viernes, 22 de abril de 2016

Heriré al Pastor (Segunda Parte)


 (escribe tu nombre) …….. VEN, COME.

Seleccioné esta figura que representa el pasaje de Juan 21 y que denominé “Encuentro”. Mi deseo es que al verla semanalmente, recuerdes que Jesús te está esperando y te invita a que te acerques, pues quiere compartir una rica comida que preparó especialmente para ti, servirte y sanar tus heridas. Jesús desea honrarte como Invitado Especial.
Escúchalo. Te está llamando y te dice: VEN, COME.

Hermano: Si estás sirviendo al Señor como Obispo, Pastor, Diácono, etc. debes saber que el diablo te está acechando porque quiere herirte. O, lo que es peor, tal vez, ya te hirió. Recuerda que vino para robar, matar y destruir. Él busca destruir tu relación con el Señor, con tu familia, que tu Ministerio no sea fructífero, que tus ovejitas se dispersen y que tus heridas físicas, emocionales y espirituales no sean sanadas, para que al hacerse profundas y crónicas, se conviertan en úlceras que hiedan, se agusanen, etc.
Te ruego que leas en tu Biblia:
Salmo 147:3: Dios SANA a los quebrantados de corazón y VENDA sus HERIDAS.  
Salmo 103:3: Él es quien perdona TODAS tus iniquidades quien sana TODAS tus dolencias.
Jeremías 33:3: He aquí, Yo te traeré Sanidad y Medicina. Los curaré y les revelaré abundancia de Paz y de Verdad.


Hermano/a: El Buen Pastor salió a buscarte, allí donde estés y como estés: internado, preso, en situación de calle, intentando predicar el Evangelio, desempleado, desamparado, incomprendido, deprimido, sin fe…, Jesús quiere DISFRUTAR comiendo contigo. No gastes tiempo, esfuerzos ni más dinero en profesionales de la salud y en tratamientos costosos. Tal vez, desilusionado, herido con Dios, estás buscando sanidad fuera de Él, por ejemplo, en otras religiones, en falsos sanadores, etc.
Sólo Dios tiene la Sanidad y la Medicina que tú necesitas. Sólo Él puede curarte, revelarte la Verdad y darte Paz en abundancia.


María, la ovejita herida.

Veamos qué nos dice la Biblia acerca de María, la madre de Jesús: una ovejita herida. Así es, porque el diablo también hiere a las ovejas, aunque su daño es mayor cuando hiere al Pastor de las ovejas.
María era una ovejita muy amada por Dios. Al conocer que estaba embarazada de Jesús alabó a Dios cantando: Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios Mi Salvador… Porque ha mirado la bajeza de su sierva…
María era una ovejita que servía humildemente a Dios.
Y el diablo también lo sabía.
Lucas 2:35 nos cuenta que cuando María acudió al Templo a presentar al niño Jesús, Simeón le dijo:
“… una espada traspasará tu misma alma”.
Y llegó el día en que esa espada traspasó su alma.
Al ver a su Hijo crucificado, el corazón de María fue traspasado por una espada. ¡Tremendo dolor! Se podría decir que ese día María moría junto a Jesús. Tan profunda era la herida mortal que recibió. Aunque Jesús no la dejó sola y la encomendó a Juan, su discípulo amado, pues ella había quedado desamparada. Recordemos que los hermanos del Señor no creían en Él.
María, la ovejita herida, ¡fue sanada por Jesús Resucitado!

Hermano/a, si tienes heridas:
Dile SÍ al llamado de Jesús y corre a su Encuentro. El resultado será Sanidad Divina, Amor, Medicina, Paz, Verdad, Restauración, Aptitud para el Ministerio…
No permitas que la herida que el diablo te causó te impida reconocer al Señor Jesús y escuchar su Voz que te llama y te dice: VEN, COME.


Dos ovejitas desorientadas, confundidas, abandonan el Redil.
Dos discípulos iban camino a Emaús, hablando y discutiendo lo sucedido en esos trágicos días con su buen Pastor.
Jesús se acercó y caminaba con ellos, pero NO LO RECONOCIERON. Sabía que ambos eran dos ovejitas heridas, perdiéndose, alejándose del Redil. Extrañados de que Él no supiera las últimas novedades, ellos le abrieron su corazón y le contaron cómo entregaron y crucificaron a Jesús Nazareno y cómo perdieron toda Esperanza, aunque habían escuchado que Jesús no estaba en la tumba y de que las mujeres habían visto ángeles. Ambos habían decidido abandonar el Redil, Ya no sabían qué creer ni a quién creer.
Luego, como era tarde ya, invitaron al extraño a pasar la noche con ellos. Se sentaron a la mesa, Jesús tomó el pan, lo Bendijo y al partirlo… ¡LO RECONOCIERON!


Y Jesús desapareció ante sus ojos.
Jesús Resucitado había compartido con ellos, los había escuchado y Bendecido los alimentos. En la COMUNIÓN, en la cena, recibieron Sanidad, recuperaron la Esperanza y la Fe en Él, fueron restaurados y en ese mismo momento, regresaron al Redil, junto a los Discípulos que habían quedado en Jerusalén.

MEDITA: ¿En qué situación te encuentras tú?
- ¿Escuchas la Voz de Jesús que te llama y corres a su Encuentro para contarle acerca de tus Heridas y recibir su Sanidad?
- O las HERIDAS no te permiten reconocer al Señor Jesús cuando te llama?

La Biblia nos deja una Palabra preciosa acerca del tema:
Santiago 5:16: Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados.
Gálatas 6:2: Sobrellevad los unos las cargas de los otros y cumplid así la Ley de Cristo.

Hermano/a:
Vuelve AHORA al PASTOR y OBISPO de tu alma. (1° Pedro 2:25).

Hay una Promesa:
Cuando aparezca el PRÍNCIPE de los PASTORES, RECIBIRÁS la Corona Incorruptible de Gloria. (1° Pedro 5:4).
Hebreos 13:20: Jesús el Gran Pastor de las ovejas, que Dios Resucitó de los muertos.
Isaías 40:11: Como Pastor apacentará su Rebaño, en su brazo llevará a los corderos y en su seno los llevará, pastoreará suavemente a las recién paridas.

Apocalipsis 7:17:
Porque el Cordero que está en medio del Trono los pastoreará
y los guiará a Fuentes de Agua de Vida
y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.


Padre Amado: 
Te doy gracias porque al realizar este Estudio, me has permitido conocer, por medio de tu Espíritu Santo, al Señor Jesús, como una Persona: Amistosa, Hospedadora, Servidora, Amante de disfrutar tiempo con sus Amigos, Familiera, Generosa, con un Amor incondicional por el otro, Feliz, que le gusta compartir su mesa, que anhela extender sus Misericordias a toda persona y que nadie se pierda. Que enseña que el Reino de los Cielos pertenece a los niños y a los que tienen Fe de niños, otorgando el Título de Rey y Sacerdote a quien lo reciba como Salvador Personal y Señor de su vida.
¡Oh, Dios del Universo! ¿Quién es el hombre para que tengas de él memoria y lo visites? ¿Quién es el hombre, para darle el Título de Amigo de Jesús, si obedece a tu Palabra? ¿Quién es el hombre, para darle la Potestad de ser hecho Hijo de Dios, si CREE en el Nombre del Señor Jesucristo?
En el Nombre del Señor Jesús. Amén.



¡Alabemos juntos a Dios! ¡Todo lo que respira alabe a Dios!

Decile SÍ a Jesús. Decile SÍ a CENAR con Él. Jesús quiere sorprenderte.




(Elena Sanfilippo Ceraso
     martes 12/04/2016)

1 comentario:

  1. Hola apreciada hermana Elena, que nuestro Dios la rebendiga!
    Estamos a la espera de un nuevo "Encuentro!

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