jueves, 4 de junio de 2015

Y tú . . . ¿a quién amas?

Dijo Jesús: “Yo soy la Luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luz de la Vida.” (Juan 8:12).


Lectura Juan 3:18.
“Y ésta es la condenación, que la Luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la Luz”.

Y TÚ: ¿ A QUIÉN AMAS?

El príncipe de las tinieblas, satanás, ya está vencido. Nos dice Jesús en Juan 10:11, que el príncipe de este mundo ya fue juzgado. Está derrotado. Pero continúa luchando con sus demonios para arrastrar a los hombres al infierno.
Pablo nos aconseja vestirnos de toda la armadura de Dios, porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra potestades, contra principados, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6: 10-20). Y en Efesios 3:10, nos dice que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la Iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales. ¡Nosotros somos la Iglesia! ¿Reprendemos a las tinieblas o nos sometemos a ellas para vivir en la falsa paz del mundo? ¿Andamos en la Luz de Dios y en su Paz en medio de las tinieblas?


Desde el principio las tinieblas rechazaron a la Luz. Satanás tentó a Eva y el pecado y la muerte entraron cayendo toda la Creación bajo maldición. El diablo pasó a ser el príncipe de este mundo.
En realidad, a través de la historia, las tinieblas trataron de apagar la Luz, es decir, de matar al Autor de la Vida, Jesús, y a sus discípulos, quienes cumpliendo con el mandato de su Señor fueron y son Luces en las tinieblas aún a costa de perder su vida. Son los mártires de todos los tiempos, quienes eligieron no renunciar a su Fe en Cristo Jesús.
Lo vemos también cuando Herodes provocó la matanza de los niños menores de dos años, buscando matar al niño Jesús, cuando no pudo engañar a los reyes magos para que le informen dónde encontrarlo.


Fue muy patente el accionar del diablo en todo el ministerio del Señor. Un día, cuando anunciaba su muerte a los discípulos, Pedro le dijo que tuviera compasión de él mismo y Jesús le contestó: -“¡Quítate de delante de mí, satanás…! (Mateo 11:33)
Cuando llegó el tiempo de su arresto fue entregado por Judas, su discípulo, pues satanás ya había entrado en él. Jesús dijo con respecto a su arresto: -“Mas ésta es vuestra hora y la potestad de las tinieblas”. (Lucas 22:53).


Así es como satanás actuó tratando de destruir o matar a Jesús: utilizó líderes religiosos, gobernadores, reyes, atemorizó a sus discípulos, quienes lo abandonaron, las multitudes que lo seguían se volvieron atrás. Antes de morir en la cruz, Jesús le encargó a su discípulo Juan que se hiciera cargo de su madre para que no quedara desamparada. ¿Y sus hermanos? No querían saber nada con Él. Jesús conoció el completo desamparo y padeció física, emocional y espiritualmente. ¡Solo!.
En la llamada “tentación de Jesús”, ése es el título que se le dio al pasaje de Marcos 1:12, vemos que luego de haber sido bautizado en agua y por el Espíritu Santo, Jesús fue impulsado hacia el centro, en lo profundo del desierto por el mismo Espíritu. Marcos nos describe el siguiente escenario: Jesús en ayunas por cuarenta días con ángeles que le servían y el diablo a su lado tentándolo ante la presencia de fieras o bestias salvajes.
A mi entender, este Encuentro no fue solo para tentar a Jesús. Por primera vez, ambos se encontraron cara a cara en la tierra. Pero esta vez, satanás utilizó otra táctica, no agresiva o guerrera. En lugar de buscar un enfrentamiento, quiso negociar, acordar, buscando corromper a Jesús para que no lleve a cabo su Plan de Salvación. ( corromper: alterar, echar a perder, pudrir, sobornar, viciar). En Mateo 26:53, le dice Jesús a Pedro durante su arresto: --“¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre y que Él no me daría más de dos legiones de ángeles?” (legión: número indeterminado y copioso o abundante de seres…).
El diablo le ofreció a Jesús TODO el PODER POLÍTICO-RELIGIOSO y TODA la GLORIA en la tierra, con una sola condición: si SÓLO se postraba ante él y lo adoraba como su dios. Es decir debía independizarse de su Padre Celestial, traicionarlo, dejando de cumplir la misión por la cual lo envió a la tierra. –“Mi comida es que haga la Voluntad de mi Padre que está en el Cielo”, dijo Jesús en Juan 4:34.
¿Qué hubiera sido de nosotros si Jesús hubiera aceptado esa tentadora oferta? ¿Y porqué no? Jesús es llamado el segundo Adán. ¡Vida y muerte sólo en tinieblas!
Pero Jesús no pensó en Él y le respondió que el hombre debe vivir de la Palabra de Dios, no debe tentar a Dios y debe adorar y servir sólo a Dios.


Así fue que el diablo lo dejó y se fue sólo por un tiempo, furioso porque había perdido otra batalla frente a Jesús.
En Efesios 4:8-9 leemos que cuando Jesús resucitó, descendió al infierno y proclamó la Victoria de la Luz sobre las tinieblas. Luego ascendió por encima de todos los cielos para LLENARLO TODO. ¡Todo el universo está lleno de la Presencia de Jesús, el Rey de Reyes y Señor de Señores!


Vosotros sois templos del Dios Viviente: ¿qué comunión tiene la Luz con las tinieblas?” (2° Corintios 6: 14-18)
“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois Luz en el Señor, andad como Hijos de Luz”. (Efesios 5:8-11).
No existen zonas grises o intermedias, como muchos proclaman. O caminas en la Luz o caminas en las tinieblas. La Biblia dice que ninguna persona es libre, independiente, dueña de su vida, sino que sólo puede elegir entre dos caminos: el de Salvación o el de perdición. Y entre dos amos.
Es tu decisión: ¿A QUIÉN AMAS TÚ?
¿AL REY DE REYES o al príncipe de este mundo?

“Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. Amén. (Apocalipsis 5:13).





(Elena Sanfilippo Ceraso
     martes 02/06/2015)

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