martes, 4 de julio de 2017

Validez de las Ordenaciones Catolicas no romanas

Con frecuencia, las Iglesias Católicas Apostólicas no romanas, sean Nacionales, Tridentinas, Ortodoxas Occidentales,  o Sedevacantistas son blanco de críticas por algunas jerarquías romanistas, tras considerarlas irregulares. Argumentan que tanto sus obispos como sus sacramentos no son reconocidos como Catolicos, pero los siguientes documentos históricos irrebatibles no dicen lo mismo.

El primer Concilio Niceno (a 325) se expresó claramente a este respecto hablando de los novacianos“Sobre los que se llaman Catharos (esto es, limpios) si vinieren a la Iglesia Católica, agradó al Santo y al Gran Concilio que, recibiendo la imposición de manos en penitencia, permanezcan como están en el clero. Conviene que, sobre todo, profesen por escrito que reciben y siguen todos los dogmas de la Iglesia Católica y Apostólica”.

Los Santos Padres pensaron que la imposición de manos o la Ordenación produce sus efectos aunque proceda de un ministro indigno. Es un sacramento y una acción de Cristo, que no queda desvirtuada por la iniquidad del instrumento. Este principio general de Teología Sacramental Patrística tiene ahora su manifestación concreta en el Sacramento del Orden.
San Jerónimo dice igualmente: si el que bautiza en su fe herética no puede dañar al bautizado, tampoco el que en su propia fe herética hace la ordenación del sacerdote le mancho”.
San Agustín (354-430): “no hay ninguna razón porque quien no puede perder el bautismo pueda perder el derecho a darlo, porque uno y aún los mismo propósitos que venían de un cisma han sido recibidos, aún cuando pareciese ser necesario que desempeñasen los mismos oficios que antes desempeñaban, o han sido ordenados de nuevo, sino que, lo mismo que el bautismo, la ordenación permaneció íntegra, puesto que en la separación o cisma hubo un vicio, pero no en los sacramentos, que son los mismos dondequiera que estén... Si nosotros procedemos mal, que expliquen ellos como no pueda perderse el sacramento del bautizado, y pueda perderse el sacramento del ordenado, que dicen: “al apartarse de la Iglesia no perdió el bautismo pero sí el derecho a darlo”. Porque si uno y otro es sacramento, de lo cual nadie duda, ¿por qué aquel no se pierde y este sí se pierde? Ni a uno ni a otro sacramento hay que hacer injuria”.

Una de las razones de esta aceptación de los Sacramentos conferidos por herejes, cismáticos y pecadores la daba San Agustín: “una cosa es no tener algo, y otra cosa es tenerlo ilegítimamente o usurparlo ilícitamente. Los sacramentos hay que reconocerlos y venerarlos”. Otras razones era la “Costumbre” o Tradición de la Iglesia y la consideración de que los Sacramentos eran “acciones de Cristo”, cualquiera que fuese el instrumento humano.

Más adelante (440-461), San León Magno no rechazará de la dignidad de Obispo a un cierto Máximo, que se había ordenado en el cisma Donatista.

Anastasio II (a. 496) no dejó de admitir la validez de las ordenaciones en el cisma de Acasio; porque Cristo es el que hace los sacramentos, ni queda limitada su virtud fecunda, aunque pase por lugares inmundos.

San Gregorio Magno (a. 601) admitirá las ordenaciones conferidas por nestorianos como válidas, escribiendo a los Obispos de Iberia (Giorgia): “...sin ninguna duda, vuestra Santidad los reciba (a aquellos nestorianos convertidos) en su propio grupo, guardándoles sus propias órdenes, para que, procediendo con mansedumbre y no haciéndoles contradicción o dificultad por sus propias órdenes, los arranquéis de la boca del antiguo enemigo”.

Y León XIII (a. 1896), sí decretó inválidas las ordenaciones anglicanas, no fue razón de haber sido conferidas por quienes estaban fuera de la Iglesia Católica Romana, sino solamente por vicio de forma e intención.

La validez de las órdenes conferidas por herejes o cismáticos, de suyo siempre la ha reconocido la Iglesia.

“Los sacerdotes dan su bendición no por propia virtud -escribe Hestiquio de Jerusalén- sino que, porque llevan la imagen de Cristo, pueden por Aquél que está en ellos dar la plenitud de la bendición”.
No se puede pues, absolutamente pensar en las cristiandades separadas como en comunidades absolutamente extrañas, separadas de la Iglesia, donde se conserva el carácter sacramental se conserva también un vínculo con la Iglesia única. Todos los cismas contra la unidad de la Iglesia no pueden consumar completamente la división en tanto la parte que se ha separado no haya repudiado también el Sacramento del Bautismo y destruido con ello todo vínculo de carácter sacramental. Es oportuno recordar que un niño bautizado no es, con el bautismo, incorporado al cisma, sino a la iglesia Una, aún cuando aquel que administra este sacramento no conozca a la Iglesia, aún cuando intente explícitamente excluirla con tal que su primera intención sea la de querer hacerle cristiano.

La voluntad de los hombres no puede destrozar ni modificar una decisión divina: También los cismáticos en la medida que son cristianos, pertenecen siempre a la iglesia que es Una en la unidad de su sacerdote.

Hoy día ya no se duda de consagraciones episcopales verificadas hasta en sujetos que no habían recibido previamente el presbiterado u orden sacerdotal. Al recibir la Consagración de Obispo, quedaban ordenados con la plenitud del Sacerdocio y poseyendo las capacidades sacramentales del Presbiterado.

De San Ambrosio de Milán, elegido Obispo siendo catecúmeno, se vino creyendo hasta ahora que pasó por todos los grados del clericato; pero ciertamente no aconteció así con otro catecúmeno que, como refiere San Gregorio Nacianceno, elegido también, fue bautizado y, de simple laico fue ordenado. Otro laico que, estando casado y siendo abogado, de laico recibió la Consagración Episcopal, es San Filogonio, cuyo ministerio ensalza San Juan Crisóstomo.

Por San Agustín sabemos de la Consagración para Obispo de un simple lector. Estaban preparadas todas las cosas para consagrar a uno de los sacerdotes y había un Obispo de fuera de Hipona para intervenir en la ceremonia; pero ésta no podía realizarse como se había pensado, porque el candidato se había retirado. Entonces San Agustín, Doctor y Padre de la Iglesia: para que no fuera inútil la vanidad del otro Obispo, sustituyó al presbítero por un lector.

Se cuentan treinta y cuatro diáconos romanos que antes de acabar el siglo IX, en aquella Iglesia fueron consagrados Obispos de Roma o Papas, directamente sin pasar por el Presbiterado u Ordenación Sacerdotal. Respecto del Papa Juan XIII (965-972), cuya carrera eclesial se conoce por la lista de órdenes que había recibido, se ha podido constatar que el diácono pasó directamente al Episcopado.                                                                                                                    
                    RESUMIENDO                                                                                                                                           
El Obispo tiene en virtud de la Consagración Episcopal, una potestad de Confirmar y Ordenar, que no se le puede quitar, porque si la Iglesia pudiera anular esta potestad, es lógico creer que lo hubiera hecho en caso de cisma, herejía, etc,; y sin embargo nunca lo ha hecho. Al contrario, es un principio reconocido en teología sacramentaria la validez de las ordenaciones conferidas por Obispos cismáticos y herejes. Todo lo cual es indicio cierto de que la potestad Episcopal viene de un sacramento y de un carácter impreso en el alma; no de un mero mandato, o de misión externa o jurisdicción comunicada por la Iglesia en la persona del Papa.

(Biblioteca de Autores Cristianos: Ministros de Cristo, Sacerdocio y Sacramento del Orden, Enciclopedia del Sacerdocio, dirigida por el R. Prof. José Cacciatore, C.SS.R. Con 120 páginas de Bibliografía)

 (Estudios sobre la vocación por el centro diocesano de Lille C. Spicq, R. Izard, G. M. Garrone, G. Leclerq, M. De la Broye.)


Este fue el destino de los 12 Apóstoles después de Jesucristo



























Muchas veces nos preguntamos sobre el destino de los apóstoles, así que nos dimos a la tarea de compilar algunas cosas sobre sus vidas. El orden de los apóstoles no tiene que ver con su importancia, más bien es en orden de aparición.
  1. Santiago, el mayor

Santiago, el mayor, Boanerges, hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Juan el Apóstol; un pescador que vivió en Betsaida, Capernaúm y Jerusalén. Predicó en Jerusalén y Judea y fue decapitado por Herodes, en el año 44.
Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias semanas, como lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en el Jordán escuchando a Juan Bautista. Fue el primero de los doce en convertirse en mártir. Se dice que fue decapitado por una espada. (Hechos 12, 1- 2).
El nombre Santiago, proviene de dos palabras Sant Iacob. Porque su nombre en hebreo era Jacob. Los españoles en sus batallas gritaban: “Sant Iacob, ayúdenos”. Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron formando una sola: Santiago.
Griego: Gyánkos (Γιάγκος)
Arameo: Ya’akov
Significado: Sostenido por el talón
  1. Andrés

Andrés era el hermano de Pedro, e hijo de Jonás. Vivió en Betsaida y Capernaúm y era pescador antes de que Jesús lo llamara. Tuvo el honor y el privilegio de haber sido el primer discípulo que tuvo Jesús, junto con san Juan el evangelista. Los dos eran discípulos de Juan Bautista (Marcos 1, 16-18). Andrés trajo a su hermano Pedro a Jesús (Juan 1,40). Él es el primero en tener el título de Misionero en Casa y en el Extranjero.
De acuerdo con la tradición, Andrés murió como mártir en Acaya, Grecia, en el pueblo de Patra. Cuando la esposa del Gobernador Aepeas fue sanada y convertida a la fe cristiana, y poco después de que el hermano del Gobernador se volviera cristiano, Aepeas se enojó mucho. Él arrestó a Andrés y lo condenó a morir en la cruz. Andrés, sintiéndose indigno de ser crucificado en una cruz en la misma forma que su Maestro, suplicó que la suya sea diferente. Así que fue crucificado en una cruz con forma de X, la cual hasta el día de hoy es llamada la cruz de San Andrés y es uno de sus símbolos apostólicos. La tradición coloca su martirio el 30 de noviembre del año 63, bajo el imperio de Nerón.
Griego: Andreas (Ανδρεας)
Arameo: Anes
Significado: Hombre fuerte, viril
  1. Bartolomé

Bartolomé o Natanael, hijo de Talmai, vivió en Caná de Galilea.
La tradición dice que fue misionero en Armenia. Un número de estudiosos cree que fue el único discípulo que provino de sangre real, o de una familia noble. Su nombre significa Hijo de Tolmai o Talmai
El nombre de Bartolomé aparece en cada lista de los discípulos (Mateo 10,3; Marcos 3,18; Lucas 6,14; Hechos 1,13). Este no era el primer nombre, no obstante, fue su segundo nombre. Su primer nombre probablemente era Natanael, a quién Jesús llamó “un verdadero Israelita, en quien no hay engaño.” (Juan 1,47)
Se transformó en un uno de los misioneros más aventureros de la Iglesia. Se dice de él que predicó con Felipe en Phrygia y Hierápolis; también en Armenia.
La tradición dice que él predicó en India, y su muerte parece haber tenido lugar ahí. Murió como un mártir por su Señor. Fue despellejado vivo con cuchillos.
A este santo (que fue uno de los doce apóstoles de Jesús) lo pintaban los antiguos con la piel en sus brazos como quien lleva un abrigo, porque la tradición cuenta que su martirio consistió en que le arrancaron la piel de su cuerpo, estando él aún vivo.
Griego: Bartholomaios (Βαρθολομαιος)
Arameo: bar-Tôlmay
Significado: Hijo de Ptolomeo
  1. Santiago, el Menor (o Más Joven)

Santiago, el menor o más joven, hijo de Alfeo, o Cleofás y María, vivió en Galilea. Fue el hermano del Apóstol Judas.
La tradición siempre lo ha identificado con el “hermano del Señor”, pariente cercano. (Mc 6,3). Es mencionado por San Pablo en su carta a los Gálatas (Gal 1, 19). Se le identifica también con aquél Santiago a quien se le aparece el Señor resucitado (1 Cor 15, 7). Es el autor de la carta del Nuevo Testamento que lleva su nombre. Predicó en Palestina y Egipto y fue crucificado en Egipto.
La tradición dice sobre su muerte que el sumo sacerdote Anás II le ordenó renegar de Jesús, pero Santiago, que estaba en lo alto del templo, aprovechando la concurrencia se puso a predicar el Evangelio. Al escuchar esto los fariseos y escribas se llenaron de furor y uno de ellos lo empujó desde lo alto. Santiago no muere de golpe, sino que es apedreado mientras rogaba a Dios de rodillas por sus asesinos. Como tardaba en morir, es golpeado en la cabeza con una maza por un batanero.
Griego: Gyánkos (Γιάγκος)
Arameo: Ya’akov
Significado: Sostenido por el talón
  1. Juan

Juan Boanerges, hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Santiago, el apóstol. Fue conocido como el discípulo amado.
Él escribió el Evangelio según San Juan, 1º de Juan, 2º de Juan, 3º de Juan y Apocalipsis. Predicó entre las iglesias de Asia Menor. Desterrado en la Isla de Patmos, fue más tarde liberado y murió de muerte natural en el año 100.
Fue un hombre de acción; era muy ambicioso; y un hombre con un temperamento explosivo y un corazón intolerante. Su segundo nombre fue Boanerges, el cual significa Hijo del Trueno. Él y su hermano Santiago vinieron de una familia de mejor posición que el resto de los apóstoles.
Juan maduró con el tiempo. En la etapa posterior de su vida, se había olvidado de todo, incluso de su ambición y temperamento explosivo, excepto de su compromiso de amor para con el Señor.
Se dice que un atentado fue realizado contra su vida mediante un cáliz de veneno del cual Dios lo salvó. Murió de causas naturales.
Griego: Ioannes (Ιωαννης)
Arameo: Yohanan
Significado: El Señor es misericordioso
  1. Judas Iscariote

Judas Iscariote, el traidor, fue el hijo de Simón quien vivió en Kerioth de Judá. Él traicionó a Jesús por treinta piezas de plata y luego se ahorcó (Mateo 26: 14,16).
Se dice que Judas vino de Judá, cerca de Jericó. Él era un judío y el resto de los discípulos eran Galileos. Era el tesorero del grupo y estaba entre los que lideraban conversaciones.
Iscariote en una primera acepción del término derivada del hebreo “seqarya”, podría significar “el mentiroso”, “el hipócrita”, lo cual no es contradictorio con la participación que los textos canónicos le reservan en el final de Jesús.
En una segunda acepción del término, por otro lado la más generalmente aceptada, “Iscariote” querría decir “natural de Keriot”, ciudad de Judea en la frontera con Edom citada en el Libro de Josué (Jos. 15, 25), lo que constituiría una vez más un dato, el de su origen, que no poseemos de casi ninguno otro de los Doce, y que convertiría a Judas en el único apóstol de Judea, y en consecuencia, no galileo.
Existe una tercera acepción, según la cual, el apelativo “Iscariote” haría referencia a una posible adscripción de Judas al grupo de los celotes, también llamados, como se sabe, sicarios, notablemente similar a Iscariote.
Vacante como queda el puesto de Judas en el colegio de apóstoles, éstos se plantean reemplazarlo, presentándose dos candidatos con parecidos méritos, José Barsabás y Matías.Y los apóstoles, echándolo a suertes, eligen a Matías. Hech. 1, 15-26
Griego: Ioudas (Ιουδας)
Arameo: Yehudah
Significado: Alabado
  1. Judas Tadeo

Judas Tadeo, o Lebeo, hijo de Alfeo o Cleofás y María. Hay quienes afirman que San Judas Tadeo era hermano del Apóstol Santiago, el hijo de Alfeo (Cleofás), quien era hermano del justo San José. Según sostiene un documento publicado por la Congregación para el Clero, Cleofás se casó con María de Cleofás, después de enviudar de su primer matrimonio del que nació San Judas Tadeo. Por lo tanto, Santiago el Menor y Judas serían primos de Jesús y sobrinos de San José y la Santísima Virgen. Tadeo se considera que viene del arameo “taddà’”, que quiere decir “pecho” y por lo tanto significaría “magnánimo”. Judas significa “alabanzas sean dadas a Dios”. Fue hermano de Santiago el más joven. Fue uno de los apóstoles de los que se sabe poco y vivió en Galilea. La tradición dice que predicó en Asiria y Persia y murió como mártir en Persia.
San Jerónimo lo llamó “Trinomios” lo cual significa “un hombre con tres nombres”. En Marcos 3,18 es llamado Tadeo. En Mateo 10,3 es llamado Lebeo. Su apellido era Tadeo. En Lucas 6,16 y Hechos 1,13 es llamado Judas el hermano de Santiago. Judas. La Epístola o Carta de Judas forma parte del Nuevo Testamento y es atribuida a San Judas Tadeo.
Se ha dicho que Judas fue a predicar el Evangelio en Edesa cerca del Río Éufrates. Allí sanó a varios y muchos creyeron en el nombre del Maestro. Judas fue desde allí a predicar el Evangelio en otros lugares. Según la tradición le cortaron la cabeza con un hacha en el Ararat.
Griego: Ioudas (Ιουδας)
Arameo: Yehudah
Significado: Alabado
  1. Mateo

Dos de los cuatro evangelistas dan a San Mateo el nombre de Leví, mientras que San Marcos lo llama, “hijo de Alfeo”. Posiblemente Leví era su nombre original y adoptó el mismo el nombre de Mateo cuando se convirtió en seguidor de Jesús. Fue un publicano o cobrador de impuestos. Él escribió el evangelio que lleva su nombre. Murió como mártir en Etiopía.
El hecho sobresaliente sobre él es que fue un recaudador de impuestos. El cobrador de impuestos era odiado no sólo sobre el terreno religioso sino también porque la mayoría eran notablemente injustos.
En las mentes de varios hombres Judíos honestos, estos cobradores de impuestos eran considerados como criminales. Aun así, Jesús eligió un hombre a quien todos los hombres odiaban y lo hizo uno de los suyos. El hombre promedio habría pensado que era imposible reformar a Mateo, pero para Dios todas las cosas son posibles. Fue martirizado por oponerse al matrimonio del rey Hirciaco con su sobrina Ifigenia, la cual se había convertido al cristianismo por la predicación del Apóstol. Se dice que murió decapitado con una espada.
Griego: Matthaios (Ματθαιος)
Arameo: Mattityahu
Significado: Regalo de Dios
  1. Pedro

Simón Pedro, hijo de Jonás, era un pescador que vivió en Betsaida y Capernaúm. El nombre verdadero y originario de San Pedro era Simón, que aparece a veces como Simeón. Hizo trabajo evangelístico y misionero entre los judíos, yendo tan lejos como a Babilonia. En cada lista apostólica, el nombre Pedro es mencionado en primer lugar. Fue nombrado piedra
Su nombre griego fue Simón. Su nombre hebreo fue Cefas. El significado griego de Simón es roca. El significado árabe de Cefas también es roca. Pedro era galileo también como lo fueron varios de los otros discípulos. Cristo resucitado es el fundamento de la Iglesia: “porque nadie puede poner otro fundamento que el que está ya puesto, que es Jesucristo” -1 Cor 3,10. Sin embargo, el mismo Jesús quiso que su Iglesia tuviese un fundamento visible que serán Pedro y sus sucesores. Jesús presenta la vocación singular de Pedro en la imagen de roca firme. Pedro= Petros= Quefá= Piedra= Roca. Es el primero que Jesús llama y lo nombra roca sobre la cual construirá su Iglesia. Pedro es el primer Papa ya que recibió la suprema potestad pontificia del mismo Jesucristo.
Es verdad, Pedro cometió muchos errores, pero tuvo siempre la gracia salvadora del corazón amante. No importa cuántas veces se hubo caído y fallado, siempre recuperó su coraje e integridad.
La tradición dice que fue crucificado en Roma con la cabeza hacia abajo. Pedro solicitó que lo crucificaran cabeza abajo porque no era digno de morir como su Señor había muerto.
Griego: Petros (πέτρος)
Arameo: Kephas
Significado: Piedra
  1. Felipe

San Felipe era originario de Betsadia, (Galilea) y de profesión pescador. Junto con Andrés, son los únicos que tienen nombres griegos entre los apóstoles. San Felipe es quien invita a Natanael a conocer al Señor (Jn 1, 45). La tradición dice que Felipe predicó en las regiones de Frigia, actualmente Turquía, y Escitia, actualmente Moldavia, Ucrania, Hungría y el este de Rusia y murió como mártir en Hierapolis. El Evangelio de Juan muestra a Felipe como uno de los primeros entre tantos a quienes Jesús les dirigió la palabra “Sígueme.” Escritores de la Iglesia primitiva y Eusebio, historiador de la Iglesia, afirman que San Felipe predicó el Evangelio en Frigia y murió en Hierápolis. Papías, obispo de este lugar, supo por las hijas del apóstol, que a Felipe se le atribuía el milagro de la resurrección de un muerto.
Fue martirizado y muerto en Hierápolis. Su martirio consistió en ser crucificado y apedreado.
Griego: Philippos (Φιλιππος)
Arameo: פליפה
Significado: Amigo de los caballos
  1. Simón

Simón, el Zelote, uno de los apenas conocidos seguidores llamado Cananeo o Zelote para distinguirlo de Pedro, vivió en Galilea. El nombre no significa que haya formado parte de los Zelotes, sino que él era muy celoso a la ley Judía, la cual el practicaba antes de ser llamado por el Señor. San Jerónimo y otros asumen incorrectamente que Cana fue su lugar de nacimiento; y entonces, por eso era llamado Cananeo.
Los Avecínanos relatan que sufrió la crucifixión como obispo de Jerusalén, luego de haber predicado el Evangelio en Samaria. No se sabe con certeza en que lugar predicó el evangelio. Se habla de casi todos los lugares conocidos de ese entonces, incluso se han mencionado que llego hasta Gran Bretaña; según los Griegos, predico en el Mar Negro, en Egipto, el Norte de África, y Gran Bretaña. Todo esto según la tradición.
Griego: Simon (Σιμων)
Arameo: Shim’on
Significado: El que ha escuchado a Dios
  1. Tomás

Tomás Dídimos vivió en Galilea. La tradición dice que Tomás predicó el Evangelio a los partos, medos, persas e hircanios, y que después pasó a la India. Se cree que Santo Tomás sufrió el martirio en la costa de Coromandel, India, donde su cuerpo fue descubierto, con ciertas marcas de que fue muerto con lanzas y ese tipo de muerte es tradición en los países del Este. Se sabe que su cuerpo fue trasladado a Edessa, donde fue enterrado en los grandes sepulcros donde también se hallaban San Pedro, San Pablo y San Juan.
Tomás fue su nombre hebreo y Dídimos su nombre griego. En Juan 20, 25 lo vemos diciendo que a menos que vea las marcas en las manos de Jesús y en su costado, él no iba a creer. Por esto Tomás llegó a ser conocido como Tomás el incrédulo.
Se dice que él fue encargado para construir un palacio para el rey de India, y fue muerto con una lanza como mártir por su Señor.
Griego: Thomás (Θωμάς)
Arameo: Tau’ma
Significado: Gemelo

jueves, 25 de mayo de 2017

25/05/2017 - Fiesta de la Ascensión del Señor




La Ascensión del Señor. 

Cuando el día del Pentecostés judía estaba cercano, los discípulos de Cristo volvieron de Galilea a Jerusalén. 
En el cuadragésimo día después de la resurrección de Jesucristo ellos estaban todo juntos en una casa. Jesucristo se les apareció diciendo: "Así es escrito, que Cristo debía sufrir y el tercer resucitar de entre los muertos, y debe predicarse el arrepentimiento y el perdón de los pecados en Su nombre a todas las naciones, empezando de Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda la creación. Quién crea y se bautice se salvará, pero quien no crea se condenará. Y estas señales acompañarán aquéllos que creen: "en Mi nombre ellos expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas; recogerán serpientes, y si ellos beben cualquier cosa mortal, no los herirá; impondrán sus manos a los enfermos y se recuperarán."
Entonces el Salvador dijo a los discípulos que pronto  les enviará al Jesucristo, y Él  les indicó no moverse de Jerusalén hasta ese momento. Él dijo: "Yo os enviaré la promesa de Mi Padre; vosotros quedáos en Jerusalén hasta que os visite con el poder desde lo alto; porque Juan bautizaba con el agua, mas dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con el Jesucristo." 
Conversando con los discípulos, el Salvador los llevó fuera de la ciudad hasta Betania, al Monte de los Olivos.
Los discípulos, alborozados con las palabras del Salvador, lo rodearon y empezaron a preguntar: "¿Señor, Tu en ese momento restaurarás el reino a Israel?"  
El Salvador les dijo: "no es de vosotros saber los tiempos o términos que el Padre ha arreglado por Su propia autoridad. Pero vosotros recibiréis la fuerza cuando el Jesucristo venga sobre vosotros; y daréis testimonio de Mí en Jerusalén y en toda Judea y Samaria y hasta el extremo de la tierra." 
Cuando había dicho esto, Jesucristo alzó Sus manos y bendijo a Sus discípulos. Mientras los bendecía, partió de ellos y se elevó al Cielo, y pronto una nube lo quitó de su vista. 
Así nuestro Señor y Salvador Jesucristo ascendió en Su cuerpo físico al Cielo y se sentó a la diestra de Dios el Padre. Su alma humana y cuerpo asumieron la gloria indivisible con Su divinidad. En Su divinidad, Él está siempre y estará en el Cielo y por todas partes.
Los discípulos rindieron culto al Señor ascendido y durante mucho tiempo continuaron estando de pie y mirando fijamente en el Cielo siguiéndolo. Entonces dos ángeles en túnicas blancas aparecieron ante ellos y dijeron: "Hombres de Galilea, ¿por qué estáis de pie mirando al Cielo? Este Jesús ascendido de vosotros al Cielo vendrá a la tierra de la misma manera (es decir, en la carne), como le habéis visto ascender al cielo." 
Después de esto los discípulos de Jesucristo volvieron a Jerusalén con gran alegría y se quedaron allí juntos, esperando el descenso del Jesucristo. Todos ellos, juntos en alma, pasaban el tiempo en oración y estaban continuamente en el Templo de Dios, alabando y agradeciendo Dios. Con ellos estaban varias mujeres y María, la Santísima Madre de Dios nuestro Señor Jesucristo, con sus parientes. 
En esos días los apóstoles, habiendo orado, lanzaron suertes y escogieron de entre los otros discípulos de Cristo al duodécimo apóstol, Matías, en lugar del traidor que pereció. 
Ascendido al Cielo, Jesucristo, según Su propia promesa, invisiblemente siempre viene a la tierra entre aquéllos que creen en Él y volverá de nuevo a la tierra en una forma visible a juzgar a los vivos y a los muertos, que para ese entonces resucitarán. Después de esto comenzará la vida del siglo venidero, es decir: la vida eterna para los verdaderos creyentes y las personas pías, que será completamente bienaventurada, pero para los no creyentes y pecadores - será tiempo de gran tormento. 
Notas: Ve los Evangelios de Marcos 16:15-19 y Lucas 24:46-53; los Hechos de los Apóstoles 1, 2:4-26. 

sábado, 20 de mayo de 2017

.Aleh Katan Sheli: Pequeña hojita mía. (2° Parte)




Somos pequeñas hojitas del Gran Árbol que es Jesús. Ninguna tormenta jamás podrá arrancarnos del Árbol para arrojarnos al piso y ser pisoteadas por los transeúntes o atarnos a sus alas y llevarnos de aquí para allá y terminar quién sabe dónde, siempre y cuando permanezcamos unidas al Árbol, del cual recibimos Vida y Vida en abundancia. Jesús venció a todas las tormentas y en Su Nombe, somos más que vencedores.
No debemos permitir que una tormenta imprevista que golpea fuertemente contra nosotros, nos derribe. Puede ocurrir que al ver venir semejante tormentón, dudemos del Poder del Señor, y entonces, con su potencia nos desprenda del Árbol para que así nos alcance la muerte.
El Señor Jesús nos ofrece Paz en medio de la tormenta. Debemos encomendarle a Dios nuestra vida entera, nuestras obras, nuestros pensamientos, nuestros deseos, nuestros proyectos, nuestra familia, amigos, etc. para que no seamos derribados por la fuerza de la tempestad, porque permanecemos unidas al Árbol. Jesús nos dice en Juan 14:27:
La Paz os dejo, mi Paz os doy, Yo no os la doy como el mundo la da, no se turbe vuestro corazón ni tenga miedo.
La Biblia dice que si permanecemos unidas al Árbol, seremos hojas siempre verdes, aún en tiempo de sequía y que nunca caeremos. Separados de Mí, nada podréis hacer, le dijo el Señor a sus Discípulos.
Somos las pequeñas hojitas de Dios y Él nos necesita para bendecir a quienes se acercan al Árbol buscando abrigo, sombra, frescura, reposo, recreación. Pero sobre todo, somos hojitas que con el Poder del Espíritu Santo, seremos medicina y quien se acerque recibirá SANIDAD INTEGRAL, esto es Salvación Gratuita en el Nombre del Señor Jesús.


















Hermano/a:
Medita en los siguientes versículos bíblicos:
El viento los ató en sus alas.(Oseas 4:19).
Caímos como la hoja, nuestras maldades nos llevaron como viento.(Isaías 64:6)

Aleh Katan Sheli, esto es Pequeña Hojita mía, dice:
Sujétate fuerte, Pequeña Hojita mía… Recuerda que siempre estoy contigo… Toma mi Bendición para el Camino…
Anímate y canta conmigo





(Elena Sanfilippo Ceraso
            25/2/2017)

jueves, 18 de mayo de 2017

ALEH KATAN SHELI: Pequeña Hojita mía. (1° Parte).



Sara Flowers Adams nació en 1805. Escribió el himno “Cerca de Ti Señor” en 1841. Su sueño de juventud era dedicar toda su vida a la actuación en teatro, ya lo estaba haciendo, pero como había heredado sordera, su seguro de salud no le permitió continuar con su vocación teatral. Fue un tremendo e inesperado golpe para ella. Había fundado toda su vida en este sueño. Creía que el púlpito y el teatro eran las dos formas en que se podía predicar el Evangelio y había elegido el teatro para servir a Dios Pero la respuesta del Padre Celestial había sido un NO rotundo. A simple vista era muy injusto. Sin que ella lo supiera, Dios tenía otros planes, una preciosa forma de predicar el Evangelio, como AUTORA de himnos cristianos. Hermosísimos himnos que recorrieron el mundo y atravesaron el tiempo hasta hoy y más.


Cerca de Ti, Señor”, nació de la historia de Jacob en Génesis 28:11-17, mientras huía de su hermano Esaú que lo buscaba para matarlo. Por la noche durmió con su cabeza apoyada sobre una piedra. Fue en ese momento que soñó con una escalera que llegaba al cielo y ángeles subían y bajaban por ella. En el Antiguo Testamento, los ángeles eran los mediadores entre Dios y los hombres, eran los encargados de llevar ante el Trono de Dios las peticiones de los justos y luego, regresaban con su respuesta. En la mañana Jacob bautizó el lugar Bet-el, la Casa de Dios.

Este himno es una forma de oración a Dios y es el favorito de los mártires. Sara falleció en 1848, pero la Obra de Dios a través de “su escritora”, permanece viva. Fue tocado durante el naufragio del Titanic por la Banda del mismo, en tragedia que ocurrió el 14/4/1912, mientras el buque se hundía, muchos hacían hasta lo imposible con el fin de conseguir un lugar en los botes salvavidas. Aquí y allá se veía gente desesperada, corriendo, gritando, empujando, muchas personas murieron ahogadas. El capitán, ya sin esperanza alguna tomó la decisión de suicidarse. Pero los músicos, sin tener en cuenta lo que ocurría con el Titanic pusieron su Fe en acción: ¡Creían en Jesús RESUCITADO! Éste no era el final, para ellos comenzaba la Vida en Jesús. No estaban solos ni desamparados en medio de la imprevista tormenta, no iban a desesperar, porque creían que la muerte ya había sido vencida por el Señor Jesús en la Cruz del Calvario, cuando murió y resucitó Decidieron entonces alumbrar las tinieblas de la muerte y ADORAR a Dios hasta el último minuto de su vida, tocando el himno de Sara, “Cerca de Ti, oh Dios”.


La gente que viajaba en el Titanic, estaba ahí porque tenía un proyecto, para algunos era un viaje de placer, para otros, era la oportunidad de iniciar una nueva vida en otra parte del mundo, etc. Todos tenían algo en común, estaban convencidos de que el éxito estaba asegurado, nada ni nadie podría frustar su proyecto, porque viajaban en el invencible Titanic, El día que emprendieron el viaje, la gente decía a modo de desafío, al ver lo imponente que era: “Ni Dios lo puede hundir”.

Pero la tragedia ocurrió. Cuando todos viajaban en “completa seguridad”, imprevistamente ocurrió.
En un determinado momento de sus vidas, Jacob, Sara, los tripulantes del buque, sintieron que todo su mundo se hizo pedazos. ¿Qué sería de ellos? Su futuro era incierto. ¿Qué les esperaba? Cada uno de ellos, respondió de diferente forma ante lo que les tocaba vivir.
Sara, Jacob, los músicos,… decidieron consagrar sus vidas a Dios. La tormenta golpeó con fuerza contra ellos, pero no los derribó.
Y si vivimos para Él vivimos, y si morimos para Él morimos, sea que vivamos o que muramos, somos del Señor…”
Los antiguos cristianos entonaban este himno, mientras se dirigían rumbo al martirio. La Biblia nos enseña que Jesús es el Buen Pastor. “…Y aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno…” El Buen Pastor es quien puede y quiere mantenernos FIRMES y en PAZ en medio de la tormenta.

Medita:
¿Qué hubieras hecho en el lugar de Sara?
Y si hubieras sido un tripulante del Titanic, ¿como quién hubieras actuado ante la tragedia?

Veamos qué hizo el salmista, (Salmo 18:4-5), cuando lo atemorizaron TORRENTES de PERVERSIDAD, que son tan destructivos o más, que las tormentas físicas.
Observa cómo ANTES de describir su dramática situación, CONFIESA su Amor a Dios, diciendo más o menos así:
Te amo, oh, Jehová. Fortaleza mía. Roca mía, Castillo mío, mi Libertador, mi alto Refugio…
En Él confiaré, invocaré y alabaré a Dios y seré salvo de mis enemigos que como torrente han venido en contra de mí.
Y Dios oyó mi clamor, envió desde lo alto, me tomó y me sacó de las muchas aguas….

¡No hay tormenta de ninguna clase que pueda derrotar a quien tiene su Fe puesta en Dios, el Todopoderoso!
En el Salmo 31:14-15, el salmista declara: Mas yo en Ti confío, oh, Jehová, digo: Tú eres mi Dios. En Tu Mano están mis tiempos.
El Salmo 37:5 aconseja: Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él y Él hará.
Proverbios 16:3 dice: Encomienda a Jehová tus obras y tus pensamientos serán afirmados.
El Salmo 139:10 es una declaración de confianza en Dios: “…me guiará tu Mano, e asirá tu Diestra…”

Continuará





(Elena Sanfilippo Ceraso
          25/2/2017)

martes, 16 de mayo de 2017

INSISTE… INSISTE… INSISTE



Reflexión final de la Serie: Job, Jonás, Habacuc, Elías, Noemí, David, los salmistas, ¿y por qué no?, también nos incluye a Nosotros.
En Lucas 18:8 dice Jesús:
Pero cuando venga el Hijo de Hombre, ¿hallará Fe en la tierra?

En su Regreso, Jesús va a encontrar hombres impíos y hombres creyentes. Acerca de los creyentes afirma:
El AMOR de muchos se enfriará.
Es muy probable que a su regreso encuentre a creyentes “vacíos de Fe, de Amor y de Esperanza” y llenos de amargura, depresión, aflicción, hastío, pesadumbre, enojo, clamando por su propia muerte, ya que la violencia, el odio, la inseguridad, la miseria, etc, en el mundo, habrán aumentado en gran manera.
Creyentes vencidos por el mal. Creyentes que ya no oran ni claman a Dios porque dejaron de creerle A DIOS. Se cansaron de esperar que Dios actúe con Justicia en su vida y en Su Pueblo.
Creyentes que se durmieron y dejaron de velar. Llegó el Novio y los encontró con sus lámparas apagadas por falta de aceite.
Jesús dice que los escogidos deben clamar a Dios DÍA y NOCHE, sin cesar y sin desmayar, creyendo que Dios PRONTO les hará Justicia.
Pero no dice exactamente, cuánto o qué período de tiempo abarca el término PRONTO. Y procede a dar el ejemplo de la viuda ante el juez corrupto, que no temía a Dios, pero ella no dejó de insistir una y otra vez, acudiendo ante él, pidiendo justicia de su adversario. Este hombre no la tenía en cuenta, hasta que, pasado un tiempo y para que no le agote la paciencia, porque lo molestaba de continuo, decidió darle respuesta y solucionar la situación de injusticia que estaba padeciendo.

Hermano/a:
Ora, clama a Dios sin cesar, de día y de noche. No desmayes.
Insiste… Insiste… Insiste…
Clama por Justicia Divina para ti y para el Pueblo de Dios, el Pueblo de la Cruz.
Recuerda y practica la Regla de Oro que Jesús nos dejó:
Todo aquel que por Fe PIDA, BUSQUE y LLAME,
RECIBIRÁ, HALLARÁ y se le ABRIRÁ






(Elena Sanfilippo Ceraso 
            27/1/2017)



sábado, 13 de mayo de 2017

¿DEPRIMIDO HASTA LA MUERTE? ELÍAS. 2° Parte




Cuando Elías recibió de parte del Mensajero de JEZABEL, la AMENAZA que en el término de 24 horas iba a morir en sus manos, decidió HUIR al desierto. Al llegar al lugar, se sentó debajo de un enebro.
¡Pobre Elías! La misma Jezabel en persona, como sacerdotisa de Baal, dio la orden de buscarlo por todas partes para matarlo.
Elías, el siervo y Profeta de Dios, que EN el Poder de Dios, se había presentado SOLO ante el rey Acab, teniendo conocimiento de que éste lo buscaba para matarlo, desde hacía tiempo. Elías, que había llevado al Pueblo de Dios al arrepentimiento, que había edificado el Altar y restaurado el Culto a Jehová Dios y había dado muerte a los profetas de Baal, este mismo Elías, fue quien, cuando la sacerdotisa mayor de Baal, Jezabel, lo amenazó con matarlo en menos de veinticuatro horas, atemorizado, ¡huyó al desierto!
Luego de una tremenda VICTORIA de Dios por medio de él, Elías huyó, solo, completamente solo, atemorizado, deprimido, agotado, desanimado, huyó al desierto. Y ahí, sentado bajo un enebro, deseando morir le dijo a Dios:
-Basta ya, oh, Jehová, quítame la vida.
Y echándose, se quedó dormido.
Profundamente deprimido hasta la muerte, se acostó bajo el árbol y se quedó dormido.
-¡Basta ya!, ¡Quiero morir!, había sido su clamor a Dios.
Pero Dios, que en ningún momento lo había dejado solo, envió un ángel para fortalecerlo, y le pidió que coma una torta y beba agua. Elías así lo hizo, pero nuevamente se quedó dormido. ¡No quería saber nada con nada ni con nadie! Sólo quería dormir y morir en el transcurso del sueño. Dios insistió una segunda vez por medio del ángel y le reiteró el pedido de comer y beber, pero esta vez añadió: “…porque largo camino te resta”.
Elías así lo hizo. Comió, bebió y caminó cuarenta días y cuarenta noches, pasando la noche en una cueva.


Vino Palabra de Dios a él:
-¿Qué haces aquí, Elías?
-Sentí un VIVO CELO POR TI, oh, Dios, porque los hijos de Israel han dejado tu Pacto, han derribado los altares y han matado a espada a tus Profetas, y SÓLO YO HE QUEDADO y me buscan para quitarme la vida.

Elías continuaba escondido en la cueva. ¡No pensaba salir fuera de la misma! Nada le dijo a Dios de lo que realmente había ocurrido, de la gran victoria obtenida, como si se hubiera borrado de su mente que Dios mismo era quien había realizado un gran Milagro en el Monte Carmelo, y él había sido partícipe directo.
Ésa es una de las tácticas preferidas del diablo, nos presenta cada vez un gigante mayor que nos enfrenta y atemoriza con sus amenazas, y al verlo tan grande y poderoso, nos olvidamos de las victorias que Dios nos ha permitido obtener y a cuántos gigantes hemos vencido ya en Su Nombre
Olvidamos cuán grandes Bendiciones hemos recibido de nuestro Padre Celestial. Olvidamos… olvidamos.


Elías, oculto en la cueva, se sentía solo, desamparado, ante un gigante poderoso como Jezabel.
¿Había alguien que no le temiera a Jezabel? Era imposible de vencer, y él bien lo sabía, porque conocía su poder. Por lo que se consideraba hombre muerto. Se había enfrentado SOLO ante el soberano, ante el Pueblo, ante los profetas de Baal, pero ante Jezabel… ¡no!
Por eso le pidió a Dios que lo mate antes que lo encuentre JEZABEL y lo sacrifique a Baal.
Elías se sentía culpable. Si no hubiera sentido ese vivo celo por Dios y no hubiera actuado en consecuencia, ahora no le estaría pasando esto. Todo esto era su culpa, por ser celoso de las cosas de Dios y pretender que las demás personas las guarden. Una y otra vez se repetía: sólo yo he quedado, me buscan para quitarme la vida
En Juan 2: 17, leemos: “el celo de tu Casa me consume”, había dicho el Señor Jesús. Y PURIFICÓ el Templo utilizando un azote de cuerdas diciendo:
“ … no hagáis de la Casa de mi Padre, Casa de mercado”.
Elías no comprendía que gracias al VIVO CELO que había sentido por Dios, se había purificado no sólo de idolatría el Pueblo, sino que Dios iba a producir una transformación política y religiosa en Su Pueblo, que él desconocía. La obra de Dios aún no había terminado y él iba a continuar siendo parte activa en la misma.
Continuemos con esta preciosa historia.
Dios tuvo compasión de Elías, sabía que estaba deprimido y buscó, con Amor y Paciencia, sacarlo de la cueva, de la oscuridad, de ese estado de no querer vivir más. Por lo que se manifestó a él, no por medio de un trueno, o un terremoto, sino con un SILBO APACIBLE y DELICADO, que al oírlo Elías, se sintió atraído y saliendo se puso a la puerta de la cueva.
Y ahora sí, ya en la Luz y Cara a cara, se podría decir, ambos reanudaron el diálogo suspendido.
Dios le hizo, por segunda vez, la misma pregunta:
-¿Qué haces aquí Elías?
Y el Profeta le respondió de igual manera que la vez anterior.
Pero como Dios no detiene su propósito, siguió adelante con su Plan, sin dejar de lado, que Elías continuaba con un gran deseo de morir.
Fue ahí que al darle nuevas indicaciones, le demostró que no era verdad que estaba solo y que sus pensamientos eran erróneos. Le encomendó que regrese por el mismo camino que había venido y debía ungir a los nuevos reyes de Siria y de Israel y a un nuevo Profeta llamado Eliseo.
Dios le pedía que regrese para terminar la obra comenzada y los que lo buscaban para matarlo, morirían a espada a manos de los nuevos reyes o del Profeta Eliseo. Le dio además, una buena nueva, tenía reservados siete mil fieles que no se habían arrodillado ante Baal y tampoco lo besaron.
¡Sorpresa! ¡Elías descubrió que no estaba solo! Había personas fieles a Dios que lo estaban esperando. ¡Debía ir hacia ellos AHORA!



Hermano/a:
Elías era un siervo y Profeta CELOSO de Dios y de su Obra, tanto que SOLO se levantó ante la idolatría, se enfrentó sin temor a los enemigos de Dios y destruyó su obra, unió a las doce tribus con el fin de adorar al único Dios verdadero, se indignó porque habían asesinado a los Profetas de Dios y estaba confiado en que Dios lo respaldaba. Todo esto le demandó mucho esfuerzo, desgaste emocional y físico. Y por qué no, también espiritual. En el primer momento se burlaba de los profetas de Baal, porque su dios no respondía a su clamor. Pero cuando Jezabel se levantó contra él, dudó del Poder de Dios y se vio solo ante esa mujer poderosa. Y huyó. Se escondió en una cueva. Estaba muy deprimido Su deseo era morir mientras dormía. Hasta que Dios, con un silbo apacible y delicado, lo hizo salir a la puerta de la cueva, reiniciaron el diálogo y logró que abandone definitivamente el lugar. Tenía mucho que hacer aún. Dios no iba a permitir que se entierre en vida o que permaneciera en esa tumba.
Elías era un SIERVO del Dios VIVO, no de un dios muerto.
Dios no abandona a sus siervos porque enferman o sufren “un accidente de trabajo o enfermedad profesional”. No es el “PATRÓN”, muy preocupado por llevar adelante su OBRA a costa de sus SIERVOS. Dios podría haberlo desechado, poniendo en su lugar, un reemplazante, y de hecho, ya lo tenía, era Eliseo. Pero primero, antes que nada, Dios detuvo SU OBRA, se ocupó de la sanidad y restauración de Elías, le dio nuevas indicaciones en el Plan a seguir y cuando Elías finalizó la tarea encomendada, ¡mandó a buscarlo en un carro de fuego!
¡Dios no es hombre para mentir ni para abandonar! Jesús vino a buscar al débil, enfermo, cargado, deprimido, rechazado, solo, acabado, excluido,…
En la Biblia leemos:
No es Dios de muertos sino de VIVOS. Mateo 22:32.
“…os convirtáis al Dios VIVO”. Hechos 14:15.
Para servir al Dios VIVO y VERDADERO. 1° Tesalonicenses 1:9.

Hermano/a:
¿Te sientes solo, sin fuerzas, desanimado, deprimido hasta la muerte? ¿Crees que no tienes nada más para hacer, que se terminó todo para ti? ¿Estás convencido que llegó tu fin?
Para los hombres, ¿ya estás acabado, fuera de juego?
Tengo una buena noticia para darte: éste es el momento justo para que dejes actuar a Dios. El NO de los hombres es el SÍ de Dios.
Escucha la voz de Dios que te llama por tu nombre, de manera apacible y delicada. Sal fuera de la cueva. Deja la oscuridad, abandona las tinieblas y acércate a la Luz Divina. Reanuda el diálogo con Dios. Él tiene muchas cosas para decirte. No le temas a Jezabel tampoco creas sus mentiras: ¡No puede sacrificarte! Jesús se entregó a Sí mismo como Cordero por Amor a ti, a mí… ¡Está RESUCITADO! Jamás te va a dejar solo, está tu lado y es Poderoso, más poderoso que Jezabel.
¡El TODOPODEROSO ES tu defensa!
Aviva el fuego que hay en ti. Aviva el CELO por Dios y por su Obra.
Repite hasta memorizar:
El celo de tu Casa, oh, Dios, me consume”.
¡ALELUYA, porque el Señor nuestro Todopoderoso REINA! (Apocalipsis 19:6.).





(Elena Sanfilippo Ceraso
  domingo 12/ 02/ 2017)