lunes, 26 de enero de 2015

Obispo J. C. Ryle


John Charles Ryle (10 Mayo 1816 – 10 Junio 1900) nació en Macclesfield (Inglaterra). Su padre era un bien situado banquero, cuyos planes para su hijo eran introducirle en la carrera diplomática. Realizó sus estudios en las universidades de Eton y Oxford, donde se destacó como deportista jugando al cricket. Su conversión tuvo lugar en 1838 mientras estaba en la iglesia oyendo la lectura del capítulo 2 de Efesios.
En 1842 fue ordenado al ministerio de la Iglesia Anglicana por el obispo Summer de Winchester. Sirvió en diversas ciudades hasta que a la edad de 64 años fue nombrado primer obispo de la industrial y populosa ciudad de Liverpool (1880), gracias a las recomendaciones del primer ministro británico Benjamín Disraeli.
Fue un escritor prolífico, tanto de libros como de folletos, de enorme popularidad. Para el año 1867 se calcula que se habían vendido unos quince millones de ejemplares de sus escritos. Era miembro de la “Iglesia Baja”, o ala evangélica del anglicanismo, ejerciendo en ella una dirección sana y sensible. En su diócesis desarrolló un ministerio de predicación vigoroso y directo, complementado con un fiel cuidado pastoral de su membresía.
Constituyó un fondo de pensiones para el sostenimiento de los pastores, edificó cuarenta nuevas iglesias, demostrando en todo ser un buen administrador. La fortaleza de su carácter se dejó notar cuando, al ser duramente criticado, declaró que su política era preocuparse primero del sueldo de los pastores antes que de gastar el dinero en la construcción de una catedral.
Moderado en sus relaciones eclesiásticas con los anglo-católicos y los modernistas, nunca comprometió su fe ni sus convicciones, antes al contrario, influyó en la vida de muchos jóvenes pastores con su ejemplo y sus escritos.
Amante de la Reforma del siglo XVI y sus altos principios cristianos, escribió sobre los mártires de la misma en Inglaterra, así como sobre los grandes líderes evangélicos del Avivamiento religioso del siglo XVIII, como Whitefield. 
Sus obras devocionales han sido de incalculable bendición a muchos de sus lectores, por su llamado activismo bíblico, en el sentido de que el verdadero cristiano no puede contentarse con una visión estática de la fe, sino que la vida espiritual, recibida por el nuevo nacimiento, debe ser una fuerza que impulse todas las facultades de la persona renacida. J.I. Packer dice que todo buen creyente encontrará en Ryle una fiesta, una mina de oro, un acicate, comida, bebida, medicina, todo en uno.

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