el uso de la Iglesia Anglicana. El título manifestaba a las claras que los autores deseaban mantenerse dentro de las directrices católicas de adoración. Más que una innovación se trataba de una reforma. Estos fueron los logros obtenidos: el nuevo libro eliminaba prácticas y devociones ya caídas en desuso, consolidaba varios libros en uno, los servicios litúrgicos se realizaban en la lengua del pueblo y se le pedía más participación litúrgica, estaba fundamentado en la Sagrada Escritura, y de acuerdo con la práctica primitiva de la Iglesia.
Como los tiempos cambian, y con ellos las circunstancias, nuevas ediciones han surgido,adaptadas a la época y motivadas siempre por el deseo de producir lo más apropiado para la oración. Se pueden recordar las siguientes fechas: 1549, 1552,1559, 1662, 1785, 1789, 1892,1928, correspondientes a los libros publicados, los cuatro primeros en Inglaterra, los últimos en Estados Unidos.
El actualmente en uso, y publicado en l979, es el más innovador, el más enriquecido y el mejor de todos. Es también el más ecuménico. El movimiento litúrgico del siglo diecinueve, que afectó profundamente a nuestro libro, nos acercó litúrgicamente, no sólo a la Iglesia Católica Romana, sino también a otras confesiones cristianas. Se escribió con el fin de lograr una adaptación litúrgica y teológica a los tiempos modernos, más flexibilidad en las rúbricas litúrgicas, y un uso más amplio de lecturas bíblicas.
De sumo interés para nuestro caso es el hecho de que el Libro de Oración Común tiene profundas raíces en la liturgia "que a veces se llama mozárabe y a veces toledana, y visigótica, o bien isidoriana, y que sin duda tiene orígenes antiquísimos, aunque no sea precisamente la misma que trajeron los primeros evangelizadores -a España -, sino más bien una derivación de aquélla y fruto de paulatina evolución, que recibió su forma típica de mano de los padres visigodos". Esta liturgia difiere bastante de la romana, tiene afinidades con la antigua galicana y presenta también reminiscencias orientales. Distínguese por la abundancia de su estilo, en contraposición a la romana, tan concisa. Sus oraciones tienden a lo ampuloso, complaciéndose en cierto realismo minucioso, en las antítesis, en cierto conceptismo barroco; pero es siempre notable por la brillantez, el vigor y afecto cálido de la expresión, así como por la riqueza de fórmulas de profundo sentido teológico.
Tomás Cranmer andaba enamorado de esa liturgia e incorporó grandes porciones de ella en el Libro de Oración Común. En el libro actual, podemos contar las siguientes: "colecta por la renovación de la vida", página 62; "orden de adoración para el anochecer: liturgia de la luz" páginas 73-79; también influyó en la última parte de la plegaria eucarística C, páginas 292-295; en las oraciones de los fieles toda la fórmula V, páginas 312-313; las oraciones del rito matrimonial, páginas 351-52; oraciones para el rito del entierro, páginas 398-99; la letanía para las ordenaciones, páginas 450-53; una oración antes de comulgar, "¡Hazte presente!", página 725.
La liturgia mozárabe, como es más comúnmente conocida, es una de las más estudiadas por los expertos, y se admite que de ella proviene la costumbre de tener tres lecturas en el servicio dominical, así como el leer los Hechos de los Apóstoles en la época pascual, y el Apocalipsis en uno de los tres ciclos del Leccionario. Todo esto y más, ha influido el Libro de Oración Común. Para mayores detalles sobre este tema aconsejamos la lectura del excelente artículo de H. Boone Porter: Hispanic Roots of Episcopal Worship.