miércoles, 27 de junio de 2018
lunes, 25 de junio de 2018
CUANDO PASA JESÚS… 1° Parte.
Yo
he venido a echar fuego en la tierra, ¿y qué he de querer sino
que se encienda?...
¿Pensáis
que he venido a traer la paz a la tierra? Os digo que no, sino la
disensión.
Porque
en adelante estarán en una casa cinco divididos, tres contra dos y
dos contra tres, se dividirán el padre contra el hijo y el hijo
contra el padre, y la madre contra la hija y la hija contra la madre,
la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra. Lucas
12:49/53
Jesús
caminaba junto al mar de Galilea cuando vio a dos hermanos Simón
Pedro y Andrés, que echaban las redes en el mar pues su oficio era
el de pescadores.
-Venid
en pos de Mí y os haré pescadores de hombres, les dijo.
Pasando
más adelante vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan con su padre
Zebedeo, que también eran pescadores y componían las
redes.
Jesús
los llamó y ellos dejando la barca y a su padre le siguieron.
Estos
hombres siguieron a Jesús como respuesta a su llamado, abandonaron
todo para ser sus Discípulos.
¿Qué
representaba la barca para ellos?
La
barca era todo su capital, su herramienta de trabajo, su medio de
subsistencia y les aseguraba el futuro. No cualquiera tenía una
barca y gracias a ella, estos tres hombres conformaban una pequeña
empresa familiar.
Al detenerse a observar la barca, venían a su mente muchos sacrificios, noches sin
dormir en el mar, angustias, sueños, esperanzas, alegrías, miedos,…
Y sobre todo, era sinónimo de familia.
Los
hermanos Zebedeo dejaron la barca en primer lugar y al hacerlo,quedaba en ella, toda su vida pasada, presente y futura. ¡Adios, barca,
adios!
Luego
dejaron a su padre, esto es renunciaron a su familia, a sus afectos,…
Jesús
pasó y llamó a estos hombres, que por Fe le obedecieron y le
siguieron, sin saber adónde iban.
Jesús
pasó…
¿Y
cómo crees que quedó el padre de familia ante su paso?
¿Se
sintió feliz porque sus hijos lo abandonaron por seguir a Jesús?
¿Quién
era Jesús para él y para la comunidad judía?
Este
padre estaba perdiendo no sólo dos hijos sino dos socios. ¡Y para
él, era Jesús quien se llevaba a sus dos hijos!
Este
padre sí sabía lo que le esperaba: el fin. Solo no podía seguir
adelante con la empresa familiar.
Jesús
pasó dejando, a los que quedaron, a los que no entendían el motivo
de su llamado:
pérdidas
económicas, afectivas, familiares, religiosas, además de
sufrimiento, dolor, duelo, división, corazones partidos, enojos,
etc.
Como
Abraham, estos hombres, por Fe, dijeron SÍ a Jesús. renunciando a
todo y dejando una vida estable, segura, por ir hacia un futuro
incierto.
Vayamos
a la Biblia, ¿quiénes eran y qué pasó con los “llamados” por
Jesús?
Los
doce Apóstoles: Simón Pedro y Andrés, Santiago y Juan, Felipe y
Bartolomé, Tomás y Mateo, Santiago y Tadeo, Simón el celador y
Judas Iscariote el traidor.
A
éstos Jesús les DIO PODER sobre los espíritus impuros para
arrojarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
Les
ENCOMENDÓ la MISIÓN de ser SAL y LUZ de la Tierra.
Una
SAL que no se desvirtúe para que los hombres no la tiren ni la
pisen. Una LUZ que se luzca, brille y alumbre ante los hombres , para
que al ver sus buenas obras, glorifiquen a su Padre que está en los
Cielos.
Cierta vez, Pedro
tomó la palabra y le dijo a Jesús:
Pues nosotros lo hemos dejado
todo y te hemos seguido… Mateo 19:27.
Pablo
dijo en Filipenses 3: 7/8:
Pero
cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida
por amor a Cristo.
Y
ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, MI SEÑOR, POR AMOR DEL
CUAL lo he PERDIDO TODO Y LO TENGO POR BASURA, para ganar a Cristo…
Elena Sanfilippo Ceraso
23
de junio del 2018
viernes, 22 de junio de 2018
La realidad
Mira la figura con detenimiento. ¿Eres LIBRE en el Nombre de Jesús?
Dice Mateo 4:15/16. El pueblo que
habita en tinieblas vio una gran LUZ y para los que habitan en la
región de mortales sombras una LUZ se levantó…
Arrepentíos porque el Reino de Dios
se ha acercado. Señor Jesús.
¿Cuál crees que fue la respuesta
de los hombres a la LUZ que vino a darles Salvación gratuita?
Dice Juan 3:19:
Y ésta es la CONDENACIÓN: que la
LUZ vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la LUZ…
Pero Jesús aún te busca a ti, Hermano.
¿Cuál es tu situación real?
¿Has ejercido Fe en Jesús, pero aún
estás sentado en región de sombras mortales y en medio del pueblo
que habita en tinieblas?
¿No hay compromiso ni consagración ni
renuncia de tu parte?
Digamos que todo lo pone o lo hace el Señor
Jesús. De tu parte… nada.
Aún estás a tiempo. Arrepiéntete.
Hoy es el día de Salvación. Jesús trae a ti el Reino de Dios, no
lo rechaces por amar más las tinieblas que la LUZ, por vivir cómodo
en ellas, por ser uno más de sus habitantes.
Romanos 12 nos exhorta a que
DESECHEMOS las obras de las tinieblas y vistamos las armas de la LUZ
y que ANDEMOS vestidos del Señor Jesús.
Hermano: Permite que la LUZ que es
Jesús te inunde y deja que resplandezca por medio de ti. Jesús
quiere que seas una extensión de su LUZ, allí donde habitas.
Efesios 5 dice: Andad en Amor…
Andad en LUZ… con acciones de gracias a Dios. Porque en otro tiempo
ERAIS tinieblas, mas AHORA SOIS LUZ en el Señor, ANDAD COMO HIJOS DE
LUZ.
¡Atrévete! El Reino de Dios es de
los que lo arrebatan.
Renuncia ahora, ya, a la impiedad ya
los deseos mundanos y vive sobria, justa y piadosamente… aguardando
el regreso de Nuestro Señor Jesús. Tito 2:12.
Considérate muerto al pecado pero
VIVO para el Señor Jesús. No reine el pecado en tu vida ni le
obedezcas.
Jesús te hizo LIBRE al entregar por
ti, su Vida en la Cruz del Calvario y al resucitar.
Es la voluntad de Dios para tu vida
que ABRAS tus ojos para que te CONVIERTAS de las tinieblas a la LUZ y
de la potestad de satanás a Dios, para que RECIBAS por la Fe que es
en Jesús, PERDÓN de pecados y HERENCIA entre los SANTIFICADOS.
Hechos 26:18.
Y ahora, hermano, con la guía del
Espíritu Santo y en oración, examínate:
¿Cuál es tu realidad?
¿Dónde moras? ¿Dónde estás
sentado?
¿Amas más tinieblas que la LUZ?
¿ANDAS por regiones de sombras
mortales o SIGUES a la LUZ que es Jesús?
Renuncia Hermano, renuncia a las
tinieblas.
Es tiempo de optar por Jesús. Dile
SÍ a Jesús y SÍGUELE. Aún estás a tiempo.
Dice el Señor Jesús:
YO SOY LA LUZ del mundo, EL QUE ME
SIGUE no andará en tinieblas, sino que tendrá la LUZ de la VIDA.
Juan 8:12.
Elena Sanfilippo Ceraso
Miércoles 20 de junio del 2018
miércoles, 20 de junio de 2018
La Tentación
Jesús
bautizado por Juan el Bautista y confirmado como Hijo de Dios por la
Voz que se oyó del Cielo con descenso del Espíritu Santo sobre Él
como paloma, fue guiado por el Espíritu al desierto PARA ser
tentado.
Cuando
había ayunado cuarenta días y cuarenta noches y precisamente en el
momento en que tenía hambre, vino el TENTADOR.
El
diablo sabe muy bien en qué momento nos sale al encuentro.
Por
eso la Biblia nos dice en 1° Pedro 5, que no seamos soberbios y que
nos humillemos BAJO la poderosa Mano de Dios… que echemos toda
nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros.
Pero dice más aún: que seamos sobrios, que estemos despiertos, con
los ojos bien abiertos y velando en oración, PORQUE nuestro
adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a
quien devorar. Y la única manera de RESISTIRLE es estando firmes en
la Fe.
El
tentador primero busca su víctima y luego la acecha todo el tiempo
que sea necesario hasta el momento justo en que ésta, por
determinadas causas, está débil, sin fuerzas, sin recibir alimento
espiritual, sola, etc, entonces, se aprovecha de su situación y le sale
al encuentro para devorarla.
Narra
la Biblia, que el tentador esperó a que Jesús ayunara cuarenta días
y cuarenta noches y tuviera hambre para presentarse ante Él.
Pero
Jesús siempre estaba en oración y ayuno, VELANDO. Sabía que el
adversario lo acechaba porque se proponía apartarlo de la Voluntad de
Dios. En este caso fue llevado al desierto por el
Espíritu, pero otra vez, satanás le habló a través de Pedro, su
Discípulo, para tratar de convencerlo de que no siga adelante porque
iba a sufrir mucho, pero Jesús lo desenmascaró.
¿Crees
realmente que el tentador te acecha? ¿Te has humillado bajo la
poderosa Mano de Dios y permaneces en comunión íntima con con Él
en el Nombre de Jesús? ¿Estás velando sin cesar? ¿Te mantienes
FIRME en la Fe en el Nombre del Señor Jesús para RESISTIR al diablo
y que huya de ti?
Regresemos
al desierto. El diablo busca tentar a Jesús pero Él le resistió
respondiendo a cada tentación con la Palabra de Dios, que estaba
bien fresquita en su mente y corazón, diciendo:
1°
tentación: No de pan vivirá solamente el hombre, sino de toda
palabra que sale de la boca de Dios.
¿Qué
consideras que es tu alimento diario y básico sin los cuales no
puedes vivir? Tal vez no puedes vivir sin internet, sin las drogas,
sin pornografía, sin beber y/o comer en exceso, etc. Tal vez no
echas toda tu ansiedad sobre el Señor Jesús y buscas en religiones
humanas una respuesta a tu ansiedad, practicando todo tipo de
meditaciones, incluso la idea satánica de la reencarnación te está
comenzando a dar paz, en lugar de buscar en la Biblia y en la oración
a Dios en el Nombre de Jesús, la respuesta.
¿Puedes
en el Poder de Dios, retirarte solo al desierto, esto es, a tu
habitación, patio, etc, para orar, velar, meditar y alimentarte de
la Palabra que Dios tiene para ti ese día?
Cuando
el tentador te pida que demuestres que eres Hijo de Dios, ¿puedes
responderle como Jesús: Soy Hijo de Dios porque no vivo sólo de
pan, sino que mi alimento es la Palabra de Dios?
Padre
Amado: Te pido perdón por tener a mi hombre interior anémico, a
dieta permanente de tu Palabra. En cambio, yo me alimento de todo lo
que mundo, la carne y el diablo me ofrecen.
Tú
me pides que tenga una dieta variada: estudio y meditación de tu
Palabra, oración, ayuno, ruego, clamor, invocación, que te alaba,
te adore, que tenga comunión con Hermanos en la Fe fieles a Ti y que
permanezca en comunión contigo todo el tiempo, al levantarme y al
acostarme, que todo lo que haga, compre, use, hable, etc. sea para tu
Gloria.
Te
consagro mi vida y todo aquello de lo que me alimento: radio, tv.
Internet, amigos, salidas, comidas, mi familia, mis hijos, mi
trabajo, mis estudios, mis animales, mi casa, mis pertenencias, que
todo lo que poseo y que Tú me diste, sea usado para tu Gloria. No
solo te consagro mi vida y todo lo que está en relación con mi
persona, sino que te ruego que vengas a morar en mi casa. Muéstrame
qué te incomoda y renunciaré de inmediato, Tú todo lo ves, no hay
nada que pueda ocultar de Ti.
Perdón,
Señor, porque el diablo me tienta y caigo porque no me alimento de
tu Palabra, no la guardo día a día, en mi mente y corazón, no echo
toda mi ansiedad sobre Ti.
Te
consagro todo mi tiempo, las 24 horas, cada minuto, ayúdame a
aprovecharlo como Tú quieres y no como yo deseo.
Padre:
Gracias por escucharme y responderme. En el Nombre de Jesús. Amén.
2°
tentación: No tentarás al Señor tu Dios:
¿Con
qué tientas al Señor tu Dios?
¿Crees
que porque eres Hijo de Dios, puedes jugar con las cosas de Dios, que
son un entretenimiento para ti y para otros o que Dios está para
servirte?
El
diablo le dijo a Jesús: demuestra que eres Hijo de Dios tirándote
desde el pináculo del templo y Dios enviará ángeles que te
sostengan.
¿En
qué te metes en manera caprichosa, sin pensar, ni orar antes de
hacer algo, total, Dios está para cuidarte y salvarte si te salen
mal tus locuras? Podría mencionar, tal vez, deudas, juegos, compras
compulsivas, relaciones amorosas transitorias, derroche económico,
descuido de tu salud, descuido de tus hijos, etc.
Perdón
Padre, por no ser un cristiano maduro sino que permanezco como un
niño en la Fe. Un niño caprichoso que solo dice: dame, quiero y que
se alimenta sólo de leche y no de carne. Ayúdame a crecer y a poner
la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3°
tentación: Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás.
¿Ante
qué o quién te postras y adoras? ¿Quién es tu dios? ¿Tú mismo,
tal vez?
Sinceramente
abre tu corazón a Dios:
¿Qué
o quién ocupa el primer lugar en tu vida?
Perdón,
Señor. Porque no ocupas el primer lugar en mi vida. No quiero
deslizarme lentamente hacia la APOSTASÍA. Me arrepiento y decido
permanecer unido a Ti como los pámpanos a la vid. Ayúdame a ser uno
con Jesús y con los Hermanos fieles.
Dice
tu Palabra: Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda
tu mente y con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.
Lléname de tu Santo Espíritu y ayúdame a obedecer tu Palabra.
Quiero
estar siempre preparado para vencer la tentación y que pueda
responder al tentador con tu Palabra y que también huya de delante
de mí, gracias a Ti.
Renuncio
a todo lo que ocupaba el primer lugar en mi vida: (menciona cada
uno/a).
Me
comprometo a ADORARTE y a SERVIRTE sólo a Ti desde AHORA y para
siempre.
Hermano,
recuerda:
Humíllate
bajo la poderosa Mano de Dios, renuncia a la soberbia, echa toda tu
ansiedad sobre Dios y permanece velando en oración y resistirás al
tentador en la Fe en el Nombre de Jesús y entonces, ¡él huirá de ti!
Elena Sanfilippo Ceraso
domingo, 10 de junio de 2018
La Divina Liturgia Ortodoxa de San Tikhon
La
Divina Liturgia Católica Ortodoxa
de San Tikhon de Moscú es una de las liturgias autorizadas por el Vicariato
Antioqueño de Rito Occidental y está difundida en los Estados Unidos,
Australia, y Nueva Zelanda.
Cuando San Tikhon era Obispo de la Diócesis norteamericana de la Iglesia Ortodoxa Rusa, un grupo de anglicanos-episcopales, pidieron volver a la Ortodoxia, continuando sin embargo utilizando la versión norteamericana
del “Libro de Oración Común” de 1892.
San Tikhon
enviò este texto a Moscú, dónde una comisión sinodal realizó un
exámen específico y aportò modificaciones sustanciales para reconstituir el texto en la Ortodoxia doctrinal.
Seguidamente, en los años ’70, otros ex anglicanos norteamericanos quisieron volver a la Ortodoxia conservando rito y usos litúrgicos occidentales.
El texto
actual de la Divina Liturgia de San Tikhon está basado sobre el rito
presente en el "Libro de Oración Común" de 1928, corregido en sentido ortodoxo por el padre J. Angwin, siguiendo las observaciones sinodales rusas sobre la versión de 1892.
La
Divina Liturgia de San Tikhon de Moscú está en plena difusión entre las varias iglesias del
mundo ortodoxo de Rito Occidental.
En virtud de tal Liturgia que lleva el nombre de un gran santo ruso, diversas realidades eclesiales provenientes del Anglicanismo o del protestantismo, se han reencontrado con la genuina tradición católica.
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La santa Mesa a Altar estará cubierto con un paño blanco y limpio, y con una vela. El presbítero la
inciensa antes de empezar. Si el Obispo está presente debe ser el celebrante principal, aunque asistido por
otros ministros.
PRIMERA PARTE: LITURGIA DE LA PALABRA
ENTRADA (En pie, entran los ministros)
P. Bendito sea Dios: + Padre, Hijo y Espíritu Santo.
T. Y bendito sea su Reino, ahora y siempre. Amén.
En Adviento y Cuaresma:
P. Bendecid al Señor, que perdona todos nuestros pecados.
T. Porque para siempre es su misericordia.
Desde Pascua hasta Pentecostés:
P. ¡Aleluya! Cristo ha resucitado.
T. ¡Es verdad! El Señor ha resucitado. ¡Aleluya!
P. Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos
son conocidos y ningún secreto se halla encubierto: Purifica los pensamientos de nuestros
corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y
dignamente celebremos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.
DECÁLOGO Y KYRIE
P. Escuchad lo que dice nuestro Señor Jesucristo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y gran mandamiento. Y
el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos
mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.
Señor, ten piedad (Kyrie eleison).
T. Cristo, ten piedad (Christe eleison).
P. Señor, ten piedad (Kyrie eleison).
GLORIA
Se omite en Adviento, Cuaresma y fiestas.
Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a quienes tanto ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la diestra del Padre,
ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
COLECTA
P. El Señor esté con vosotros.
T. Y con tu espíritu.
P. Oremos... (dice la colecta del tiempo litúrgico). Amén.
LECTURAS DEL TIEMPO LITÚRGICO Y HOMILÍA
L. Lectura del Libro N. (Al final dice: Palabra de Dios).
T. Demos gracias a Dios.
Himno de Gradual. Para leer el Evangelio en pie. El diácono recibe la bendición e inciensa.
D. Lectura del santo Evangelio según N.
T. Gloria a ti, Cristo Señor.
EL CREDO (SÍMBOLO DE LA FE)
T. Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de
todo lo visible e invisible.
Creemos en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos
los tiempos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no
creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros y
por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la
Virgen, y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato,
padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día según las Escrituras, subió al cielo y está
sentado a la diestra de Dios Padre, de donde vendrá de nuevo con gloria para juzgar a vivos
y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que del Padre procede, que con el
Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los Profetas. Y en la
Iglesia: + una, santa, católica y apostólica. Reconocemos un solo bautismo para el perdón
de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
INTERCESIONES (Los fieles hacen sus oraciones personales)
P. Solicito sus oraciones a favor de todas las cosas necesarias... (Los fieles cristianos
oran).
v Omnipotente y eterno Dios, que por la palabra de tu apóstol nos enseñaste a hacer
oraciones y súplicas, y darte gracias por todo el género humano: Recibe esta oblación y
estas oraciones que ofrecemos a tu Divina Majestad, suplicándote que continuamente
inspires a tu Iglesia universal con el espíritu de verdad, unión y concordia; y que concedas
a todos los que confiesan tu Santo Nombre, que convengan en la verdad de tu santa
Palabra y vivan unánimes en amor devoto.
v Asimismo, suplicamos que dispongas los corazones de los gobernantes (especialmente
N), para que puedan hacer justicia con toda imparcialidad y equidad, para castigo de los
vicios y maldades, y también tomen sabias decisiones a favor del bienestar y la paz en el
mundo.
v Da gracia, oh Padre celestial, a todos los Obispos y demás ministros (especialmente al
Primado N, al Obispo N, y al Santo Sínodo) para que puedan, tanto con su ejemplo como
con su doctrina, presentar al mundo el mensaje de tu verdad, y administrar recta y
debidamente tus santos sacramentos.
v Y a todo tu pueblo da tu gracia celestial, especialmente a esta asamblea aquí presente; a
fin de que, con humildad de corazón y debida reverencia, pueda oír y recibir tu santa
Palabra, sirviéndote fielmente en santidad y justicia todos los días de su vida.
v Y te suplicamos muy humildemente que, por tu bondad, oh Señor, consueles y socorras
a todos los que en esta vida transitoria se hallan angustiados, tristes, necesitados, enfermos
o en cualquier otra adversidad (especialmente N).
v Y, asimismo, bendecimos tu Santo Nombre por todos tus siervos que han partido de
esta vida en tu fe y temor, suplicándote les concedas un crecimiento continuo en tu amor y
servicio, y nos des tu gracia para seguir de tal modo los buenos ejemplos de (la bendita
Virgen María y todos los santos...), para que con ellos y por su intercesión seamos
partícipes de tu Reino celestial.
v Concédenos esto, oh Padre, por amor de Jesucristo, nuestro único Mediador y
Abogado. Amén.
CONFESIÓN DE PECADOS
D. Confesemos los pecados contra Dios y contra el prójimo.
T. Dios de misericordia: Confesamos que hemos pecado contra ti de pensamiento,
palabra, obra y omisión. No te hemos amado de todo corazón ni hemos amado a nuestro
prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor a
tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos. Así tu voluntad será nuestra
alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén.
P. Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, que por su gran misericordia ha
prometido el perdón de los pecados a todos los que con arrepentimiento y verdadera fe se
convierten a él; tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por
Jesucristo, nuestro Señor, y nos cure y conserve por su Espíritu vivificante para la vida
eterna. Amén.
“Si alguno ha pecado, tenemos un abogado ante el Padre, Jesús, el Mesías justo: él es el
sacrificio que expía nuestros pecados; y no sólo los nuestros, sino también los de todo el
mundo” (1 Jn 2,1s).
SEGUNDA PARTE: EUCARISTÍA
OFERTORIO
Se ofrecen las ofrendas en procesión al presidente
P. Dad al Señor la gloria debida a su Nombre y venid con ofrendas (Sal 96,8). Si traes tu
ofrenda al Altar y recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda delante
del Altar, y ve y reconcíliate primero con tu hermano, y después ven y presenta tu ofrenda
(Mt 5,23s).
T. Todo es tuyo, y de lo tuyo te damos (1 Cr 29,11).
Los diáconos u otros fieles competentes recogen las ofrendas y las llevan al presbítero, que
las pone en el Altar e inciensa y bendice.
E
PLEGARIA EUCARÍSTICA (Anáfora)
P. El Señor esté con todos vosotros.
T. Y con tu espíritu.
P. Elevemos los corazones (Lam 3,41).
T. Los elevamos al Señor.
P. Demos gracias al Señor nuestro Dios.
T. Es justo y necesario.
P. En verdad es bueno y saludable darte gracias en todo tiempo y lugar, Padre Santo,
Misterio del universo y Creador inefable de todo; porque (puede haber un Prefacio Propio
según el tiempo litúrgico) aunque estás rodeado de ángeles que te alaban, te agrada el
corazón quebrantado. Por tanto, nosotros también te alabamos uniendo nuestras voces a
la multitud de coros celestiales, que sirven en tu presencia y proclaman sin cesar:
T. Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo; llenos están el cielo y la tierra de tu
gloria: Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en Nombre del Señor. Hosanna en el
cielo.
P. (Consagración). Gloria a ti, Dios omnipotente, nuestro Padre celestial, porque tú, en
tu inmensa misericordia, entregaste a tu único Hijo Jesucristo para sufrir muerte en la cruz
por nuestra redención; y él hizo allí, por la oblación de sí mismo una vez ofrecida, un
completo, perfecto y suficiente sacrificio, oblación y satisfacción por los pecados de todo el
mundo; e instituyó, y en su santo Evangelio nos mandó continuar, una perpetua memoria
de aquélla su preciosa muerte y sacrificio, hasta su Segunda Venida.
(Suena la campana una vez. Al decir las palabras sobre el pan y el vino, lo toma en sus
manos o le impone una mano).
Porque la misma noche que fue traicionado, tomó pan; y dando gracias lo partió y lo dio a
sus discípulos diciendo: “Tomad y comed, porque esto es mi cuerpo que se entrega por
vosotros. Haced esto en memoria mía” (La campana suena tres veces en la elevación).
Después de la cena tomó la copa, y habiendo dado gracias la entregó diciendo: “Bebed
todos de ella, porque es la sangre de la Nueva Alianza, derramada por todos para perdón
de los pecados. Haced esto, en memoria mía” (La campana suena tres veces en la
elevación).
(Oblación). Por tanto, oh Señor y Padre celestial, según la institución de tu amado Hijo
nuestro Salvador Jesucristo, nosotros, tus humildes siervos, celebramos y hacemos aquí
ante tu Divina Majestad, con estos tus santos dones que ahora te ofrecemos, el memorial
que tu Hijo nos ha mandado hacer, recordando su bendita pasión y preciosa muerte, su
poderosa resurrección y gloriosa ascensión; tributándote las más cordiales gracias por los
innumerables beneficios procurados para nosotros por las mismas.
(Epíclesis o invocación). Y te suplicamos humildemente, oh Padre misericordioso, nos
escuches; y, por tu poderosa bondad, te dignes bendecir y santificar, + con tu Espíritu
Santo, estos tus dones de pan y vino; para que recibiéndolos, conforme a la santa
institución de tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo en memoria de su pasión y muerte,
seamos partícipes de su muy bendito Cuerpo y Sangre.
Y deseamos ardientemente que tu bondad paternal acepte benignamente éste nuestro
sacrificio de alabanza y acción de gracias; suplicándote muy humildemente nos concedas
que, por los méritos y la muerte de tu Hijo Jesucristo, y mediante nuestra fe en su sangre,
nosotros, y toda tu Iglesia, obtengamos la remisión de nuestros pecados, y todos los demás
beneficios de su pasión.
Y aquí, Señor, nos presentamos y hacemos ofrenda de nosotros mismos, nuestras almas y
nuestros cuerpos, como un sacrificio razonable, santo y vivo para ti; rogándote
humildemente, que nosotros, y todos los que participemos de esta Santa Comunión,
recibamos dignamente el precioso Cuerpo y Sangre de tu Hijo Jesucristo, y seamos llenos
de tu gracia y bendición celestial, y hechos un cuerpo con él, para que él habite en nosotros,
y nosotros en él.
Te ofrecemos también este culto, oh Dios de vivos, por todo espíritu justo que descansó en
la fe (especialmente N), y aquellos cuya fe sólo tú conoces. Y concede que alcancemos
nuestra herencia junto a la siempre bendita Virgen María, con los Patriarcas, Profetas,
Apóstoles y Mártires, con N (santo del día u otros) y todos los santos que han encontrado
tu favor a lo largo de los tiempos.
Y aunque, por nuestros muchos pecados, somos indignos de ofrecerte sacrificio alguno; sin
embargo te suplicamos aceptes éste nuestro deber y servicio obligatorio, no pesando
nuestros méritos, sino perdonando nuestras ofensas, mediante Jesucristo nuestro Señor.
(Elevación). Por quien y con quien, en la unidad del Espíritu Santo, sea todo honor y gloria
a ti, oh Padre omnipotente, por los siglos de los siglos. Amén.
PADRENUESTRO
P. Oremos como nuestro Salvador Cristo nos enseñó:
T. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre. Venga tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del Mal. Porque tuyo es el Reino y el poder y la
gloria; ahora y siempre. Amén.
EL BESO FRATERNO
P. La paz del Señor esté siempre con vosotros.
T. Y con tu espíritu.
P. Saludémonos con el beso fraterno (1 Co 16,20).
FRACCIÓN DEL PAN
P. Partido pero no desunido, y dividido, pero jamás consumido, es el Cordero de Dios.
T. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Danos tu paz.
El celebrante parte el pan en cuatro trozos. La parte IC de arriba se echa en la copa.
T. Nosotros no nos atrevemos a venir a ésta tu mesa, oh Señor misericordioso, confiados
en nuestra rectitud, sino en tus muchas y grandes misericordias. No somos dignos siquiera
de recoger las migajas debajo de tu mesa. Pero tú eres el mismo Señor, siempre
misericordioso por naturaleza: Concédenos, por tanto, Señor, por tu clemencia, que de tal
modo comamos la Carne de tu amado Hijo Jesucristo y bebamos su Sangre, que siempre
vivamos en él, y él en nosotros. Amén.
P. Aquí está el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
T. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
COMUNIÓN
Se puede cantar un himno. Los fieles comulgan con respeto en ambas especies.
P. El siervo de Dios N toma el Cuerpo y la Sangre de Cristo por fe y con agradecimiento,
para el perdón de sus pecados y la vida eterna.
POSTCOMUNIÓN
Consumir el resto de la patena en la copa.
P. Oremos (De pie).
T. Omnipotente y eterno Dios, te damos muchas gracias porque nos has nutrido con
estos santos misterios del Cuerpo y Sangre de tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo, y con
ello nos aseguras tu favor y tu bondad, haciéndonos miembros del Cuerpo de Cristo, que es
la comunión de todo tu pueblo fiel. Te suplicamos humildemente, Padre celestial, que de
tal modo nos asistas con tu gracia que sigamos en tan santa compañía, y hagamos todas las
cosas buenas que tú preparaste para nosotros; mediante Jesucristo nuestro Señor, a quien
contigo y el Espíritu Santo, sea todo honor y gloria, ahora y por siempre jamás. Amén.
P. La paz de Dios, que excede a todo entendimiento, guarde vuestros corazones y
mentes en el conocimiento y amor de Dios, y de su Hijo Jesucristo nuestro Señor: Y la
bendición de Dios todopoderoso: + Padre, Hijo y Espíritu Santo, sea con vosotros y more
en vosotros eternamente. Amén.
D. Vayamos en paz y alegría para amar y servir al Señor en medio de su creación
inciensa antes de empezar. Si el Obispo está presente debe ser el celebrante principal, aunque asistido por
otros ministros.
PRIMERA PARTE: LITURGIA DE LA PALABRA
ENTRADA (En pie, entran los ministros)
P. Bendito sea Dios: + Padre, Hijo y Espíritu Santo.
T. Y bendito sea su Reino, ahora y siempre. Amén.
En Adviento y Cuaresma:
P. Bendecid al Señor, que perdona todos nuestros pecados.
T. Porque para siempre es su misericordia.
Desde Pascua hasta Pentecostés:
P. ¡Aleluya! Cristo ha resucitado.
T. ¡Es verdad! El Señor ha resucitado. ¡Aleluya!
P. Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos
son conocidos y ningún secreto se halla encubierto: Purifica los pensamientos de nuestros
corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y
dignamente celebremos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.
DECÁLOGO Y KYRIE
P. Escuchad lo que dice nuestro Señor Jesucristo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y gran mandamiento. Y
el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos
mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.
Señor, ten piedad (Kyrie eleison).
T. Cristo, ten piedad (Christe eleison).
P. Señor, ten piedad (Kyrie eleison).
GLORIA
Se omite en Adviento, Cuaresma y fiestas.
Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a quienes tanto ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la diestra del Padre,
ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
COLECTA
P. El Señor esté con vosotros.
T. Y con tu espíritu.
P. Oremos... (dice la colecta del tiempo litúrgico). Amén.
LECTURAS DEL TIEMPO LITÚRGICO Y HOMILÍA
L. Lectura del Libro N. (Al final dice: Palabra de Dios).
T. Demos gracias a Dios.
Himno de Gradual. Para leer el Evangelio en pie. El diácono recibe la bendición e inciensa.
D. Lectura del santo Evangelio según N.
T. Gloria a ti, Cristo Señor.
EL CREDO (SÍMBOLO DE LA FE)
T. Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de
todo lo visible e invisible.
Creemos en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos
los tiempos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no
creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros y
por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la
Virgen, y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato,
padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día según las Escrituras, subió al cielo y está
sentado a la diestra de Dios Padre, de donde vendrá de nuevo con gloria para juzgar a vivos
y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que del Padre procede, que con el
Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los Profetas. Y en la
Iglesia: + una, santa, católica y apostólica. Reconocemos un solo bautismo para el perdón
de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
INTERCESIONES (Los fieles hacen sus oraciones personales)
P. Solicito sus oraciones a favor de todas las cosas necesarias... (Los fieles cristianos
oran).
v Omnipotente y eterno Dios, que por la palabra de tu apóstol nos enseñaste a hacer
oraciones y súplicas, y darte gracias por todo el género humano: Recibe esta oblación y
estas oraciones que ofrecemos a tu Divina Majestad, suplicándote que continuamente
inspires a tu Iglesia universal con el espíritu de verdad, unión y concordia; y que concedas
a todos los que confiesan tu Santo Nombre, que convengan en la verdad de tu santa
Palabra y vivan unánimes en amor devoto.
v Asimismo, suplicamos que dispongas los corazones de los gobernantes (especialmente
N), para que puedan hacer justicia con toda imparcialidad y equidad, para castigo de los
vicios y maldades, y también tomen sabias decisiones a favor del bienestar y la paz en el
mundo.
v Da gracia, oh Padre celestial, a todos los Obispos y demás ministros (especialmente al
Primado N, al Obispo N, y al Santo Sínodo) para que puedan, tanto con su ejemplo como
con su doctrina, presentar al mundo el mensaje de tu verdad, y administrar recta y
debidamente tus santos sacramentos.
v Y a todo tu pueblo da tu gracia celestial, especialmente a esta asamblea aquí presente; a
fin de que, con humildad de corazón y debida reverencia, pueda oír y recibir tu santa
Palabra, sirviéndote fielmente en santidad y justicia todos los días de su vida.
v Y te suplicamos muy humildemente que, por tu bondad, oh Señor, consueles y socorras
a todos los que en esta vida transitoria se hallan angustiados, tristes, necesitados, enfermos
o en cualquier otra adversidad (especialmente N).
v Y, asimismo, bendecimos tu Santo Nombre por todos tus siervos que han partido de
esta vida en tu fe y temor, suplicándote les concedas un crecimiento continuo en tu amor y
servicio, y nos des tu gracia para seguir de tal modo los buenos ejemplos de (la bendita
Virgen María y todos los santos...), para que con ellos y por su intercesión seamos
partícipes de tu Reino celestial.
v Concédenos esto, oh Padre, por amor de Jesucristo, nuestro único Mediador y
Abogado. Amén.
CONFESIÓN DE PECADOS
D. Confesemos los pecados contra Dios y contra el prójimo.
T. Dios de misericordia: Confesamos que hemos pecado contra ti de pensamiento,
palabra, obra y omisión. No te hemos amado de todo corazón ni hemos amado a nuestro
prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor a
tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos. Así tu voluntad será nuestra
alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén.
P. Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, que por su gran misericordia ha
prometido el perdón de los pecados a todos los que con arrepentimiento y verdadera fe se
convierten a él; tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por
Jesucristo, nuestro Señor, y nos cure y conserve por su Espíritu vivificante para la vida
eterna. Amén.
“Si alguno ha pecado, tenemos un abogado ante el Padre, Jesús, el Mesías justo: él es el
sacrificio que expía nuestros pecados; y no sólo los nuestros, sino también los de todo el
mundo” (1 Jn 2,1s).
SEGUNDA PARTE: EUCARISTÍA
OFERTORIO
Se ofrecen las ofrendas en procesión al presidente
P. Dad al Señor la gloria debida a su Nombre y venid con ofrendas (Sal 96,8). Si traes tu
ofrenda al Altar y recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda delante
del Altar, y ve y reconcíliate primero con tu hermano, y después ven y presenta tu ofrenda
(Mt 5,23s).
T. Todo es tuyo, y de lo tuyo te damos (1 Cr 29,11).
Los diáconos u otros fieles competentes recogen las ofrendas y las llevan al presbítero, que
las pone en el Altar e inciensa y bendice.
E
PLEGARIA EUCARÍSTICA (Anáfora)
P. El Señor esté con todos vosotros.
T. Y con tu espíritu.
P. Elevemos los corazones (Lam 3,41).
T. Los elevamos al Señor.
P. Demos gracias al Señor nuestro Dios.
T. Es justo y necesario.
P. En verdad es bueno y saludable darte gracias en todo tiempo y lugar, Padre Santo,
Misterio del universo y Creador inefable de todo; porque (puede haber un Prefacio Propio
según el tiempo litúrgico) aunque estás rodeado de ángeles que te alaban, te agrada el
corazón quebrantado. Por tanto, nosotros también te alabamos uniendo nuestras voces a
la multitud de coros celestiales, que sirven en tu presencia y proclaman sin cesar:
T. Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo; llenos están el cielo y la tierra de tu
gloria: Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en Nombre del Señor. Hosanna en el
cielo.
P. (Consagración). Gloria a ti, Dios omnipotente, nuestro Padre celestial, porque tú, en
tu inmensa misericordia, entregaste a tu único Hijo Jesucristo para sufrir muerte en la cruz
por nuestra redención; y él hizo allí, por la oblación de sí mismo una vez ofrecida, un
completo, perfecto y suficiente sacrificio, oblación y satisfacción por los pecados de todo el
mundo; e instituyó, y en su santo Evangelio nos mandó continuar, una perpetua memoria
de aquélla su preciosa muerte y sacrificio, hasta su Segunda Venida.
(Suena la campana una vez. Al decir las palabras sobre el pan y el vino, lo toma en sus
manos o le impone una mano).
Porque la misma noche que fue traicionado, tomó pan; y dando gracias lo partió y lo dio a
sus discípulos diciendo: “Tomad y comed, porque esto es mi cuerpo que se entrega por
vosotros. Haced esto en memoria mía” (La campana suena tres veces en la elevación).
Después de la cena tomó la copa, y habiendo dado gracias la entregó diciendo: “Bebed
todos de ella, porque es la sangre de la Nueva Alianza, derramada por todos para perdón
de los pecados. Haced esto, en memoria mía” (La campana suena tres veces en la
elevación).
(Oblación). Por tanto, oh Señor y Padre celestial, según la institución de tu amado Hijo
nuestro Salvador Jesucristo, nosotros, tus humildes siervos, celebramos y hacemos aquí
ante tu Divina Majestad, con estos tus santos dones que ahora te ofrecemos, el memorial
que tu Hijo nos ha mandado hacer, recordando su bendita pasión y preciosa muerte, su
poderosa resurrección y gloriosa ascensión; tributándote las más cordiales gracias por los
innumerables beneficios procurados para nosotros por las mismas.
(Epíclesis o invocación). Y te suplicamos humildemente, oh Padre misericordioso, nos
escuches; y, por tu poderosa bondad, te dignes bendecir y santificar, + con tu Espíritu
Santo, estos tus dones de pan y vino; para que recibiéndolos, conforme a la santa
institución de tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo en memoria de su pasión y muerte,
seamos partícipes de su muy bendito Cuerpo y Sangre.
Y deseamos ardientemente que tu bondad paternal acepte benignamente éste nuestro
sacrificio de alabanza y acción de gracias; suplicándote muy humildemente nos concedas
que, por los méritos y la muerte de tu Hijo Jesucristo, y mediante nuestra fe en su sangre,
nosotros, y toda tu Iglesia, obtengamos la remisión de nuestros pecados, y todos los demás
beneficios de su pasión.
Y aquí, Señor, nos presentamos y hacemos ofrenda de nosotros mismos, nuestras almas y
nuestros cuerpos, como un sacrificio razonable, santo y vivo para ti; rogándote
humildemente, que nosotros, y todos los que participemos de esta Santa Comunión,
recibamos dignamente el precioso Cuerpo y Sangre de tu Hijo Jesucristo, y seamos llenos
de tu gracia y bendición celestial, y hechos un cuerpo con él, para que él habite en nosotros,
y nosotros en él.
Te ofrecemos también este culto, oh Dios de vivos, por todo espíritu justo que descansó en
la fe (especialmente N), y aquellos cuya fe sólo tú conoces. Y concede que alcancemos
nuestra herencia junto a la siempre bendita Virgen María, con los Patriarcas, Profetas,
Apóstoles y Mártires, con N (santo del día u otros) y todos los santos que han encontrado
tu favor a lo largo de los tiempos.
Y aunque, por nuestros muchos pecados, somos indignos de ofrecerte sacrificio alguno; sin
embargo te suplicamos aceptes éste nuestro deber y servicio obligatorio, no pesando
nuestros méritos, sino perdonando nuestras ofensas, mediante Jesucristo nuestro Señor.
(Elevación). Por quien y con quien, en la unidad del Espíritu Santo, sea todo honor y gloria
a ti, oh Padre omnipotente, por los siglos de los siglos. Amén.
PADRENUESTRO
P. Oremos como nuestro Salvador Cristo nos enseñó:
T. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre. Venga tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del Mal. Porque tuyo es el Reino y el poder y la
gloria; ahora y siempre. Amén.
EL BESO FRATERNO
P. La paz del Señor esté siempre con vosotros.
T. Y con tu espíritu.
P. Saludémonos con el beso fraterno (1 Co 16,20).
FRACCIÓN DEL PAN
P. Partido pero no desunido, y dividido, pero jamás consumido, es el Cordero de Dios.
T. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Danos tu paz.
El celebrante parte el pan en cuatro trozos. La parte IC de arriba se echa en la copa.
T. Nosotros no nos atrevemos a venir a ésta tu mesa, oh Señor misericordioso, confiados
en nuestra rectitud, sino en tus muchas y grandes misericordias. No somos dignos siquiera
de recoger las migajas debajo de tu mesa. Pero tú eres el mismo Señor, siempre
misericordioso por naturaleza: Concédenos, por tanto, Señor, por tu clemencia, que de tal
modo comamos la Carne de tu amado Hijo Jesucristo y bebamos su Sangre, que siempre
vivamos en él, y él en nosotros. Amén.
P. Aquí está el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
T. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
COMUNIÓN
Se puede cantar un himno. Los fieles comulgan con respeto en ambas especies.
P. El siervo de Dios N toma el Cuerpo y la Sangre de Cristo por fe y con agradecimiento,
para el perdón de sus pecados y la vida eterna.
POSTCOMUNIÓN
Consumir el resto de la patena en la copa.
P. Oremos (De pie).
T. Omnipotente y eterno Dios, te damos muchas gracias porque nos has nutrido con
estos santos misterios del Cuerpo y Sangre de tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo, y con
ello nos aseguras tu favor y tu bondad, haciéndonos miembros del Cuerpo de Cristo, que es
la comunión de todo tu pueblo fiel. Te suplicamos humildemente, Padre celestial, que de
tal modo nos asistas con tu gracia que sigamos en tan santa compañía, y hagamos todas las
cosas buenas que tú preparaste para nosotros; mediante Jesucristo nuestro Señor, a quien
contigo y el Espíritu Santo, sea todo honor y gloria, ahora y por siempre jamás. Amén.
P. La paz de Dios, que excede a todo entendimiento, guarde vuestros corazones y
mentes en el conocimiento y amor de Dios, y de su Hijo Jesucristo nuestro Señor: Y la
bendición de Dios todopoderoso: + Padre, Hijo y Espíritu Santo, sea con vosotros y more
en vosotros eternamente. Amén.
D. Vayamos en paz y alegría para amar y servir al Señor en medio de su creación
sábado, 9 de junio de 2018
DEVORADO, COMIDO COMO PAN. 5° Parte
Serie:
Invocando el NOMBRE de Dios.
Dice
el necio en su corazón: NO HAY DIOS.
Se
han corrompido, hacen obras abominables.
No
hay quien haga el bien,…
Todos
se desviaron, a una se han corrompido,
No
hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
¿No
tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad,
que
DEVORAN a MI PUEBLO como si COMIESEN PAN
y
a Dios NO INVOCAN?
Ellos
temblaron de espanto
Porque
Dios está con la generación de los JUSTOS.
Del
consejo del pobre se han burlado
Pero
Dios es su Esperanza. Salmo 14.
Querido
Hermano: En oración y con la guía del Espíritu Santo, medita:
¿OYEN
todos los pueblos de la Tierra, que los Cristianos INVOCAMOS el
NOMBRE de Jesús, a semejanza de los primeros Cristianos?
¿Nos
distinguen por ser EL PUEBLO QUE INVOCA a su Dios y deposita toda su
confianza en Él?
¿Nuestro
corazón está alegre, porque buscamos sin cesar a Dios?
¿El
mundo ve y oye a un Pueblo que canta, alaba, adora, ama y obedece su
Palabra, la Biblia, que hace MEMORIA de sus maravillas, prodigios, y
las publica como testimonio y para que todas las naciones glorifiquen
el NOMBRE de Dios?
Pablo
escribe en Romanos 10:
La
Escritura dice: Todo aquel que en ÉL CREYERE, no será avergonzado.
Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es
Señor de todos, es rico para con todos los que le INVOCAN, porque
todo aquel que INVOCA el NOMBRE del Señor será SALVO.
Lamentaciones
3 nos exhorta:
ESCUDRIÑEMOS
nuestros caminos
y
BUSQUEMOS y VOLVÁMONOS a Jehová,
LEVANTEMOS
nuestros corazones y manos a Dios en los Cielos, nosotros nos hemos
rebelado y fuimos desleales.
Tú
nos perdonaste…
Mis
enemigos me dieron caza como a ave, sin haber porqué,
ataron
mi vida a cisterna, pusieron piedra sobre mí,
aguas
cubrieron mi cabeza, yo dije: MUERTO SOY.
INVOQUÉ
TU NOMBRE, oh, Jehová,
desde
la cárcel profunda, OISTE mi voz,
no
escondas tu oído al clamor de mis SUSPIROS.
TE
ACERCASTE el día que te INVOQUÉ. Dijiste:
NO
TEMAS.
Hoy
Dios nos dice a ti y a mí y a todo aquel que es parte del Pueblo de
la Cruz:
Si
se humillare mi Pueblo, sobre el cual MI NOMBRE ES INVOCADO, y ORAREN
y BUSCAREN MI ROSTRO y se CONVIRTIEREN de sus malos caminos,
ENTONCES,
YO
OIRÉ desde los Cielos y PERDONARÉ sus pecados y SANARÉ su tierra.
AHORA
estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este
lugar. 2° Crónicas 7:14.
Sí,
Hermano, Dios aún está hablando a Su Pueblo y aún está esperando…
Ocúpate
en tu Salvación con temor y temblor. INVOCA SU NOMBRE, grita,
llora, gime, humíllate y arrepiéntete ante su Presencia, ama,
estudia y memoriza su Palabra, alábale, adórale, da gritos de
júbilo.
Y
si no puedes, pues no te quedan ya fuerzas ni voz, haz como el
salmista, CLAMA, INVOCA el NOMBRE SANTO de JESÚS, ¡con tus
suspiros!
No
deseches el conocimiento de Dios, busca cada día conocer más de Él
y obedecer a su Palabra. Que las tinieblas del mundo no logren apagar
tu LUZ. Que los necios, los que hacen iniquidad y los que no invocan
el Nombre de Dios logren su meta de DESTRUIRTE o DEVORARTE o destruir
y devorar al Pueblo de Dios como PAN.
¿Te
parece esto imposible?
Oseas
describe una situación muy semejante a la actual.
Dice
que Dios contiende con los moradores de la Tierra porque no hay
Verdad, ni Misericordia ni conocimiento de Dios en la Tierra.
Menciona lo que a diario viven aquí y allá: perjurar, mentir,
matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se
suceden.
Y
en ese mundo en tinieblas, ¿qué dice Dios de su Pueblo?
Mi
Pueblo FUE DESTRUIDO porque le faltó conocimiento.
¿Cómo
pudo ocurrir esto, te preguntarás?
Porque
este Pueblo DESECHÓ el conocimiento de Dios y OLVIDÓ su Palabra. Recuerda
lo que dice el Salmo 14.
Pueblo
amado de Dios, INVOCA AHORA SU SANTO NOMBRE.
Hermano,
INVOCA AHORA SU SANTO NOMBRE.
Si
así lo haces, ¿quién podrá separarte del Amor de Dios?
Elena Sanfilippo Ceraso
domingo 10/06/2018
jueves, 7 de junio de 2018
LA INVOCACIÓN ES UNA DECISIÓN DE FE. 4° Parte
Serie:
Invocando el NOMBRE de Dios.
INVOCAR
el NOMBRE de Dios es una decisión de Fe.
Para
INVOCAR el NOMBRE de Jesús debo ejercer Fe en ese NOMBRE Santo.
INVOCO el NOMBRE de Jesús para recibir, ante todo, SALVACIÓN por
Gracia. Otros motivos: para pedir su auxilio, para adorarle, alabarle,
agradecerle, hacer memoria de su Palabra, de sus maravillas, de sus
misericordias,… y para que el mundo tenga conocimiento del Señor
Jesucristo, el Rey de reyes y Señor de señores.
En
el Salmo 80, el salmista INVOCA a Dios como Pastor y le pide que
SALVE y RESTAURE a su Pueblo, haciendo RESPLANDECER su Rostro sobre
ellos, para que no se aparten de Él y para que les IMPARTA VIDA.
En
el Salmo 88, el salmista INVOCA a Dios para que lo libere de la
muerte. Le describe su situación: se encuentra sin fuerzas,
abandonado, solo, en tinieblas, encerrado, no puede salir, sus ojos
enfermaron por su aflicción. INVOCA su Presencia porque siente que
Dios lo abandonó y que su muerte está cercana.
Otro
motivo para INVOCAR a Dios: ARREPENTIMIENTO, luego de
DESOBEDECER
a su Palabra y PECAR contra Él.
Éste
es el caso de Jonás, quien ORA a Dios e INVOCA su NOMBRE,
angustiado, desde dentro del vientre del pez, por haber desobedecido
y pecado contra Dios. .
Una
frase de Jonás, describe su tremendo, terrible, dramático
padecimiento. Da escalofríos aún leer en voz baja sus pensamientos
traducidos en palabras:
LA
TIERRA ECHÓ SUS CERROJOS SOBRE MÍ PARA SIEMPRE.
Vivo,
estaba encerrado vivo en una tumba bajo tierra y con cerrojos PARA
SIEMPRE. Imposible salir por él mismo de ese lugar. ¡No tenía
ninguna salida!
Entonces,
solo y en la oscuridad hizo memoria de su pecado contra Dios. Y ahí
mismo, desde esa tumba, INVOCÓ a Dios, gimió, clamó, gritó, se
arrepintió. No sabemos durante cuánto tiempo estuvo invocando su
NOMBRE, pero podemos oírlo decir de Dios:
“Y
ÉL ME OYÓ”.
Nos
produce gran gozo leer sus palabras:
“MAS
TÚ SACASTE MI VIDA DE LA SEPULTURA, OH, DIOS MÍO.
Cuando
mi alma desfallecía en mí, me ACORDÉ de Dios y mi oración llegó
ante Ti.”
Agradecido
a Dios por la Salvación, Jonás se compromete a retribuirle con
alabanzas.
No
creas que ésta es una experiencia personal de Jonás solamente. Dice
la Biblia que todos nacemos muertos en nuestros delitos y pecados y
que sólo INVOCANDO el NOMBRE del Señor Jesús recibiremos por
GRACIA Salvación y VIDA Abundante, porque Jesús es el Dador de
Vida. ¡Sólo Jesús puede sacarnos de la sepultura, de la oscuridad
y de las tinieblas en que nacemos!
Otro
motivo para INVOCAR el Nombre de Dios, está en el Salmo 107. El
salmista alaba a Dios porque es Bueno, su Misericordia es para
siempre y porque los redimió del poder del enemigo.
Dice
que ANDABAN PERDIDOS por el desierto, inmersos en la soledad, sin
camino, sin hallar ciudad donde morar, hambrientos y sedientos,
desfallecientes…
Entonces
INVOCARON a Dios y Dios RESPONDIÓ y los LIBRÓ, los DIRIGIÓ por
camino derecho y les DIO una ciudad donde habitar. Los SACÓ de las
tinieblas y de la sombra de muerte y ROMPIÓ sus prisiones, QUEBRANTÓ
las puertas de bronce y DESMENUZÓ los cerrojos de hierro. ENVIÓ su
Palabra y los SANÓ.
El
salmista invita a ofrecer sacrificios de alabanza y a publicar sus
obras con júbilo. Finaliza preguntando:
¿Quién
es SABIO para GUARDAR estas cosas y ENTENDER las Misericordias de
Dios?
¿Quieres
ser sabio? Invoca el NOMBRE del Señor Jesús. Ya no vas a andar
perdido, porque Jesús es EL CAMINO. No vas a estar hambriento,
sediento, ni desfalleciente, porque ÉL es AGUA VIVA y PAN DE VIDA y
te sustentará y es el único que puede darte DESCANSO y fuerzas.
Sólo Él puede rescatarte de las tinieblas y trasladarte a su Reino
de Luz. Sólo Él puede romper tus prisiones y sanarte por medio de
su Palabra. Y además, tiene una morada preparada para ti.
David,
en su cántico de liberación, a Dios dice, (2° Samuel 22):
INVOCARÉ
a Dios quien es digno de ser alabado y SERÉ SALVO de mis enemigos.
En mi angustia INVOQUÉ y CLAMÉ a Dios. Él OYÓ mi voz y mi clamor
llegó a mis oídos.
David
alaba a Dios y declara:
Dios
es MI Roca, MI Fortaleza, MI Libertador, MI Escudo, MI Alto Refugio,
y el Fuerte de MI Salvación.
David
describe su situación que lo llevó a confiar a Dios y a INVOCAR su
NOMBRE:
Me
rodearon ondas de muerte, torrentes de perversidad me atemorizaron…
David
INVOCA a Dios porque DECIDIÓ:
EN
ÉL CONFIARÉ.
¿Te
das cuenta? Antes de INVOCAR el NOMBRE de Dios, la persona manifiesta
CREER EN ÉL, reconoce quién es Dios en su vida, lo alaba y decide
poner toda su confianza en Él e INVOCAR su Nombre para que lo
libere, lo salve, lo perdone, le de Vida, etc. Decide confiar sólo
en la Salvación que viene de Dios. No busca otra salida ni otros
medios de salvación.
¡Sólo
confiará en Dios e INVOCARÁ SU NOMBRE! Pero no sólo eso, CREE que
Dios lo escucha y lo salvará! ¡No duda que será así!
INVOCAR
el NOMBRE de Dios es un tema de FE, una DECISIÓN DE FE en su NOMBRE.
En
1° Crónicas 16, podemos leer el Salmo de David a Dios. David
exhorta al Pueblo:
A
que alabe a Dios e INVOQUE su NOMBRE, que dé a conocer a los pueblos
sus obras, le cante Salmos, hable de sus maravillas, que se gloríe
en su Santo Nombre, que se alegre el corazón de los que buscan a
Dios y que busquen su Rostro sin cesar.
David
dice que toda la Creación se alegra y canta a Dios. Invita al Pueblo
a que haga MEMORIA de sus maravillas, prodigios y de su Palabra. Les
recuerda: “Él es nuestro Dios”. Pide que lo aclamen porque es
Bueno y para siempre es su Misericordia y que diga a las naciones:
JEHOVÁ REINA, que confiese su Santo NOMBRE públicamente y todo el
Pueblo dijo:
AMÉN,
BENDITO SEA JEHOVÁ NUESTRO DIOS.
(Continuará)
Elena Sanfilippo Ceraso
viernes 08/06/2018
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