miércoles, 7 de octubre de 2015

Los Fundamentos Doctrinales del Anglicanismo


Los fundamentos doctrinales del anglicanismo, expresados en el llamado “Cuadrilátero Chicago-Lambeth” (1886/1888), son cuatro elementos de la fe cristiana, basados en un texto del siglo V conocido como “Commonitorium”, de San Vicente de Lerins: “Id teneamus, quod ubique, quod semper, quod ab omnibus creditum est; hoc est et enim vere proprieque catholicum” (“Debe tenerse como propiamente católico aquello que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos”), a saber:
  1. La Biblia, o las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamentos, como base de la fe cristiana.
  2. Los Credos Apostólico y Niceno, como resúmenes suficientes de la fe contenida en la Escritura.
  3. Los Sacramentos del Bautismo y la Eucaristía, como medios indispensables, externos y sensibles (instituidos por Cristo), como medios de la Gracia de Dios, que es interna y espiritual. Esta jerarquización no elimina los otros cinco sacramentos tradicionales (Penitencia, Confirmación, Matrimonio, Ordenación y Unción de los enfermos) que, instituidos por la Iglesia con la autoridad de Cristo, se añaden a los dos primeros.
  4. El anglicanismo posee sucesión apostólica ininterrumpida y reconocida por las iglesias ortodoxas y veterocatólicas, y que a la luz de las últimas conversaciones entre la Iglesia Católica Romana y la Anglicana en la ARCIC (Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana) se reconocerían como validas también por el romanismo, aunque aún no de forma oficial.
Estos cuatro elementos se comprenden a la luz de la tríada: Biblia, Tradición y Razón, que sirven como triple criterio para discernir la fe y la ética del cristiano:


La Santa Biblia
Es la fuente y autoridad de toda doctrina. Creemos que las Escrituras contienen toda la doctrina necesaria para la salvación, y que nada que no esté explícita o implícitamente en ellas es considerado como artículo de fe, ni necesario para la salvación. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento contienen la Revelación de Dios a los hombres, y son, por tanto, la Palabra inspirada del mismo Dios.

La Tradición Apostólica
Nos ayuda a interpretar la Escritura y se subordina a ella. Nos permite conocer como los primeros cristianos interpretaban y vivían la fe.

La Razón iluminada por la fe
Nos ayuda a entender y aplicar en situaciones específicas la doctrina y práctica de la Iglesia.


domingo, 4 de octubre de 2015

El León ha vencido.


Dice Juan, sin vergüenza, “Y lloraba yo mucho...” (Apoc. 5:4-5).
Juan, el apóstol, había sido arrebatado al cielo, y dice que lloraba mucho.
¿Y por qué lloraba mucho? Porque se encontró ante un “imposible”, no podía responder a la pregunta que le hacían:
-¿Quién es Digno?
Lloraba y lloraba.
Pero uno de los Ancianos le dijo:
-No llores. He aquí, ¡el León de Judá ha vencido!
Y Juan dejó de llorar, porque él conocía al León: sí, era y es ¡Jesús Resucitado!


Hermano/a: Ya no llores más. ¿Cuál es tu imposible? “No hay nada imposible para Dios.” Jesucristo el León, ha vencido y ¡te guarda! Y si estás herido, ¡Él te sana!  Y si tenés preguntas sin respuestas, ¡Él es la Respuesta!
Sólo espera que clames a Él ¡AHORA!
Mira el video “Osito en peligro” o lo que es lo mismo “Juan, María o... en peligro.” ¿No te parece?

Oro para que disfrutes HOY del cuidado del León Jesucristo. 




(Elena Sanfilippo Ceraso
   domingo 04/10/2015)  

sábado, 3 de octubre de 2015

El Hermano Mayor


En FE DE NIÑOS vimos cómo Jesùs oraba al Padre y lo alababa porque le agradó revelar “estas cosas” a los NIÑOS. (Mateo 11:25).
En otro momento, Jesús le dice a sus discípulos: “...que si no se vuelven y se hacen como “niños” no entraràn en el Reino de los Cielos. (Mateo 18:3). Y que si no “reciben” el Reino como un “niño” no entrarán el Él. (Marcos 10:15).
No puedes ser discípulo del Señor Jesús si no eres niño en la malicia. (1º Cor. 14:20).
Estaba Jesús reunido con sus discípulos dándoles “Autoridad” sobre los espíritus inmundos para que los echasen fuera y para sanar toda enfermedad y toda dolencia, junto con “Instrucciones” para el camino, (Mateo 10:1-15): a qué lugares no debían ir, personas a quienes dar prioridad, el mensaje especìfico a transmitir, acciones a desarrollar, lo que no debìan llevar, dónde debían parar, qué actitud tomar si los rechazaban y qué virtudes debían ejercitar: justicia, ingenuidad, precaución. Por favor, te pido que leas el pasaje citado, porque describe cuál debe ser la forma de vida de un discípulo de Jesús, también hoy. En los V. 14-15 les manda que si alguno no los recibe u oye sus palabras, salgan de esa casa o ciudad y sacudan el polvo de sus pies. Y agregó algo tremendo: “El día del Juicio será más tolerable el castigo para Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad."
Ahí está Jesús, el Hermano Mayor, cuidando de sus “Hermanos pequeños o niños”. “Y cualquiera que le dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto les digo que no perderá su recompensa”. (Mateo 10:40-42).
Continuó Jesús hablando de las persecuciones venideras, diciéndoles que los enviaba como a ovejas en medio de lobos, por lo que les pedía que sean “prudentes” como serpientes y “sencillos” como palomas. Cuando pienso que soy una oveja del Señor en medio de lobos... Sí, es verdad, debo aprender a ser “prudente”. Pero no es tan fácil serlo si no le creo del todo a Jesús que estoy rodeada de lobos. ¡No es para tanto!, me dicen, ¿qué tenés, delirio de persecución? ¡No! Me lo dice Jesús: soy una oveja rodeada por lobos.


Pero volvamos al texto, ¿què más les previno Jesús?
“Guárdense de los hombres porque los entregarán a los concilios y los azotarán en sinagogas, y darán testimonio ante reyes y gobernadores por Causa de Mí. Pero les pidió que no se preocupen porque el Espíritu Santo les dirá qué decir.
Pero, la peor parte, y de ahí creo tanta reomendación del Señor Jesús, es el papel de la familia. Estando Él en la Cruz encomendó a su madre a su discípulo Juan, en una nueva relación “madre-hijo”, pues sus hermanos carnales no creían en Jesús y María tenía problemas con ellos por “seguir” a Jesús. Muchos años atrás, había cantado así al estar embarazada de Jesús:
“Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador...”


No es fácil seguir a Jesús. Les dijo a sus discípulos que no piensen que Él vino a traer PAZ a la tierra, ¡no!, Él vino a traer espada y división. Y escuchá bien Hermano/a: la disensión comenzó por su casa, en su familia y por Él. ¿Qué? ¿Cómo, Jesús no recibiría el Premio Nobel de la Paz?
No, no recibiría el Premio Nobel de la Paz. Él ha venido a traer DISENSIÓN: a provocar contiendas, riñas, disputas, cortes de lazos, obligaciones y relaciones, incluso muerte.
“El discípulo no es más que su Señor”, dijo Jesús. Pero Señor, ¿ser tu discípulo significa disensión en mi familia, cortar con amistades, perder tal vez mi trabajo, etc?
¿Esto es ser tu “pequeño o niño”? ¿No significa ser un niño mimado, consentido, que recibe todo lo que pide? ¿No significa ser un “elegido” y por lo tanto ser “prosperado” y tener libertad para pecar porque total ya soy salvo? Mejor, Señor, voy a hablar con mi familia este tema y por ahí, lo dejamos para más adelante.
Y como Jesús conoce a sus pequeños, les dice: No teman a los que matan el cuerpo, sí deben temer al que los lleva al infierno. Con respecto a esto les declara que el que lo CONFIESE delante de los hombres Él lo confesará delante del Padre Celestial, de igual modo, hará con el que lo niegue. Y les dice algo preciosísimo: “Pues aún vuestros cabellos están todos contados”.
Las grandes religiones permiten OCULTAR y enseñan que no es pecado ocultar la fe para salvar la vida. Pero no sólo eso, permiten vivir como si no la tuvieran, disimular, ¡para salvar la vida! Jesús dice NO a OCULTAR. El discípulo tiene que confesar delante de los hombres su Fe en Jesús, aunque le cueste la vida.
En Mateo 10:34-42, Jesús dice que vino a traer espada no paz, disensión en la familia y que los enemigos del creyente son los de su casa. Hoy continúa haciendo esta pregunta:
“¿Amas más a tu familia, padre, madre, hijos... que a Mí?”
Y continúa apretando aún más:
“...y el que no toma su cruz y sigue en pos de Mí, no es digno de Mí.” “...y el que pierda su vida por causa de Mí la hallará.”
¿Te quedó alguna duda de que Jesús trae disensión en el mundo y en la familia?


Medita: Tú, ¿para què o para quién vives?
Pero qué significa esto? ¿Que el discípulo debe andar solo y ser presa de los lobos. No, no es lo que Jesús quiere. María, su madre, no quedó desamparada cuando Él murió, tampoco volvió con su familia carnal, Jesús le dio una “Familia Celestial”. Veamos qué le dijo Jesús a sus discípulos:
“De cierto les digo, que no hay ninguno que no “haya dejado” casa, hermanos/as, padre o madre, mujer o hijos o tierras “por causa de Mí y del Evangelio” que no reciba más ahora, en este tiempo: casas, hermanos/as, madres, hijos y tierras, CON PERSECUSIONES y en el siglo venidero, la Vida Eterna.” Marcos 10:29). Jesús te promete que si lo dejás todo por Él y por su Causa, Él te va a dar una nueva “Familia Celestial” aquì en la tierra y a cubrir tus necesidades básicas, aunque junto con esa Familia vas a sufrir persecución. ¡No vas a estar solo!
Nuevamente les dice que cualquiera que recibe en su Nombre a un “niño” a Él lo recibe. Pero a cualquiera que haga tropezar a uno de estos “pequeños” que creen en Mi, mejor le fuera que se le ate al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!. (Mateo 18-6). Algo parecido dijo de Judas: “Mejor le fuera no haber nacido”. Y así terminó. Puedes leer “El entregador.”
Jesús es nuestro Hermano Mayor y cuida de nosotros. En Hebreos 2-11 y 11-16 dice que Él no se “avergüenza” de llamarnos Hermanos y que Dios no se avergüenza de llamarse Dios de los que anhelan una nueva Patria, que la buscan y que se CONFIESAN extranjeros y peregrinos sobre la tierra, por lo que Dios les ha preparado una “Ciudad”.


Así se va ampliando el término “discípulo” de Jesús: niño, pequeño, peregrino, extranjero, hermano... ¿Y qué hace este discípulo? Se niega a sí mismo, renuncia a todo, toma su cruz, sigue a Jesús, forma parte de la Familia Celestial perseguida hasta partir hacia su Patria Celestial, donde Jesús tiene preparada una morada para él.
Recuerda Génesis 11, hoy la tierra está intentando con sus líderes mundiales de paz tener una sola lengua y unas mismas palabras: amor, buenas obras, paz... Quieren edificar nuevamente una “ciudad” y la “torre de Babel” que llegue al cielo. Pero Dios se lo impidió esa vez y ahora hará lo mismo.



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El nacimiento de Jesús dividió a la Historia en Antes de Cristo y D.C. 
En el Juicio de las Naciones las ovejas irán a la Vida Eterna y las cabras al infierno. ¿Y qué tiene en cuenta el Rey Jesús para hacer esta división? Veamos qué le preguntan las cabras:
-Señor: ¿Cuándo te vimos hambriento, sediento, desnudo, forastero, enfermo o en la cárcel y no te servimos?
-Por cuanto no lo hicieron a uno de estos pequeños a Mí me lo hicieron. (Mateo 25:31).
Si eres discípulo de Jesús estás presente en la Oración que Él hizo al Padre por los discípulos y por los que iban a creer por su Palabra. (Juan 17: 1-26).

No sólo oró y ora por tí, sino que te da su “Autoridad y Poder”. No temas. No te ocultes. Declara públicamente que eres un “pequeño” de Jesús. Él es tu Hermano Mayor y te cuida. Tiene una Familia Celestial para tí. El Espíritu Santo mora en tí. Levanta bien alto la Cruz vacía del Señor Jesucristo. No te avergüences. Oro por tí, hermano/a: Anímate a ser parte del PUEBLO DE LA CRUZ.  

     







(Elena Sanfilippo Ceraso
    sábado 03/10/2015)

viernes, 2 de octubre de 2015

Corrientes en el Anglicanismo



Una visión general de los movimientos teológicos significativos en el anglicanismo.


Una de las razones por las cuales el Anglicanismo es tan difícil de definir es porque a lo largo de su historia ha existido siempre un vehemente enfrentamiento entre las
diferentes tradiciones teológicas y grupos con respecto a la naturaleza de su iglesia.
En el corazón mismo del Anglicanismo Clásico se encuentran las tres “raíces” – las SAGRADAS ESCRITURAS – la TRADICION – y la RAZÓN, a veces denominadas el “banquillo de tres patas” (un término a menudo atribuido a las enseñanzas de Hooker). Una de las cosas más importantes es comprender que lo que da vida y dinamismo al Anglicanismo es la tensión creativa entre estas tres raíces. Es simplificar demasiado las cosas considerar que estas tres raíces representan las tradiciones de la High Church (Anglo-católica), la Low Church (Evangélica) y la Broad Church (iglesia amplia que acepta ambas tradiciones). La realidad es mucho más compleja y es lo que hace a la Iglesia Anglicana una expresión tan desafiante del cristianismo.


Los Evangélicos

La Palabra evangélico surge de una tradición teológica que tiene sus orígenes en el Reavivamiento Evangélico del Siglo XVIII. La supremacía de las Escrituras fue un principio fundamental de esta tradición, al igual que la predicación del evangelio. Fue un fenómeno internacional muy influyente, especialmente en Alemania y los EE.UU., como así también en Gran Bretaña. Fue una reacción contra las deficiencias espirituales percibidas en la iglesia contemporánea. En Inglaterra, el Evangelismo surgió en tres grupos principales:

- Los metodistas que seguían a John Wesley – y que se separaron de la Iglesia Anglicana luego de la muerte de Wesley.
- Los grupos calvinistas inspirados por George Whitfield.
- Los Evangélicos que permanecieron en la Iglesia de Inglaterra.

El “Despertar” de la iglesia en Inglaterra tuvo su comienzo durante el periodo entre 1730 y 1760. El Reavivamiento Evangélico buscó recuperar el énfasis dado por los
protestantes a la conversión. Había un deseo de hacer resurgir el énfasis de los primeros reformadores protestantes en la doctrina de la justificación por la fe. Sin embargo, agregaron a las enseñanzas de los reformistas del siglo XVI, enseñando ahora que no era suficiente simplemente comprender y aceptar intelectualmente el evangelio, la fe salvadora debía ser también experimentada desde lo emocional. Ya que la mayoría de los Evangélicos creían en la doctrina de la depravación total, que consideraba a la naturaleza humana como totalmente corrupta, por lo cual la conversión llegó a tener un énfasis fundamental. De allí se desprendía que la expiación y santificación por el Espíritu Santo también fueran centrales en el predicar evangélico.
Si bien el Calvinismo fue influyente con algunos, para la mayoría de los evangélicos anglicanos las Escrituras y los “formularies” de Anglicanismo que constituían el Libro de Oración Común, los 39 Artículos y los ritos tradicionales anglicanos que fueron la fuente primaria de doctrina. Diferían con Wesley en varios puntos – en particular sus ideas sobre la perfección cristiana y su énfasis en la conversión instantánea – pero sobre todo discreparon con él con respecto al orden eclesiástico.
Los evangélicos anglicanos se oponían a cualquier cosa (o medida) que pudiera socavar el sistema parroquial y la autoridad clerical. Esto era esencial para los evangélicos para lograr una posición firme en la iglesia establecida. Para fines del siglo XVIII la cantidad de clérigos evangélicos había aumentado lentamente convirtiéndose en un partido seguro de si mismo e influyente dentro de la iglesia. La “edad de oro” de esta corriente fue durante las primeras tres décadas del siglo XIX, a medida que sus principios de religión activos y comprometidos, comenzaron a influenciar a la clase media más alta. Uno de los conversos evangélicos más famosos de esa era fue el político William Wilberforce. Dedicado a la abolición de la trata de esclavos y la reforma moral, Wilberforce estaba en el centro de la llamada “Secta de Clapham” –un grupo de hombres evangélicos adinerados. También coordinó una camarilla (lobby) evangélica en el Parlamento británico cuyos miembros fueron apodados “los Santos”.
Los Evangélicos fueron forzados a tomar la defensiva al surgir el Movimiento de Oxford a fines de los años 1830. Una actitud negativa y hostil creció contra lo que muchos de ellos condeno como "papista y ritualista".
Desde su comienzo mismo el movimiento Evangélico siempre puso énfasis en la decencia moral. Sin embargo, a veces, la moral se ha confundido con la clase social.
Los problemas de esta naturaleza han tendido a inquietar a los Evangélicos y, a partir de la Era Victoriana, ha habido una tendencia lamentable de asociarlos con la clase media “respetable”.


Los Anglo-Católicos

El Anglo-Catolicismo hace hincapié en la continuidad histórica - la sucesión apostólica de los obispos, la autoridad de la Iglesia visible y la teología sacramental.
Su énfasis en las raíces católicas antes que en la herencia Protestante fue un intento de tomar distancia de la Reforma. Se buscó inspiración en la Iglesia de los primeros cuatro siglos de la cristiandad que, según creían, daba más importancia a la tradición que a la Biblia. Fueron influenciados también por el Romanticismo manteniendo una actitud sacramental hacia la naturaleza y el mundo. Puesto que sólo lo mejor era digno de Dios, un tema de mucha importancia en el Antiguo Testamento, dieron especial atención a los ornamentos del templo y al culto.
Con frecuencia se considera que el Anglo-Catolicismo moderno es un producto del Movimiento de Oxford, aunque de hecho esto no es completamente cierto. La
tradición del ‘High Church’ en la Iglesia Anglicana había estado declinando durante buena parte del Siglo XVIII, pero la Revolución Francesa y la Rebelión Americana hicieron notar las temibles perspectivas de radicalismo e irreligión. La tradición ‘High Church’ de la Iglesia con su énfasis en la autoridad y el orden, era claramente atractiva. A principios del siglo XIX comenzó a hacerse cada vez más fuerte. El
liderazgo más influyente se encontraba en el denominado “Hackney Phalanx”, quienes además de promover la tradición “High Church” se destacaban por su trabajo para crear escuelas eclesiásticas dedicadas a la educación del sector urbano pobre.
Pero fue durante la década de 1830 que el movimiento de “High Church” se vio transformado por el Movimiento de Oxford. Dos de los nombres más conocidos del partido fueron John Keble, Profesor de Poesía en Oxford y John Henry Newman, Párroco de la Iglesia Universitaria.

El Movimiento de Oxford: El grupo fue apodado “ Los Tratadistas” debido a que habían publicado su ideología en una serie de tratados. En 1835 se unió a ellos el Profesor de Hebreo, Edward Bouviere Pusey. El movimiento tuvo su apogeo hacia fines de la década de 1830, pero fue en ese mismo período que emergió una agresiva facción pro-Romana que comenzó a hacer notar su presencia. Esto fue en parte como reacción al creciente énfasis en la propagación de la Reforma por los evangélicos de ese momento. El tratado 90 de Newman fue un intento de demostrar que los 39 artículos pueden ser interpretados en un sentido Católico. El alboroto que provocó esta declaración llevó a que el Obispo de Oxford prohibiera la publicación de más tratados. Esta controversia junto a otras causadas por algunas de las posturas más extremas del movimiento finalmente llevaron a que varios de los principales miembros sintieran que no podían permanecer más en el Anglicanismo y que fueron admitidos en la Iglesia Católica Romana- el caso más conocido fue el de John Henry Newman quien en 1845 fue admitido a la Iglesia Católica Romana y más tarde nombrado cardenal.
Los Tratadistas del Movimiento de Oxford habrían de tener efectos significativos a largo plazo sobre el Anglicanismo; defendían la independencia espiritual y la estructura Episcopal histórica de la Iglesia en tiempos cuando se veía amenazada por las propuestas de reforma.
Sin embargo fueron más allá que sus predecesores de la High Church en la virulencia de su hostilidad contra la Reforma y su intento de degradar e incluso negar su
influencia sobre el Anglicanismo. Su marcado énfasis en la estructura apostólica y episcopal de la Iglesia como garantía de autoridad llevó a que algunos incluso aseguraran que no era correcto reconocer a los ministros de iglesias que no tenían estructura episcopal. En esto, sus detractores los acusaron de efectivamente intentar “excomulgar” a otros cristianos.
La Renovación Católica en el Anglicanismo ha sido de gran influencia – restaurando prácticas litúrgicas y la enseñanza sacramental previamente sólo asociada al Catolicismo Romano. Hubo una re-evaluación del significado de ser iglesia católica, con un mayor énfasis en el oficio sacerdotal y una devoción más profunda. También restauró comunidades religiosas de monjes y monjas al Anglicanismo, como así también retiros, peregrinajes, la lectura de libros devocionales y un modelo de disciplinas de oración y comunión regular para todos los cristianos.
Los amargos debates sobre el “ritualismo“ en la segunda parte del siglo XIX llevaron a discusiones y divisiones. Numerosos clérigos influenciados por el Movimiento de
Oxford fueron a trabajar a las áreas más pobres del este de Londres y otras ciudades muy industrializadas donde creyeron que el ritual era la mejor manera de comunicar
la fe a una congregación apenas alfabetizada. Las imágenes pueden tener un mayor poder que las palabras o los conceptos intelectuales. Este movimiento a largo plazo
abrió una re-exploración y ayudó a ampliar la comprensión del catolicismo y la espiritualidad sacramental.
Las profundas implicancias ecuménicas logradas con la Iglesia Católica y la Ortodoxa no pueden ser subestimadas; sin embargo su falta de aceptación de las prácticas ministeriales en iglesias que no tienen estructura episcopal ha sido una traba en el avance ecuménico.


Los Liberales

La tradición Liberal tiene su énfasis en la crítica bíblica y levanta cuestionamientos fundamentales sobre la naturaleza de las creencias y el concepto tradicional de autoridad. Existe una tendencia común de considerar que la Teología Liberal es un producto de la era moderna, pero lo cierto es que está tan enraizado en la historia del Anglicanismo como la tradición Evangélica y Anglo-Católica. Las raíces Liberales se encuentran dentro de la tradición Latitudinaria – una posición tolerante donde prevalece la fe personal y la razón sobre el dogma.
El término “Latitudinario” comenzó a usarse a mediados del Siglo XVII para describir a aquellos que argumentaban que sólo cuando la gente aceptara una latitud, con la idea de visión amplia, de opinión en asuntos religiosos, podría ponerse fin a las controversias religiosas. Después de una era tan turbulenta y violenta, una opinión de este tipo era algo muy razonable. Ellos aspiraban a desarrollar una forma de Cristianismo que pudiera unir a la gente en lugar de dividirla. El libro de John Locke “Racionabilidad del Cristianismo” (1695) popularizó el concepto de que el Cristianismo podría consistir de unas sencillas verdades accesibles para todos a través de la razón. Fue un intento de pulir el Cristianismo y reducirlo a sus verdades fundamentales. Buscaban quitar todos los “aspectos sin importancia” que se habían creado alrededor del Cristianismo. Conceptos tales como el gobierno de la Iglesia, la liturgia, y doctrinas polémicas eran vistas como temas secundarios, y potencialmente prescindibles.
Esta era una forma radical de pensar. Sin embargo, cabe notar que durante el Siglo XVIII algunos Latitudinarios fueron culpables de abandonar algunas de las doctrinas
tradicionales fundamentales del Cristianismo, como la Trinidad y los Credos de San Atanasio y Niceno.
La fuerte respuesta conservadora creada por la reacción ante la Revolución francesa volvió a la opinión pública en contra del radicalismo. La Teología Liberal estaba
mayormente limitada casi exclusivamente a círculos académicos. El grupo más reconocido dentro de los eclesiásticos del movimiento Liberal en el Siglo XIX fue el
de los “ Noéticos “ del Oriel College de Oxford. Por otro lado la teología Liberal de Cambridge tendía a verse más influenciada por la historia y la literatura clásica.
El vínculo entre la Iglesia y el Estado era importante para muchos Liberales y una idea que tuvo mucha influencia fue la de cristianizar a la nación uniendo a todos los Cristianos en una única iglesia nacional (sin embargo, fieles a la época, no siempre se incluía a los Cuáqueros ni a los Católicos Romanos en este plan). A principios de 1850 se comenzó a usar el término “Iglesia Amplia” para describir el deseo de inclusividad y una iglesia no exclusiva. Los que tenían mentalidad de Iglesia Amplia por lo general se oponían a cualquier intento de reducir la amplitud de la iglesia nacional. Las identidades denominacionales del Cristianismo no eran vistas como entidades distintas y separadas sino como polarizaciones que igualmente podrían mantenerse unido, del mismo modo que la Divina Orden está basada en la Trinidad.
Esta era la vocación del Anglicanismo. Fue esta influyente enseñanza que finalmente llevó a que el Anglicanismo fuera el principal proponente y defensor del Ecumenismo.
La publicación de Ensayos y Revisiones (“Essays and Reviews”) en 1860 fue un hito controvertido en la teología Liberal Anglicana. Trajo a discusión pública no sólo una
aceptación abierta a la crítica bíblica sino también la voluntad de rechazar las posturas tradicionales acerca de la autoridad e inspiración de las Escrituras. Para algunos esto
fue demasiado y llevó a que sus siete autores fueran apodados los “septem contra Christum”.
La teología Liberal difirió de los primeros Latitudinarios en el hecho de que extendieron el método crítico a la Biblia y los Credos haciéndolo más difícil distinguir entre las doctrinas fundamentales y las no-esenciales (¡qué los Latitudinarios originarios habían sostenido!). Con esto intentaba socavar un elemento esencial de Anglicanismo clásico.


El Movimiento Pentescostal/Carismático 

Cualquier estudio del Anglicanismo sería incompleto si no se incluyera al Movimiento Carismático moderno. Este movimiento tiene sus raíces en el Pentecostalismo y en la tradición Wesleyana de Santidad que se desprendió del Metodismo. Las prédicas de Wesley convocaban a grandes multitudes Muchos han señalado que el ministerio de John Wesley en el Siglo XVIII, que enseñaba que una experiencia personal con el Espíritu Santo era la característica fundamental de ser cristiano, tuvo una fuerte influencia en el origen de una progresión que llevaría primeramente a la formación de iglesias Pentecostales y posteriormente al surgimiento del Movimiento Carismático en la segunda mitad del Siglo XX. El vocablo carismático proviene del griego y significa gracia o don. Se refiere al don espiritual según el texto bíblico de 1 Corintios 12-14. Estos capítulos son centrales a la creencia Carismática que considera que las manifestaciones del Espíritu Santo experimentadas en el primer siglo de la Iglesia Cristiana, tales como la sanidad, los milagros, las profecías y especialmente el hablar en lenguas (glossolalia) deberían ser evidentes también en la iglesia moderna. Hay un gran énfasis en la profunda emoción en el culto carismático, acompañado de fervientes cantos de adoración. Los dones del Espíritu Santo también se buscan durante las reuniones de grupos pequeños y las devociones personales. También hay un mensaje con fuerte énfasis misionero. . Un ejemplo de adoración carismática típica Uno de los aspectos más importantes del Cristianismo Carismático es que no es exclusiva de ninguna denominación en particular. Aún cuando el movimiento tuvo orígenes Protestantes existen crecientes movimientos carismáticos en la Iglesia Católica Romana como así también los hay en las Iglesias Ortodoxas. El movimiento carismático tiene sus raíces en el Pentecostalismo. En la era moderna a veces puede ser difícil distinguir un movimiento del otro, pero existen diferencias claves. Para comprender esto es necesario primero examinar brevemente el Movimiento Pentecostal. Existen diferentes opiniones acerca del origen del movimiento Pentecostal. Generalmente todos los pentecostales señalan a los eventos del día de Pentecostés que se describen en el segundo capítulo de Hechos como el origen de sus enseñanzas. Sin embargo hay una variedad de opiniones con respecto a si existió o no una tradición ininterrumpida de glossolalia y de dones espirituales desde la Iglesia primitiva hasta el presente. Ha habido mucho debate alrededor de este asunto pero lo que es innegable es que a lo largo de la historia de la iglesia se produjeron muchas ‘ráfagas’ de renovación durante las cuales la glossolalia estaba presente Ciertamente existe una gran cantidad de ejemplos bien documentados del Siglo XIX, tales como las reuniones “carismáticas” lideradas por Gustav von Bulow en Alemania en 1817 – se envió un grupo para investigar la situación debido a las sospechas iniciales de la iglesia Luterana, pero finalmente se llegó a la conclusión de que era “de Dios”. Así también del grupo antes mencionado de la Santidad que se desarrolló a partir del Metodismo durante el Siglo XIX. Fue aquí donde comenzó el uso común del término “Pentecostal” y donde surgió la búsqueda específica del “bautismo del Espíritu Santo”. Inglaterra, al igual que otras partes de Europa, experimentó el estilo Carismático/Pentecostal antes de que el movimiento Pentecostal se iniciara en Estados Unidos. Un ejemplo es el de la iglesia de Edward Irving en 1830, donde se experimentó el don de lenguas y profecías y que con el tiempo llevó al movimiento de la Iglesia Católica Apostólica. No obstante, el movimiento Pentecostal moderno por lo general data su origen a partir de la famosa reunión de oración realizada en el Bethel Bible College en Topeka, Kansas. Cuando el 1º de Enero de 1901 un grupo dirigido por Charles Parham llegó a la conclusión de que el hablar en lenguas era la señal bíblica del bautismo del Espíritu Santo. Como resultado de la oración Agnes Ozman recibió lo que se denominó el bautismo del Espíritu Santo y habló en lenguas. William Seymour, un predicador afro-americano, se vio fuertemente afectado por esto y posteriormente en 1906, al mudarse a Los Ángeles, sus predicaciones dieron lugar al Avivamiento de Azusa Street. Este fue un evento importante ya que atrajo enorme interés entre los medios en todo el mundo. El Avivamiento de Azusa Street provocó el crecimiento del movimiento Pentecostal en todo el mundo y el comienzo de una variedad de denominaciones pentecostales como las conocidas Asambleas de Dios. La mayoría de las primeras líneas de las denominaciones pentecostales consideran que sus raíces se originaron en el Avivamiento de Azusa Street. A partir de los primeros años de la década de 1950 en adelante las enseñanzas del movimiento Pentecostal comenzaron gradualmente a ganar aceptación e influencia en las principales denominaciones cristianas. Es en este punto donde nace el movimiento Carismático moderno. Tenía mucho en común con el Pentecostalismo clásico y se vio muy influenciado por su enseñanza y creencias, es más, parece claro que uno dio origen al otro. Existen diferencias en el énfasis y las enseñanzas teológicas pero la mayor diferencia es que mientras la mayoría de los pentecostales clásicos suelen dejar sus denominaciones originales para fundar sus propias iglesias, los carismáticos suelen permanecer en sus denominaciones originales y adoptar lemas como “florece allí donde Dios te ha puesto“. Fue un movimiento que cruzó las líneas y barreras entre las denominaciones. Durante las década de 1960 y 1970 las iglesias tradicionales como la Metodista, Episcopal, Luterana, Anglicana y Católica Romana comenzaron a experimentar un renovado interés en los sobrenaturales “dones del Espíritu”. Un paso muy significativo de este proceso se produjo en 1960 en la Iglesia Episcopal de St. Mark en Van Nuys, California, bajo el liderazgo de su pastor Dennis Bennet. Hubo un estallido de personas hablando en lenguas y experimentando diferentes dones espirituales. El hecho atrajo mucha atención de los medios y apareció en Time y en Newsweek. Durante las dos décadas siguientes el movimiento se extendió por todo el mundo y se incorporó a las principales denominaciones. En 1977 hubo una conferencia de 5 días con la presencia de 50.000 carismáticos en la Ciudad de Kansas. Los tres brazos del movimiento Pentecostal estaban presentes, los Pentecostales “clásicos”, y los protestantes Carismáticos, si bien casi la mitad de los participantes eran Católicos Romanos. Durante la década del 80 el movimiento experimentó un fenómeno a veces denominado la “Tercera Ola” – que agregó un énfasis en la misión a través de Señales y Prodigios. Sus proponentes aseguraban que los dones del Espíritu, tales como la sanidad y la profecía, deberían ser usados para el evangelismo ya que esto sería algo mucho más efectivo que las meras palabras. Una figura central de estos tiempos es John Wimber, fundador del movimiento Vineyard. En los 90 otro fenómeno muy influyente que atrajo a los medios internacionales fue “Toronto Blessing” (la Bendición de Toronto) En términos generales los carismáticos suelen ser reformadores más que separatistas. Prefieren intentar renovar la estructura eclesiástica actual con su constante presencia dentro de la misma. Es por ello que este movimiento comúnmente se describe como la Renovación Carismática. Sin embargo hay ejemplos de iglesias Carismáticas formalmente estructuradas como Vineyard en los Estados Unidos y las iglesias caseras (House Churches) en el Reino Unido, como también la iglesia de Hillsong en Australia. En el Siglo XXI el movimiento Carismático sigue en crecimiento. En 2008, según encuestas de Barna, 46% de todos los adultos que asisten a una Iglesia Protestante en Estados Unidos se consideran Carismáticos. La influencia del movimiento Pentecostal/Carismático en el Cristianismo moderno no puede ser menospreciada. El movimiento Pentecostal/Carismático ha tenido muchísima influencia en el cristianismo del Siglo XX, en todas las denominaciones cristianas y en estas primeras años de este Siglo XXI no muestra señales de disminuir. Características como el ofrecimiento de oraciones de sanidad durante un culto de alabanza, o música vivaz y la expectativa de una experiencia personal con Dios a través del Espíritu Santo son ahora comunes en iglesias que quizás ni siquiera se consideren a sí mismas Carismáticas. 




jueves, 1 de octubre de 2015

Términos “anglicano” y “anglicanismo”


Ambas palabras tienen un mismo origen: la palabra latina anglicanus que significa "inglés". Así, el papa Gregorio Magno, a principios del siglo VII, en cartas a Agustín de Cantórbery, escribe sobre "la iglesia de los ingleses" –ecclesia Anglorum–. Lo mismo puede leerse en san Anselmo cuando a finales del siglo XI usa la expresión, ecclesia angliae –la iglesia de Inglaterra–. La expresión ecclesia anglicana era de uso frecuente a partir de mediados del siglo XII y durante el siglo XIII y siempre se entendía como "la iglesia de Inglaterra".

En aquellos tiempos, la expresión "iglesia de Inglaterra" carecía de connotaciones nacionales, patrióticas o ideológicas, y se usaba simplemente para designar una demarcación geográfica, lo mismo que se usaban expresiones como ecclesia galicana –para referirse a lo que hoy es Francia– y ecclesia hispana– para indicar lo que hoy es España.

Cuando Juan Jewel (1522-1571) y Ricardo Hooker (1554-1600) escriben sus apologías en defensa de la iglesia de Inglaterra, los términos que todavía emplean en sus obras carecen de la connotación que posteriormente adquiriría la palabra anglicanismo.

Por otra parte, aunque el término anglicano aparece por vez primera a mediados del siglo XVI, sin embargo, es sólo a partir de los siglos XVIII y XIX cuando empieza a tener implicaciones nacionales y teológicas. Algunos teólogos empiezan a usar expresiones como "católicos, anglicanos y calvinistas" en un tono muy diferente a como se había usado en anteriores centurias.

La expresión "Comunión Anglicana" la utilizó por vez primera un obispo americano enviado en 1847 a Constantinopla como representante de la Iglesia americana ante las iglesias orientales. Luego se empleó en la Primera Conferencia de Lambeth en l867. Con todo, el término "anglicanismo" como concepto eclesial destacará todavía más tarde cuando el pluralismo religioso empieza a manifestarse de una manera más reveladora.

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Los antecedentes históricos y desarrollo del Anglicanismo.

No es posible comprender correctamente la naturaleza y estructura actual de la Comunión Anglicana sin examinar previamente su historia. El Anglicanismo puede ser muy fácilmente malentendido a menos que se vea su desarrollo teológico dentro de un contexto histórico adecuado.
Muchos eruditos argumentan que el Anglicanismo no apareció como una expresión distinta del Cristianismo sino hasta el Siglo XIX, pero claramente su origen tiene sus
raíces en la historia de la Iglesia de Inglaterra. ¿Cómo fue que la iglesia nacional de una pequeña isla frente a las costas del continente Europeo evolucionó hasta convertirse en la tercera mayor comunión del mundo? Los 3 ó 4 siglos previos al siglo XIX son fundamentales para entender la manera en que el Anglicanismo llegó a ser una forma de Cristianismo reconocidamente diferente. 
Si bien la Iglesia de Inglaterra (Ecclesia Anglicana) tradicionalmente considera que sus orígenes datan del siglo VI con el arribo de San Agustín, está claro que el
Cristianismo llegó a las Islas Británicas mucho antes de eso, aunque en sus comienzos de la mano de los conquistadores Romanos, nunca logró arraigarse profundamente en
la población británica. El Cristianismo como religión popular, fue introducido a Inglaterra por misioneros de Irlanda y Escocia en los siglos posteriores a la retirada de los romanos de Gran Bretaña. Al igual que muchas otras comunidades Cristianas de esa época, esta comunidad “cristiano celta” existió y prosperó como una organización
independiente de la Iglesia de Roma.
Existen ejemplos conocidos de obispos británicos en los
dos siglos previos a que el Papa enviara a Agustín (más
tarde San Agustín) desde Roma para evangelizar a los
Anglos en el año 579. Agustín estableció su iglesia en el
sudeste de Inglaterra con la ayuda de cristianos locales y
se convirtió en el primer Arzobispo de Canterbury. La
Iglesia Celta de Escocia y Norte de Inglaterra se sometió
a la “autoridad” de Roma recién en el Sínodo de Whitby
en el año 644, pero pasaron varios siglos más antes de
que los Cristianos Celtas preexistentes fueran absorbidos
por el sistema romano.
Inglaterra fue parte de la Iglesia Católica romana durante más de 800 años hasta la Reforma Inglesa de 1534. En Inglaterra ya empezaba a haber disturbios religiosos con
los fuertes movimientos anti-clericales como el de los Lollardos. La Reforma cobró la fuerza política requerida cuando Enrique VIII necesitó que se anulara su matrimonio
con Catalina de Aragón. 
Normalmente para un monarca influyente como Enrique, esto no hubiera sido algo terriblemente complicado, pero el sobrino de Catalina, El Santo Emperador Romano Carlos V presionó al Papa Clemente VII para que rechazara la anulación. Existe evidencia que indica que teológicamente Enrique siempre fue un católico en su corazón, pero debía asegurarse un heredero (varón) al trono si quería evitar el peligro de otra guerra civil en Inglaterra una vez que él
muriera. Y Catalina de Aragón no se lo pudo ofrecer. Entonces Enrique se proclamó a sí mismo Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra para asegurar la anulación de su
matrimonio, pero durante su reinado limitó los cambios que los reformistas protestantes querían incorporar a la Iglesia de Inglaterra.
Durante los reinados de los hijos de Enrique la Iglesia Inglesa osciló entre las presiones de los dos extremos teológicos. El reinado de Eduardo VI fue mucho más
radicalmente protestante antes de volver a unirse a la Iglesia Romana en 1555 (al subir María I al poder). Las tensiones religiosas de este tipo fueron típicas de este periodo de la historia de Europa.
Cuando Isabel I subió al poder buscó evitar la violencia y las guerras religiosas que se sucedían en los países del continente. El Convenio de 1558 constituyó un intento de
hallar un terreno intermedio. Apuntaba a crear una iglesia que pudiera reconocerse como protestante y apostólica al tiempo que retuviera vestigios del catolicismo tradicional. Isabel mantuvo el control, ya que se trataba también de la iglesia establecida (la iglesia oficial) y por lo tanto estaba supeditada al estado y era parte del mismo. Esta fue una estrategia relativamente exitosa, ya que logró evitar mucha de la violencia religiosa sufrida en los países vecinos en el continente europeo.
Finalmente, sin embargo, lo único que se logró fue demorar este resultado en lugar de evitarlo. El error del periodo isabelino fue considerar que la Iglesia establecida era la
única expresión aceptable del cristianismo y que todas las personas que estaban en el país eran miembros de la misma. Una estructura tan restrictiva coincidía con la visión
contemporánea de que algo tan poderoso como la religión no puede quedar sin reglamentar. Era demasiado peligroso para dejarla fuera del control gubernamental.
No obstante, pese a lo razonable que puede haber parecido en ese momento, un arreglo de esta índole nunca habría de satisfacer las demandas de los sectores extremistas e intolerantes de la opinión teológica. Con el tiempo las presiones entre los Puritanos Calvinistas radicales y los tradicionalistas más conservadores llegaron a ser uno de los factores clave que llevaron al inicio de la Guerra Civil inglesa de la década de 1640. La guerra civil culminó con la ejecución pública del rey Carlos I, y del Arzobispo de Canterbury William Laud.
























Después de la guerra los victoriosos Puritanos crearon el “Protectorado” (1649-1660) liderado por Oliver Cromwell. Se basó en principios fuertemente protestantes. Se toleró una cierta variación en el Protestantismo Calvinista pero no se aceptó a los Católicos Romanos ni a los Anglicanos. Durante su gobierno Cromwell ‘desestableció’ la Iglesia de Inglaterra y la reconstruyó siguiendo lineamientos Calvinistas extremistas; incluso el Libro de Oración Común, considerado un ícono, fue reemplazado por el Directorio de Adoración Pública. Sin embargo, los cambios en lo religioso no fueron populares en general, y aproximadamente 1 de cada 3 cleros de Inglaterra se negaron a aceptarlos. Con la muerte de Cromwell y la restauración de la monarquía, el Anglicanismo fue restaurado a un estado similar al modelo isabelino. 
Los Anglicanos ocupaban un lugar intermedio entre los católicos romanos y los puritanos. Los Protestantes más extremos ahora se encontraron fuera de la iglesia nacional, y ya no podían intentar controlarla; esto comenzó a sembrar las semillas de las iglesias no conformistas inglesas como por ejemplo los Cuákeros y los Bautistas.
Desde fines del siglo XVII la Iglesia Anglicana ha buscado una definición propia con la inclusión de tradiciones católicas y reformadas. El rechazo de un extremismo agresivo fue un factor importante en el desarrollo del Anglicanismo moderno. Por lo general su distintiva posición central y tolerante se ha considerado una bendición positiva.

http://anglicana.org.ar/images/descargas/Tres%20Raices.pdf

domingo, 27 de septiembre de 2015

De Sobremesa con Jesús

¡Preparada para el Encuentro con mi Señor Jesús, sin bolsos y sin valijas!.
Para este Encuentro debo llevar sólo FE en el Señor Jesús y haberme apropiado de su Obra en la Cruz del Calvario a favor de mí, con arrepentimiento de mis pecados y recibiéndolo como mi Salvador Personal y Señor de mi vida. ¿Qué digo?. Mi vida ya no es más mía, porque como dijo Pablo: "No ya yo, mas Cristo VIVE en mí". 
Existe una lápida que habla de alguien que vivía preparado cada día para escuchar la voz del Señor Jesús y para partir: "Mi Rey y mi Patria Celestial necesitaban de mí,
y yo respondí al Llamado".



Estar preparada cada día para partir rumbo a mi Patria Celestial, porque SOY UNA CIUDADANA CELESTIAL, no terrenal. Mi HOGAR no es la Tierra gobernada por el diablo, yo soy una peregrina, estoy de paso. Jesús fue a preparar morada para mí. Él es mi Rey y yo formo parte de su Reino Celestial.
Pueden ocurrir dos cosas:
1) Que Él me llame ante su Presencia y yo responda "Sí Señor".
2) O que el Señor Jesús venga a buscar a su Iglesia Santa y sin Mancha. Y yo debo anhelar su Venida diciendo a una voz con la Iglesia: ¡Ven Señor Jesús!.
Hermano/a quiero compartir el siguiente video de origen paquistaní de "Hermanos pequeños" o discípulos del Señor Jesús preparados, listos para el Encuentro con Jesús.
Escribo a continuación la letra de la canción en castellano, verás que ya tienen una Decisión de Fe tomada, por eso alaban y adoran con gozo al Señor Jesús.


Nosotros continuaremos cantando
bajo la sombra de las espadas.
Nosotros continuaremos luchando
con la muerte.
Aunque nos corten en pedazos
jamás dejaremos las Puertas de Nuestro Señor.
Nosotros permaneceremos gustosos aquí.
No es la muerte sino una novia para mí
una fuente para encontrarse con Jesús.
Tendremos bodas con la muerte cada día
En el tercer día Él se levantó triunfante
¡Canten Aleluya!
¡Jesús Resucitó!
Seguiremos derrotando a la muerte 
como Jesús lo hizo.

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¿Te animás a alabar a Jesús con esta canción o aún no es tiempo?
Te ruego que me acompañes a orar por nuestros Hermanos pequeños perseguidos, "Sé fiel hasta la muerte. . . .", dijo el Señor Jesús.
En este mismo momento dí:
¡Gracias Padre Celestial por estos "Hermanos pequeños" fieles a Tí, que en medio de la horrenda persecución declaran "Nosotros permaneceremos gustosos aquí". Te ruego por ellos para que continúen siendo "Piedras Vivas" y testimonios vivos del Señor Jesús. Recibe mi oración a favor de mis hermanos cristianos: huérfanos, viudas, esclavos, presos, enfermos, perseguidos, hambrientos, sedientos, con pérdida de bienes materiales . . . . por causa de Tu Nombre. Socorre a tus Hijos pequeños, Padre. Quiero ser parte del Abrazo que Tú les das. En el Nombre de Jesús. Amén!


(Elena Sanfilippo Ceraso
   domingo 27/09/2015)