domingo, 30 de agosto de 2015

El Reino del Revés


Te voy a pedir que leas detenidamente la letra del himno “En el Monte Calvario”.

En el monte Calvario estaba una cruz,
emblema de afrenta y dolor,
y yo amo esa cruz do murió mi Jesús
por salvar al más vil pecador.

Coro:
¡Oh! yo siempre amaré a esa cruz,
en sus triunfos mi gloria será;
y algún día en vez de una cruz,
mi Corona Jesús me dará.

Y aunque el mundo desprecie la cruz de Jesús,
para mi tiene suma atracción,
pues en ella llevó el Cordero de Dios
de mi alma la condenación.

En la cruz de Jesús do su sangre vertió,
hermosura contemplo sin par;
pues en ella triunfante a la muerte venció,
y mi ser puede santificar.

Yo seré siempre fiel a la cruz de Jesús,
su oprobio con él llevaré,
y algún día feliz con los santos en luz
para siempre su gloria veré.


Habla de un lugar: el Monte Calvario. Lugar donde crucificaron a Jesús, no lejos de las murallas de Jerusalén, pero fuera del recinto de la ciudad. En el mismo lugar había un jardín privado para sepulcro en que estuvo tendido el cuerpo de Jesucristo hasta su Resurrección. La expresión Monte Calvario se fundamenta en el nombre “Gólgota”, que en hebreo y arameo significa “cráneo”, pues tiene una ligera elevación en la parte superior como de un cráneo. En griego, “Kranion”. El término “calvario” proviene del latín “calvaria”, del que deriva el castellano “calavera”.


La crucifixión era la pena capital ejecutada mediante la fijación del “reo”: ¡Jesús!, a una cruz, se ataban las manos y los pies, o de manera más cruel, se usaban clavos, traspasando manos y pies. Muchos pueblos la aplicaban: sirios, persas, cartagineses y egipcios. Para los israelitas, colgar a una persona de un madero era una señal de una “maldición” espeial. (Deut. 21:22-23). Pero el apóstol Pablo ve en este texto, el anuncio profético de la maldición que Cristo iba a llevar en la Cruz en nuestro lugar. (Gál.3-13)
Con frecuencia se azotaba al condenado, que con el cuerpo lacerado era a continuación obligado a llevar su Cruz. La muerte sobrevenía después que la sed y el hambre hubieran surtido sus efectos. Una forma de acelerar la muerte era quebrarle las piernas. La cruz era de madera y pesada. Llevar la cruz significa incurrir en el oprobio (deshonra y deshonor públicos) y las calumnias (acusación falsa pública). Cristo fue hecho “maldición” por nosotros: “Maldito todo el que es colgado de un madero”. (Gál.3-13).
Después de la crucifixión, muchos discípulos tuvieron otra actitud con respecto a la Cruz. Pablo se gloriaba en la Cruz de Cristo, (Gál. 6-19), ya que la crucifixión de Jesús representa Perdón de Pecados, Muerte y Resurrección. (Ef. 2-16/ Col.1:20). En 2° Corintios 13:4 afirma que aunque Jesús fue “crucificado en debilidad” VIVE por el PODER de DIOS. Sí, a éste Jesús crucificado resucitó Dios. (Hechos 21:32).


Señor Jesús: Yo no soy DIGNO de que entres bajo mi techo.(Mateo 8:8).
El que ama a padre o madre más que a mí, no es “digno” de mí, el que ama a hijo o hija más que a mí, no es “digno” de mí. Y el que no toma su Cruz y sigue en pos de mí, no es “digno” de mí”. (Mateo 10:37,38).
Dignidad: Persona investida de honor y autoridad.
En Mateo 16:24, Jesús repite: “Si alguno quiere venir en pos de mí, “niéguese a sí mismo”, “tome su Cruz” y “Sígame”.
Jesús te invita a seguirlo, pero tiene condiciones:
-Niégate a ti mismo. -Toma tu Cruz. -Sígueme.
Jesús mismo empleó la Cruz en sentido figurado y espiritual. Y profundizó aún más en las condiciones para seguirlo. Lucas nos cuenta que grandes multitudes iban con Jesús. (14:25 a 33). Él se volvió y les dijo: “Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre y madre y mujer e hijos y hermanos y hermanas, aún también, su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su propia Cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”.
Aborrecer: Aversión: oposición y repugnancia.
Jesús no quería que grandes multitudes lo siguieran. Él no era un político, ni un pastor estrella, ni un gobernante, ni un “papa” o líder religioso mundial. No vino al mundo para cumplir ninguna de esas funciones. Claramente había dicho: “Mi Reino no es de este mundo” y que había ángeles a su servicio. Incluso, vimos cómo la Creación se le sometía, porque Él es el Creador. Él es el Rey de Reyes y Señor de Señores, pero vino a la tierra como SIERVO, vino a salvar lo que se había perdido, a entregar su Vida, a dar su Sangre Preciosa por cada uno de nosotros. Dice Pablo, en 1° Corintios 1:18, que la Palabra de la Cruz es LOCURA a los que se pierden, pero a los que se salvan, es PODER de DIOS.
Jesús vio a las multitudes siguiéndolo, pero al volverse le habló al individuo: “Si alguno viene a mí y no aborrece…” y finalizó diciendo: “Así pues, cualquiera de vosotros que no “renuncia” a TODO lo que posee, no puede ser mi discípulo.
-Negación. –Aborrecer. –Renunciar.
¿Tú estás perdido entre la multitud de “cristianos” que dice seguir a Jesús? MEDITA seriamente en ello.
Sí, quieren seguir a Cristo, pero no por el Camino que Él indica que vayan. Quieren elegir el camino por donde ir. Pero hay un solo Camino para llegar al Padre: Jesús. Y rechazan cumplir las condiciones que Jesús impone: negación, renuncia, tomar la Cruz,para seguirle…
Les gusta mirar la Cruz Vacía: ¡Jesús Resucitó! ¡Gloria a Dios!


Pero antes Jesús debió pasar por la Cruz. Dijo en Getsemaní, mientras oraba antes de la crucifixión: “Padre, si quieres pasa de mí esta Copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. Puesto de rodillas oró, mientras un ángel del Cielo le fortalecía y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían a tierra” (Lucas 22:39-46).
Cada persona que decide seguirle, debe tomar su Cruz personal, llevarla y luego será resucitada. Debe seguir sus pasos y andar por donde Él anduvo. 


¡Cuenta con su Presencia incondicional! Por eso Pablo dice en 1° Corintios 1:23 y 2:2: “Pero nosotros predicamos a Cristo Crucificado”. No hay Resurrección sin Cruz.

*      *     *

Los Hebreos: Dignos del Señor Jesús. (10:32-39)
Leemos: “Traigan a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido “iluminados”, sostuvieron “Gran Combate de Padecimientos” por una parte, con “vituperios y tribulaciones” fueron hechos Espectáculo, esto es, fueron expuestos al público para diversión o recreación. Y, por otra parte, llegaron a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante, se compadecieron de los presos y el despojo de los bienes sufrieron con gozo, sabiendo que tienen una mejor y perdurable herencia en los Cielos…”
Sí, el que sigue al Señor Jesús, es Hijo del Reino. Pero este Reino del Señor Jesús, no es de este mundo. ¡Es el Reino del Revés! El mundo no entiende que su única ley es la Ley del Amor, tampoco entiende el Mensaje de la Cruz, ¡es locura! Solamente la persona que se niega a sí misma, toma su Cruz y le sigue es digna de Él, es decir, Jesús la inviste de Honor y Autoridad. ¡Pasa a ser un Hijo del Reino! Pero va por el Camino de la Cruz siguiendo a su Señor. No ocupa los mejores lugares en este mundo, sino que por el contrario, ese Hijo del Reino es hecho “espectáculo” para el mundo.


El príncipe de este mundo es el diablo. Él no comprende la “Ley del Amor”. Es una Locura que:
-Jesús lavara los pies a sus discípulos. (Juan 13:5).
-Jesús entrara montado en un pollino en la que fue su “entrada triunfal a Jerusalén”. (Juan 12:12-15)
-Afirmara: Si alguno quiere ser el primero será el “postrero” de todos y el “servidor” de todos. (Marcos 9:33 a 35).
-Que hablara de negación, renuncia, tomar la cruz para seguirle, cuando el diablo propone condiciones atractivas para que lo sigan.
-Y en Marcos 10:42-45, Jesús enseñó: “Sabéis que los gobernantes se enseñorean de las naciones y ejercen potestad sobre ellas. No será así entre ustedes, sino que el que quiere hacerse grande entre ustedes, será su SERVIDOR, y el que de ustedes quiera ser el primero, será SIERVO de todos.
PORQUE EL HIJO DEL HOMBRE NO VINO PARA SER SERVIDO SINO PARA SERVIR, PARA DAR SU VIDA EN RESCATE POR MUCHOS.
Sólo Jesús puede hacernos DIGNOS. Pero tenemos que estar dispuestos a pagar el precio. Su Sacrificio en la Cruz del Calvario no es barato.

Si sigues a Jesús te invito a que tomes una hoja y dibujes bien grande Colosenses 2:8-15. Repítelo mil veces y que no te quede ninguna duda de este pasaje. “JESÚS ANULÓ EL ACTA DE LOS DECRETOS QUE HABÍA CONTRA NOSOTROS, QUE NOS ERA CONTRARIA, QUITÁNDOLA DE EN MEDIO Y CLAVÁNDOLA EN LA CRUZ. Y despojando a los principados y potestades , los exhibió públicamente, TRIUNFANDO SOBRE ELLOS EN LA CRUZ.
Yo lo dibujé más o menos así. Dios te bendiga.





















Alabemos juntos a Dios!!







(Elena Sanfilippo Ceraso
     viernes 28/08/2015)

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